Entrevista: Josebe Iturroiz, activista del colectivo Medeak, participa en PlaZ!
“En política hay muchos maromos”

Tomar el poder sin ser tomadas por él, ritmos testosterónicos... son retos para las iniciativas feministas de asalto institucional.

08/03/15 · 8:00
Plaz! Presentación de esta candidatura en Donosti.

Josebe Iturroiz es activista del colectivo Medeak y participa en PlaZ!, una iniciativa feminista formada para las elecciones de Donosti. En PlaZ! confluyen distintas individualidades feministas, la plataforma Plazandreok formada para las municipales de la ciudad en 1993 y el colectivo Medeak.

¿Por qué una candidatura feminista?

Plazandreok ya se había presentado anteriormente a las elecciones y aunque no consiguieron concejalas, sí tuvieron muchos votos. Sin embargo, de cara a los próximos comicios, con un cambio tan grande en el panorama político, se plantean dar un giro a sus programas. Hasta la fecha habían sido demasiado técnicos, y ahora además de abrirse a nuevos temas, incluyen debates sobre el sujeto del feminismo, algo que trabajan desde 2005. En este contexto Plazandreok convoca una asamblea abierta y se presentan Medeak y diferentes feministas. El resultado de este proceso es PlaZ!, una candidatura que ya en su origen abre el sujeto feminista, con lo que ello implica, porque no hablamos solo de mujeres hablamos de diferentes realidades, de lesbianas, maricas, trans o de personas con diversidad funcional.

¿Cómo tomar el poder sin ser tomadas por él?

Las feministas nunca hemos conseguido el poder institucional, por eso siempre se piensa desde la política de la derrota, que es muy interesante, o como contrapoder. Muchas de las que estamos en PlaZ! tenemos un perfil de técnicas de igualdad, hemos estado en las instituciones y sabemos cómo funcionan los municipios y el poder. Cuando llegamos a las instituciones y nos topamos con el personal técnico nos damos cuenta de que nunca podremos transversalizar el feminismo en política justamente porque no estamos en el ámbito de toma de decisiones. Para nosotras la transversalidad es que un colectivo feminista gane la alcaldía porque la voluntad política al final es un tema de correlación de fuerzas.

Si no se espera tomar el poder, ¿cuáles son las expectativas?

Estamos en un proceso ilusionante. No creemos que vayamos a conseguir la alcaldía, pero quizá sí varias concejalías para poder conformar Gobierno con otros partidos de la izquierda, como Irabazi. Queremos funcionar como un 'pepito grillo' del feminismo desde el ámbito de la política institucional. Hay algunos ejemplos de concejalas feministas que, a pesar de estar solas han conseguido muchos cambios. Las feministas aguantamos mucho, aunque es cierto que el proceso nos deja hechas polvo.

"Cuando las feministas generamos candidaturas propias se ve como una traidición por parte de otras iniciativas"

Parece difícil hacerse hueco no solo en los contenidos, sino también en las formas. La política de partido es muy testosterónica.

Ese es un tema central cuando llegas a la institución, sobre todo porque además siempre lo hacemos desde una minoría. Si ganásemos las elecciones uno de los cambios centrales sería el de la cultura organizacional, lo que nos permitiría cambiar muchas formas de hacer, las actitudes testosterónicas. La trampa de la institución es que es un espacio muy masculinizado, la mayoría de las feministas o mujeres con conciencia de género pagan un peaje personal súper alto porque hacen política desde la pelea absoluta.

¿Cómo se relaciona la participación en espacios feministas autónomos y las instituciones?

Medeak es esa isla que me permite respirar fuera de la línea institucional, un espacio donde se generan contenidos y realidades que tienen que ver con lo que somos nosotras. Esa parte es fundamental para seguir viviendo. La institución es lenta, androcéntrica, sexista, excluyente, es la que más derechos vulnera.

¿Por qué apostáis por una candidatura feminista en vez de integraros en otras iniciativas e incluir el feminismo?

El movimiento feminista es una escisión de esos espacios mal llamados mixtos donde hay maromos, y uso ‘maromo’ como término político, como cuerpos con esencialización política y con un supraempoderamiento y formas de hacer que los definen como tal. Son formas alejadas del feminismo, lo que nos lleva a pensar en la necesidad de tener iniciativas propias. Una cosa muy reveladora es que cuando las feministas, aunque seamos cuatro gatas, generamos candidaturas propias se vive como una traición por parte de la izquierda abertzale o de las plataformas ciudadanas, pero nadie vive como traición el hecho de que se esté excluyendo al feminismo de las políticas que plantear estas iniciativas, que nunca sea algo relevante cuando debiera ser fundamental. Es como si dijéramos que no vamos a analizar la cuestión de clase, el capitalismo o la vivienda, eso se viviría como una traición, sin embargo con el feminismo no es así.

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