BARCELONA : TRES VERSIONES OFICIALES SOBRE LO QUE OCURRIÓ EL 30 DE JUNIO
Sin aclarar las lesiones del jefe de la Guardia Urbana

Xavier Vilaró, máximo responsable de la policía municipal de Barcelona, fue
hospitalizado el 30 de junio tras recibir, supuestamente, un pelotazo de goma
en unos incidentes tras la victoria española en la Eurocopa.

24/07/08 · 0:00
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“CELEBRACIÓN CÍVICA”. El 30 de junio se produjeron altercados en Barcelona capitalizados
por la extrema derecha que dejaron desperfectos valorados en 190.000 euros / Albert García

Cinco días de mutismo oficial, cinco
más de opacidad y hasta tres versiones
oficiales diferentes para esclarecer
por qué Xavier Vilaró, máximo
responsable de la Guardia Urbana
de Barcelona, ingresó en el Hospital
del Mar el 30 de junio tras los incidentes
en las celebraciones por la
victoria española en la Eurocopa.

Vilaró, que ingresó en la UCI seis
horas después de estos altercados
con policontusiones y un traumatismo
lumbar, tuvo que ser intervenido
quirúrgicamente para serle extirpado
el bazo y ha permanecido 15 días
hospitalizado. Pero el ingreso y posterior
operación de Vilaró sólo se hicieron
tímidamente públicos –cuando
ya se conocían en algunas redacciones–
el viernes 4, mediante una
escueta nota del Ayuntamiento que
mencionaba un “traumatismo abdominal”.
No hubo explicación oficial
hasta que el 9 de julio comparecieron
conjuntamente el Ayuntamiento
y la Consejería de Interior para informar
que las lesiones del jefe de la policía
municipal habían sido provocadas
por el impacto de una pelota de
goma disparada por los Mossos d’Esquadra.

El domingo 14, ante las dudas
publicadas por varios medios de
comunicación sobre el origen real de
las lesiones y de lo sucedido entre las
dos y las ocho de la mañana del 30
de junio, el Ayuntamiento amenazó
con querellarse. Algunos medios habían
recogido la posibilidad de que
las lesiones podían haber sido producidas
en el transcurso de una pelea
en un local de ocio nocturno.
Finalmente, la pasada semana,
Assumpta Escarp, concejal de Seguridad
por el PSC, cargó personalmente
con esa ocultación y con la pésima
gestión informativa en una reunión
ante los grupos municipales.
Aunque Escarp declinó asumir responsabilidad
política alguna.
Del testimonio directo de Vilaró
quedan hoy demasiadas contradicciones.

DIAGONAL, que cubrió
aquellas cargas, pudo constatar que
en la zona de la plaza España donde
el responsable policial afirma haber
sido alcanzado no hubo lanzamiento
de pelotas. Además, según la versión
oficial, el máximo responsable de la
Guardia Urbana –que no disponía de
walkie talkie y se comunicaba por
móvil– recibió el impacto a cinco metros
y sin rebote previo. Este testimonio
contrasta abiertamente con la
versión de los Mossos, que relatan
una actuación impecable, “sin un milímetro
de duda”, según Joan Delort,
del Departament d’Interior. Las instrucciones
internas obligan a disparar
las pelotas a 50 metros y con rebote
obligatorio, salvo en situaciones
de causa mayor, en las que se puede
disparar a una distancia inferior pero
sólo sobre las extremidades inferiores.
Alguno de los dos cuerpos policiales,
en este aspecto, miente abiertamente.

Respecto a las 88 pelotas de
goma disparadas por los Mossos en
la carga policial en la plaza España,
Interior también dice desconocer las
lesiones sufridas por al menos otras
cuatro personas –un hombre de 55
años, dos jóvenes de 16 y un menor
de 15– pese a que estos recibieron
atención sanitaria en ambulancias
que estaban frente a los mandos de
los antidisturbios. Pese a todo,
Interior, manteniendo la versión oficial,
ha afirmado que “en absoluto”
se replantea el uso de este material
antidisturbios. Los disparos de pelotas
de goma han causado decenas de
heridos en el Estado español en la última
década, incluida la muerte de la
donostiarra Rosa Zarra en 1995.

En todo caso, queda acreditado
que Xavier Vilaró –que paradójicamente
ha defendido que la policía municipal disponga de equipamiento
antidisturbios– ocultó información.
También ha quedado demostrado
que, a las 2.20 de esa madrugada,
Vilaró se despidió de su lugarteniente
y de los mandos de los
Mossos sin comentar nada de lo sucedido.

La Federació d’Associació
de Veins de Barcelona (FAVB), ante
las contradicciones de las sucesivas
comparecencias municipales, ha exigido
que se depuren responsabilidades
y se abra una investigación imparcial.
El pasado 17 de julio, a modo
de carpetazo, todos los grupos
municipales –incluido el PSC– suscribieron
una declaración conjunta
donde lamentan “la falta de información
y transparencia”. La ocultación
municipal atañe también a la gravedad
de los altercados de esa noche
en diferentes puntos de Barcelona,
capitalizados por la extrema derecha
en la plaza España y la plaza
Artós. Finalmente, el consistorio ha
reconocido que los daños ascienden
a 190.000 euros, los más graves en
cuantía en una celebración deportiva
en la ciudad. Los informes policiales
de Mossos d’Esquadra y
Guardia Urbana, a los que ha accedido
DIAGONAL, refieren barricadas
de fuego y enfrentamientos, autobuses
con cristales rotos, el asalto
a un camión de bomberos y amplios
daños en mobiliario urbano. A la mañana
siguiente, en otra versión oficial,
el alcalde Jordi Hereu se felicitaba
por “una celebración cívica y festiva
sin incidentes destacables”.

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