FRANCIA // PARTE DE LA ADMINISTRACIÓN SE PONE AL SERVICIO DE LA POLICÍA
Persecución de ‘sin papeles’: la obsesión de Sarkozy

Tras un año de gobierno, la nueva derecha “sin complejos” de Sarkozy no puede
mostrar muchos más logros que el constante hostigamiento policial a los irregulares.
Mientras la Administración estigmatiza la inmigración y persigue a los ‘sin
papeles’, se estima que entre 200.000 y 400.000 de ellos están trabajando.

26/06/08 · 0:26
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“¿En nombre de qué recuperar los
electores del Frente Nacional sería
algo malo?”, se preguntaba el
candidato Sarkozy en abril de
2007 durante una campaña presidencial
en la que usó abundantemente
el tema de la inmigración.
Había llegado el momento de “desacomplejar
a la derecha”, de pasar
de la “inmigración padecida a
la inmigración elegida”. También
de los estereotipos: “los que quieran
someter a sus mujeres, quieran
practicar la poligamia, la ablación
del clítoris, el matrimonio forzado,
no serán bienvenidos”.

Tras un año en el poder, Sarkozy
no está dispuesto a renunciar a los
dividendos de esta política. Sobre
todo porque la cuota de expulsión
de sin papeles, fijada en 26.000 personas
para este año, es el único ámbito
en el que puede seguir haciendo
gala de su famosa política de resultados.
La economía y lo social
no se lo permiten. Al servicio de este
objetivo, buena parte del aparato
de Estado se ha convertido en auxiliar
de la policía. Así la Agencia Nacional
Para el Empleo (equivalente
del INEM) debe ahora enviar copia
de la documentación de los extranjeros
a la prefectura (equivalente a
la Delegación de Gobierno). Algunos
prefectos han exigido listas de
sin papeles a los directores de centros
de acogida de extranjeros y varios
inspectores de educación han
pedido a las escuelas que les comuniquen
el nombre de los hijos e hijas
de inmigrantes en situación irregular.

No es infrecuente que con estas
informaciones la policía espere
a la salida de los colegios para efectuar
detenciones. También se multiplican
los arrestos en las propias
dependencias administrativas en
las que se han de realizar los trámites
de regularización, y a las que
muchos de los detenidos han acudido
en respuesta a convocatorias
oficiales. Por su parte, la policía está
entregada, casi por entero, a la
detención de sin papeles, dejando
de lado la investigación de otros delitos,
según denuncian los sindicatos
policiales. Los controles de identidad
según el criterio exclusivo del
aspecto físico, en principio ilegal
pero recientemente flexibilizado
gracias a la aprobación de nuevas
leyes, se multiplican y son la experiencia
cotidiana de muchos extranjeros.
“Los centros de retención están
sobrecargados”, comenta un
miembro del sindicato de policía, “y
en ellos se multiplican los conflictos
y los dramas”. “Cada vez hay
más tensión durante las detenciones”
y se está actuando en muchas
ocasiones “en el límite de las reglas
de procedimiento”, constata.

Obsesión

Tanto es así que a finales del año
2007 los jueces informaron a la policía
de que el 66% de las detenciones
de sin papeles no eran válidas
debido a que las condiciones de los
controles de identidad, de los arrestos
y de la prisión preventiva no se
ajustaban a la ley. La obsesión por
alcanzar las cifras fijadas dio lugar
igualmente, a finales del año 2007, a
una serie de situaciones esperpénticas.
Salieron a la luz, por ejemplo,
varios casos de expulsión masiva de
rumanos en autocar, a los que se les
ofrecía una ayuda para el regreso a
su país de 300 euros que utilizaban
para volver a Francia pocas semanas
después: como miembros de la UE
no necesitaban ya visado. En este clima,
la picaresca se extiende: los policías
que escoltan en los vuelos a los
inmigrantes expulsados, aprovechan
para acumular puntos como pasajeros
habituales.

Se calcula que el número de sin
papeles que trabaja en Francia está
entre los 200.000 y 400.000, de los
cuales al menos 100.000 pertenecen
tan sólo a la hostelería. Muchas veces
estos trabajadores realizan su
labor en el corazón mismo de los
feudos más sarkozystas. Así era de
esperar que la Oficina Central de Lucha
contra el Trabajo Ilegal entregase
un abrumador informe de actividad
de 2007. Sin embargo éste se
salda con tan sólo 92 multas por contratación
de extranjeros sin permiso
de trabajo y 133 por contratación sin
permiso de residencia. Dicha oficina
sólo cuenta con 22 funcionarios de
policía para toda Francia. También
pasó casi desapercibido, el 27 de mayo,
el anuncio de la apertura de las
fronteras a los trabajadores del Este,
un año antes de lo previsto en los tratados
de adhesión.

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