Recuperación de un espacio en Madrid
La Traba recupera un espacio de cine en el distrito de Arganzuela

El pasado 25 de Mayo el CSOA La Traba revivió en un nuevo espacio, el cine Candilejas de la plaza Luca de Tena. Los cuatro colectivos que lo componen principalmente (Arganzuela Maquis, Arganzuela 27, Juana Doña y La Plataforma), junto con la Asamblea de la Traba trabajan desde entonces para la rehabilitación de este nuevo espacio.

19/06/15 · 8:21

“La Traba” es un centro social okupado con muchos años de trayectoria y bagaje en el barrio de Arganzuela. “Traba” es una aldea gallega con un bar con futbolín, una playa con olas divertidas (no violentas), una puesta de sol eterna y una señora llamada María que viste luto riguroso desde hace no se sabe cuándo. Si te pasas unos días, volverás con sacos llenos de patatas y cebollas que seguro te regalará.

“La Traba” y “Traba” son antisistema. Aguantan ahora y contra los campamentos de romanos, atentando contra la lógica del mercado y el tiempo. En tiempo de ciudades mastodónticas, Traba resiste. Y en tiempo de cines convertidos en gimnasios, La Traba resiste.

Porque el nuevo CSOA de la Traba está emplazado en el antiguo cine Candilejas. Decenas de chavalas y chavales vienen trabajando en su habilitación, poco a poco, para que en breve pueda ser una realidad. Gratis, por amor al arte. Voluntarios para barrer y mezclar cemento en vez de estar comiendo, trabajando, follando, estudiando o duchándose.

La Traba abrirá en breve como centro social debido a las manos que pintan las paredes, barren los suelos y habilitan las luces. A los ojos que vigilan la puerta, se quedan abiertos en las guardias e inspeccionan la estructura. A los pies que van de un lado a otro trayendo agua, deshaciéndose de la basura o buscando financiación. Y al corazón de todas las personas y colectivos (Arganzuela Maquis, Arganzuela 27, La Plataforma, Juaña Doña y la Traba Producciones) que están poniendo su grano de arena para que salga adelante.

Espacios, reflexiona Santiago Alba Rico, son solo “aquellos lugares que hemos conquistado, de los que nos apropiamos indefinidamente mediante el trabajo, cuyo origen podemos recordar y relatar y cuyo destino podemos modificar”.

En La Traba no hay playas solitarias, olas divertidas, puestas de sol eternas ni, todavía, futbolín. Pero sí que esta María, de pie y de negro, resistiendo desde la aldea con sus patatas y sus cebollas. Y ayudando a que la Traba sea, de nuevo, un espacio de cine.

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