Entrevista: Kani Lapuerta y Soledad Arnau
“El sexo ha sido un punto de encuentro”

Otras formas de vivir, otras sexualidades, otros deseos, otros tiempos. Una entrevista a Kani Lapuerta y Soledad Arnau.

07/03/15 · 8:00
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Yes we fuck! Una escena del documental en el que participan Kani y Sole.

Se conocieron en un taller de eyaculación de coños. Kani Lapuerta es activista del movimiento transfeminista, y Soledad Arnau, impulsora del Movimiento de Vida Independiente. Tienen muchas cosas en común, pero una de ellas es que reclaman autonomía para decidir sobre sus cuerpos y vidas.

Vuestros puntos de encuentro, como la Antipasarela en el Reina Sofía o Yes, we fuck! siempre han estado vinculados a acciones y proyectos que abordan la sexualidad y el deseo desde diferentes perspectivas.

Kani Lapuerta: Muchos proyectos han tratado de cuestionar la sexualidad hegemónica y las representaciones normativas, el postporno se ha preocupado de representar sexualidades alternativas hablando de otros cuerpos y de otras prácticas. Pero con este encuentro hemos ido más allá, nos hemos enriquecido mucho.
Soledad Arnau: La primera excusa ha sido el sexo. Es un tema que mueve montañas, divertido, alegre, bonito, tiene mucho trasfondo político. A través de estas acciones hemos vivido un proceso de empoderamiento, nos ha hecho despertar, darnos cuenta de que tenemos cuerpo, género, sexualidad. Al mismo tiempo hemos podido conocer otras realidades, compartirlas. Nos ha permitido identificarnos y darnos cuenta de que tenemos muchas cosas en común.

Cuestionamos todos los procesos de medicalización e institucionalización de las personas con diversidad funcional y trans

Fruto de estas experiencias, Sole, comentas que has tomado conciencia de tu cuerpo. Aunque a priori parece que el cuerpo es un elemento común desde el que parten el activismo trans y el de diversidad funcional.

S. A.: En el mundo de la diversidad funcional falta hablar y pensar sobre nuestros cuerpos. Nos evadimos del cuerpo porque hemos aprendido que son defectuosos. Nuestra realidad, nuestros pensamientos y fantasías están medicalizados. En la filosofía de vida independiente, el cuerpo no tiene importancia, el foco se pone, sobre todo, en las capacidades humanas. Considera que es necesario tomar conciencia de que se pueden hacer las mismas cosas con apoyos externos, tanto tecnológicos como humanos, por eso cuando le digo al mundo que quiero ser como el resto, no estoy priorizando mi cuerpo. La filosofía de vida independiente tiene aportaciones necesarias, pero es como el feminismo de la igualdad, que si nos quedamos en igualarnos al otro, nos quedamos pobres. Hay que ir un paso más allá y “recuperar nuestros cuerpos”.
K. L.: En esta sociedad hay ciertos cuerpos abyectos que quedan fuera. Para mí no se trata de querer entrar en el cuerpo socialmente aceptado, sino evidenciar que ese cuerpo está aceptado en base a unos parámetros de productividad y reproductividad. Criticamos un sistema que excluye a un montón de gente por tener cuerpos diferentes. Nuestro objetivo no es llegar a esa normalidad para ganar la aceptación social, sino construir desde ese afuera pero en común.

Y después de trabajar conjuntamente, ¿qué elementos consideráis que hay en común?

K. L.: Un eje es reclamar la autonomía de las personas: tenemos que decidir lo que queremos vivir y cómo lo queremos hacer. También cuestionamos los procesos de institucionalización y medicalización sobre la vida de las personas trans y las personas con diversidad funcional. De manera que nos encontramos en el intento de despatologizar vivencias, discursos y de abrirnos y reconocer que existen muchas formas de vivir.
S. A.: El movimiento por la diversidad funcional ha sido una realidad muy cerrada y muy aislada en la que es difícil identificarse con otras realidades. Yo procedo de una cultura de la sumisión, asistencialista, caritativa y enormemente medicalizada. Hemos aprendido que lo único que nos debe importar es nuestra patología y, a partir de ésta, rehabilitarnos y estar preocupadas porque haya rampas. No nos resulta fácil identificarnos con las personas transexuales, en lo transexual está lo sexual y esto no forma parte del vocabulario. Por otra parte no nos hemos sentido reconocidas por otros movimientos. Esto hace que vivamos muy atomizadas. Sin embargo, creo que el 15M fue bastante importante para abrirse y aproximarse a otras experiencias, y que este “buscar comunes” ha sido en gran parte porque activistas transfeministas se han acercado a la diversidad funcional. Pero en concreto creo que la filosofía de vida independiente, que se resume en las 3D, desprofesionalización, desmedicalización y desinstitucionalización, tiene mucho en común con el movimiento trans.

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comentarios

1

  • |
    Raquel chochuda
    |
    10/03/2015 - 1:00am
    Jeje. Leeros este texto, leeros bien a Beatriz y a Butler y luego hablamos...Desde luego, me lo demostráis vosotras y casi todos/as en el movimiento queer, trans y otros movimientos feministas: tenemos todavía muchísimo que teorizar, y que analizar, y que debatir / compartir y socializar en el feminismo. El camino va a ser largo y fragoso, tendremos que leer continuamente, repensarlo todo -también en las ideas que nos parecen más obvias en nuestros movimientos- de arriba a abajo, debatir en profundidad entre nosotras y nosotros, y con todos los ciudadanos, también sufriremos por vernos rechazadas, pero pese a todo va a ser apasionante: http://next.liberation.fr/sexe/2014/03/14/onfray-en-pleine-confusion-de-genre_987165