"PANORAMA // SEIS AÑOS DE PLEITOS Y RECURSOS POR ""DIFAMAR A LA POLICÍA"""
Sarkozy: obsesionado por su imágen pública

Nicolas Sarkozy ha inaugurado un nuevo estilo en la más alta magistratura del
Estado francés: el ensañamiento con todo lo que se refiere a su imagen o la de
su brazo armado, el Ministerio de Interior.

03/04/09 · 0:41
Edición impresa
JPG - 15.3 KB

En 2002 el grupo francés de rap La
Rumeur vendió con su primer disco
un fanzine que le ha valido, por
el momento, seis años de procedimientos
judiciales por presunta
“difamación pública contra la
Policía Nacional”. El motivo: ciertos
pasajes de un escrito de Hamé,
uno de los cantantes.

La querella la presentó el Ministerio
de Interior francés, a cuya
cabeza acababa de ser nombrado
un tal Nicolas Sarkozy. Una de las
frases difamatorias, según recoge
la acusación, era la siguiente: “En
los informes del Ministerio del
Interior nunca constarán los centenares
de hermanos nuestros
muertos a manos de las fuerzas
de policía sin que ninguno de los
asesinos haya sido incomodado”.
Como declarara Hamé en el juicio,
al escribirla tenía en mente,
por ejemplo, el 17 de octubre de
1961, día en que una manifestación
a favor de la independencia
de Argelia en París fue reprimida
por la policía con 77 muertos según
las cifras oficiales (aunque
otras fuentes la elevan hasta casi
300). Hamé también pensaba en
casos como el de Malik Oussekine,
muerto de una paliza policial
durante la represión al movimiento
estudiantil de 1986.

Aunque el primer juicio tuvo como
veredicto la absolución del
grupo y el cantante, la sentencia
fue recurrida por el fiscal general
del Estado. En este segundo proceso,
el tribunal de apelación confirmó
la absolución. El Ministerio
de Interior decidió entonces interponer
recurso ante el tribunal de
casación, última instancia del poder
judicial, para anular la sentencia
por defectos en la interpretación
de la ley aplicada, lo que efectivamente
consiguió en julio de
2007. El caso es enviado así, para
un tercer juicio, al Tribunal de
Apelación de Versalles, que absuelve
de nuevo a Hamé y La
Rumeur en septiembre de 2008.
La alegría por haber acabado
con esta rocambolesca historia
tras seis años sólo dura tres días.
El Estado francés, ya presidido por
Sarkozy, decide recurrir de nuevo
ante el Tribunal de Casación, algo
único por un caso de prensa escrita
en la historia de Francia. “La
particularidad de este caso”, indica
el abogado defensor de La
Rumeur, “es que la denuncia fue
hecha por el ministro de Interior
de entonces, Nicolas Sarkozy,
quien parece hacer de ello un
asunto personal”. La actitud del
Estado francés parece llevar la impronta
de su presidente: habrá que
juzgar a La Rumeur hasta que sean
condenados.

Genio y figura

¿El presidente de la República
francesa sería así, pues, susceptible
de ensañamiento con particulares
haciendo uso para ello de
las prerrogativas de su función?
Es de dominio público que Sarkozy
tiene muy mal genio y que
está tan obsesionado como acomplejado
por su imagen. Llamó
idiota ante las cámaras a su responsable
de comunicación por
permitir que unos periodistas
americanos le preguntasen sobre
los rumores de divorcio con su ex
mujer, Cecilia Sarkozy.

Pero más sonado aún fue cuando
le dijo “Pues pírate, pobre gilipollas”,
a un ciudadano que se negó
a darle la mano en un baño de
multitudes. También se ha destacado
por ser, desde De Gaulle, el
presidente que más ha recurrido a
la Justicia contra particulares o
empresas. Así, denunció a Ryanair
por hacer uso de su imagen para
un anuncio de la compañía y a un
periodista que se hizo eco de un
supuesto SMS de Sarkozy a su ex
esposa en vísperas de su matrimonio
con Carla Bruni. Igualmente
ha denunciado a una empresa de
camisetas que hacía uso de su bien
conocido lema “Tolerancia cero”
pero aplicado, con una diana, a su
propia imagen. O a una editorial
que comercializó un muñeco con
su efigie y alfileres para pincharlo
como si fuera vudú.

Aún peor, tres estudiantes fueron
detenidos, también acusados
de un delito de ultraje al presidente,
durante toda una noche en octubre
de 2008 por pegar carteles
trucados que mostraban a Sarkozy
haciendo ese famoso gesto sobre
el que a uno le mandan subirse
y pedalear. Con ello el delito de
ultraje al presidente habrá sido
utilizado por primera vez desde
Pompidou para arrestar a alguien.
A todo esto se puede añadir otra
víctima colateral del celo por su
imagen, los tacones de Carla
Bruni, obligada a llevar mocasines
cuando se les ve juntos. Él sin
embargo puede llevar, y lleva, alzas.
Un presidente de talla.

Tags relacionados: Nicolas Sarkozy
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto