Documental 'Rostros del despojo'
“Queremos denunciar la política de hacer negocio con los territorios de las comunidades indígenas”

Para saber en qué consiste la campaña Rostros del Despojo, hemos conversado con Marina Domènech, quien forma parte de la Adhesiva, Espacio de Encuentro y Acción, colectivo que organizó la presentación del documental.

, Barcelona
03/02/15 · 21:28

El pasado 25 de enero, en Barcelona, en el Centro Social de Sants, se proyectó el documental Rostros del Despojo, que forma parte de una campaña, con el mismo nombre, para denunciar las agresiones y el despojo que sufren los pueblos indígenas de México.

¿De qué se trata la campaña?

Rostros del Despojo es una amplia campaña que busca visibilizar, denunciar y luchar contra la mercantilización de los territorios y recursos naturales de los pueblos originarios mexicanos por parte del gobierno mexicano y de inversores nacionales e internacionales que provocan el expolio, la paramilitarización, una extrema violencia y el desplazamiento forzado de comunidades enteras, entre otros efectos. Ya sea por la producción de agrocombustibles, la concesión y explotación de proyectos mineros, las presas, la reactivación de planes de infraestructura del proyecto Mesoamérica y el impacto de la reforma energética como excusa por el saqueo territorial.

Estos rostros son desgraciadamente varios y se encuentran en diferentes puntos históricos y geográficos de México. Sin embargo, la campaña coge tres casos paradigmáticos de violaciones a los derechos humanos en comunidades indígenas de Chiapas.

¿Puedes explicarnos brevemente estos tres casos?

El primer caso se trata de una acción paramilitar que, junto con funcionarios del gobierno de Chiapas, ocasionó la Masacre de Viejo Velasco el 13 de noviembre de 2006. La consecuencia fue seis ejecuciones extrajudiciales, dos desapariciones forzadas, y el desplazamiento forzado de 36 personas: veinte hombres, ocho mujeres, cinco niños y tres niñas.

El segundo caso se enmarca a la comunidad de Banavil. Simpatizantes del movimiento Zapatista fueron agredidas por integrantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) con la complicidad de las autoridades municipales. La consecuencia fue la desaparición forzada de una persona y el desplazamiento forzado de cuatro familias que permanecen en situación de vulnerabilidad desde el 4 de diciembre de 2011. El documental Rostros del Despojo, que hemos presentado aquí, está centrado en el caso de la comunidad de Banavil.

El tercer caso ocurre a la comunidad en la comunidad de Santo Marcos Avilés, ante la agresión de partidistas del Partido Verde de México (PVM), Partido Acción Nacional (PAN) y Partido Revolucionario Institucional (PRI) que junto con el gobierno municipal mantienen un ataque sistemático a la construcción del proyecto de autonomía de las Bases de Apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (BAEZLN). La consecuencia se dio el 9 de septiembre de 2010, con el resultado de 170 personas desplazadas de manera forzada: 50 mujeres, 43 hombres y 77 entre niñas y niños. Actualmente están desplazadas de sus tierras.

El eje vertebrador de estos tres casos, y de otros muchos, es la política de hacer negocio con los territorios de las comunidades indígenas a cualquier precio: provocando violaciones a los derechos humanos, detenciones ilegales, desapariciones y desplazamientos forzados.

¿Quién impulsan esta campaña y cómo está organizada?

Esta campaña nace de la coordinación de varios centros, asociaciones y grupos de defensa de los derechos humanos, tanto de México, como de Cataluña, el Estado Español, Alemania y EE UU. Todos los grupos tienen en común la mirada sobre la defensa y promoción de los derechos de las comunidades indígenas, sus territorios y la preocupación sobre la criminalización, hostigamiento y persecución a las personas que luchan contra la mercantilización del territorio de los pueblos indígenas.

Unos de estos colectivos que impulsan la campaña Rostros del Despojo es lo Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba), en Chiapas, y la Adhesiva, Espacio de Encuentro y Acción, que se encuentra en Barcelona, es donde participo yo personalmente.

Una de las bases de esta campaña es la visibilización a través de vídeos, con un llamamiento a organizar charlas y explicar los casos y la campaña en todo el mundo. También mediante las redes sociales y rostrosdeldespojo.org para dar a conocer y hacer seguimiento a la campaña.
Otro pilar de la campaña, también en clave participativa, es la petición de firmas, dirigida a las autoridades mexicanas y chiapanecas, contra el despojo, y concretamente con las demandas de parar los desplazamientos forzados, reparar el daño a las personas afectadas garantizando su seguridad e integridad física y psicológica, realizar una investigación imparcial con el objetivo de sancionar a las personas responsables físicas e intelectuales de las violaciones a los derechos humanos, y finalmente, asegurar que estas violaciones no se repetirán.

¿En particular, qué repercusión se espera tener con el documental?

El objetivo es que el documental tenga una amplia repercusión en el ámbito internacional. Que desde diferentes espacios y ciudades del mundo se pueda hacer difusión del esquema del gobierno mexicano de desposeer a las comunidades indígenas de tierra y recursos naturales. Es por eso que desde la campaña, se pide que por todas partes se promueva lo pase del documental y se explique la campaña.

Como Adhesiva vosotros organizáis talleres por colaborar como observadoras de derechos humanos en comunidades indígenas (zapatistas) que están siendo desnudados de su territorio. ¿Nos puedes comentar un poco sobre estos talleres?

Desde el verano pasado la Adhesiva organiza formaciones para personas que quieran participar de las Brigadas de Observación Internacional de Derechos Humanos a Chiapas a través del Frayba. Estos talleres duran un sábado entero y quieren dar información actualizada de la situación social y política en México y Chiapas, así como enseñar las funciones y objetivos de una observadora de derechos humanos. Las Brigadas Civiles de Observación (Bricos) representan un espacio civil a las comunidades amenazadas para mantener la esperanza, la justicia y la dignidad. La presencia de Observadoras de Derechos Humanos, ayuda a atestiguar posibles vulneraciones a estos, rebajan el clima de tensión a las comunidades afectadas y suponen también un medio de difusión de la situación de muchas comunidades indígenas a Chiapas.

Tags relacionados: Chiapas México zapatismo
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Presentación del documental. / Heura Molina / La Directa
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