ESTADO ESPAÑOL // SUPONE UN CAMBIO FUNDAMENTAL EN EL CONTENIDO DE LA PENA DE CÁRCEL
Recorrido hacia la ‘cadena perpetua’

Sectores de la derecha
política y judicial, espoleados
por las ansias de
venganza, han planteado
el debate sobre la pena
de la cadena perpetua en
un momento en que las
cárceles están absolutamente
saturadas.

04/09/08 · 0:00
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En la lista de candidatos a
encarcelar a perpetuidad
están los condenados por
pederastia o por terrorismo
pero no es improbable que se incorporen
nuevos delincuentes considerados
“enemigos de la sociedad” para
ser neutralizados como sea.
Se ha aludido, en defensa de tal
pena, a su vigencia en países como
Gran Bretaña, Alemania, Francia e
Italia. Lo que no se ha dicho, no obstante,
es que en esos países la medida
no resulta equivalente a la “prisión
hasta la muerte” sino a una
“prisión indefinida” revisada periódicamente.

En Gran Bretaña, por
ejemplo, un condenado a cadena
perpetua puede salir en libertad a
los nueve años de cumplimiento de
su pena. El sistema introducido por
la Ley 7/2003 aprobada por el anterior
Gobierno del PP, en cambio, aumenta
el límite máximo de cumplimiento
de las penas, en el concurso
real de delitos, para pasar de los 30
a los 40 años. En verdad, se trata de
un modo encubierto de establecer
una prisión perpetua eludiendo su
nombre. Si el anterior límite ya suscitaba
numerosas dudas sobre su
posible incompatibilidad con la necesaria
orientación de las penas hacia
la reinserción social prevista en
el artículo 25.2 de la Constitución,
en la actualidad esta función rehabilitadora
resulta ya absolutamente
ilusoria. Esa elevación del tope punitivo,
sumada a los otros obstáculos
aprobados para impedir el acceso
a los permisos penitenciarios, el
tercer grado o la libertad condicional
a ciertos colectivos de delincuentes,
supone un cambio fundamental,
sin parangón en el entorno
europeo, en el contenido de la pena
de prisión. Por si fuera poco, y a modo
de corolario, debe añadirse la llamada
“doctrina Parot”. Todo esto
sucede en un momento en que las
cárceles están completamente saturadas.

La tasa de presos españoles
es ya la más alta de la UE, con 157
por 100.000 habitantes. El Código
Penal, aquel que no votó el PP porque
iba a suponer la excarcelación
de miles de presos, produjo el efecto
contrario: abarrotó las prisiones.
Y el amplio arsenal punitivo aprobado
en los últimos años aún ha
agravado más la situación. En los
próximos años, por eso, el Gobierno
ha anunciado la construcción de 15
cárceles más. Se va a volver a cumplir
la máxima de que “la cárceles
se llenan en cuanto se construyen”.

Mención aparte en este balance debe
hacerse del empeoramiento de
las condiciones de vida de los presos
en régimen de aislamiento, módulos
cerrados o departamentos especiales.
Son la cara más ocultada
de la realidad cotidiana de la cárcel.
La filosofía que subyace es la de
una sociedad dispuesta a asumir los
costes de una supuesta seguridad
en perjuicio de los de la libertad.

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