Soledaz Vieitez-Cerdeño
Profesora de Antropología Social
"Hay muchos medios de género a nivel estatal"

Soledad Vieitez-Cerdeño es profesora de Antropología Social en el Ins­tituto Universitario de In­vestigación de Estudios de Género, de la Uni­versidad de Granada. En esta entrevista Vieitez-Cerdeño habla de los avances en materia de género a nivel estatal en el continente africano. En África existe una gran diversidad de roles económicos femeninos tanto en las áreas urbanas como en las rurales.

, Redacción Asturies
01/08/14 · 8:00
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DIAGONAL: El año 2000 representa un hito en la movilización de las mujeres a escala global. En África muchos movimientos de mujeres transnacionales e internacionales empezaron a despuntar. ¿Qué facilitó la movilización feminista independiente en el continente africano?

SOLEDAD VIEITEZ-CERDEÑO: En realidad, lo que ocurre durante esos años es que se conecta el movimiento internacional, no es tanto que la movilización en el continente africano empiece, porque realmente esas movilizaciones de mujeres están relacionadas con los movimientos anticoloniales, o sea, que empiezan mucho antes. Lo que sucede es que en los últimos 15 años del siglo pasado se empiezan a ligar una serie de movimientos internacionales que coinciden con la postguerra fría y hay una serie de sinergias, como por ejemplo, las conferencias de mujeres y, en particular, la Conferencia de Beijing del año 1995 que da mucho juego porque permite a muchas mujeres, que ya llevaban tiempo en la lucha, conectarse con grandes redes internacionales. Esto impulsa, exponencialmente la cuestión de los movimientos.

En estos últimos 15 años, lo que más nota es lo de la palabra “feminista”, es decir, las mujeres africanas en general no se han llamado feministas porque siempre lo han asociado al mundo occidental, pero en estos últimos tres lustros sí que está habiendo una reflexión muy importante sobre la palabra “feminista” y se está dando una reinterpretación desde África del movimiento feminista. Por lo demás, lo que ha habido son muchos movimientos de pacificación y también se están poniendo en valor las culturas de paz femeninas. Es verdad que quedan pendientes algunos otros temas, que son los típicos que siempre se oyen –mutilación genital, violencia contra las mujeres…− que son los que más están costando, pero sí se ha notado en estos quince años muchas reformas de los códigos civiles y penales para favorecer a la mujer. Además, también ha habido muchas movilizaciones de cara a lo político, por ejemplo, hay ya dos presidentas de gobierno. En el tema político hay mucho avance.

D: ¿Y en cuanto al tema económico? Porque siempre se asocia la mujer africana al mundo agrícola

S.: Hay una mayoría en el continente africano que sigue siendo agrícola, entonces las mujeres se quedan muy instaladas en el tema del cultivo, pero no es la única cosa. Se desconoce bastante que esas mujeres que están cultivando sus parcelas familiares, también están en asociaciones y, sobre todo, están controlando las redes comerciales. Por lo tanto, yo diría que a nivel económico por un lado, está la tendencia de la cooperación internacional de convertirlas en empresarias, lo que pasa es que queremos que sean empresarias de las cosas que a nosotros nos gustan, como en turismo y cosas más concretas. En temas de asuntos económicos ellas tienen muchas redes, de tipo gremial, y controlan mucho el comercio, digamos local, los mercados –plazas− y además las redes comerciales de productos también la controlan las mujeres. Es cierto que gran parte tienen que ver con la comercialización agrícola, aunque no solo porque también controlan redes urbanas. Cuando se habla de empoderamiento femenino va por aquí la cosa.

D.: ¿Qué pasos se tienen que dar para que las instituciones lleven adelante iniciativas de igualdad democrática donde se incluya la participación política activa y liderazgo de la mujer?

S.: En cuanto a instituciones ya hay bastante institucionalización de género. Sorprende muchísimo, por ejemplo, encontrar que aquí nosotros en los años ochenta nos planteamos el Ministerio de Asuntos Sociales o cosas en esa línea, resulta que muchos gobiernos africanos también lo estaban planteando. Hay muchos mecanismos a nivel institucional-estatal de género. ¿Qué ocurre? Pues lo que hablamos, hay muchas zonas donde no llega el Estado en África, con lo cual a veces te encuentras con que eso no funciona, fundamentalmente a efectos legales. A lo mejor hay planes de igualdad de la mujer, hay ministerios de igualdad –de hecho muy conectados con lo que aquí era el Ministerio de Igualdad−, pero el problema es hasta dónde llegan. Las mujeres africanas muchas veces te dicen que no es una cuestión de legislación e igual tenemos leyes bastante favorables, tenemos constituciones muy favorables… Hacer esas cosas efectivas es muy problemático cuando, por ejemplo, en zonas como el sur de África se han promovido leyes contra la violencia doméstica y, curiosamente, al poco de nosotros tener la nuestra en el año 2004, también la tenía Mozambique –de hecho la aprobó en el 2009−. Lo que ocurre es que una vez que aprueban la ley –con muchos debates, igual que aquí− la cooperación decide irse. Pero ¿qué pasa con los jueces, con la policía, con las casas de acogida? Hay muchas leyes pero no hay mecanismos institucionales que hagan el seguimiento. El tema es parecido a lo que está pasando en España; quizá aquí está mejor porque tenemos una cobertura estatal e institucional y en África faltaría un poco más de eso. Y las mujeres africanas se quejan mucho en este aspecto.

D.: ¿La denominada “economía de los cuidados” perjudica o beneficia a la mujer?

S: Es una cosa complicada porque aquí tendemos a ver la cuestión del cuidado como algo que tienen que ver con la madre o el padre biológicos y allí se ve como algo que es colectivo, así que no hay esta idea de los cuidados como algo individual. Por otro lado, entraría también algo relacionado con la maternidad, que es un espacio de poder y de solidaridad femenina al que las mujeres no quieren renunciar porque lo quieren dominar ellas. Por lo tanto, la economía de los cuidados sería muy diferente en contextos africanos, exceptuando a las mujeres que tengan su trabajo que seguramente contratarán a alguien para que les cuide a los hijos o si son de determianda élite irán a guarderías. Pero si no, realmente es como dos mundos, es un abismo y los países africanos, sobre todo los que tuvieron Estados marxistas, que crearon guarderías públicas, no había suficientes y las mujeres que tuvieron acceso a ellas fueron muy pocas. La excepción serían las cooperativas, donde crean pequeñas escuelas para las hijas e hijos de las mujeres que están trabajando en las cooperativas.

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