ENTREVISTA // ALI LMRABET, PERIODISTA MARROQUÍ
“No hay libertad para hablar de la religión, la Monarquía o la integridad territorial”

Periodista y director de la revista satírica Demain
Magazine desde 2001, Lmrabet fue acusado en 2003
de “ultraje al rey”, “atentado contra el régimen monárquico”
y “atentado contra la integridad territorial” por
haber publicado una información sobre la posible
venta de un palacio real. Condenado a cuatro años de
prisión, fue amnistiado por Mohammed VI tras siete
meses de cárcel y dos huelgas de hambre. En abril de
2005, a punto de conseguir un nuevo permiso para
publicar, ha vuelto a ser juzgado, esta vez por sus opiniones
sobre el tema saharaui, y condenado a no ejercer
como periodista en Marruecos durante diez años.

15/05/06 · 18:17
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PROHIBIDO ESCRIBIR. Lmrabet fue juzgado por sus opiniones y condenado a no ejercer
el periodismo en Marruecos durante los próximos diez años. Hace unos días participó
en Madrid en las I Jornadas Internacionales de Redes Radiofónicas Comunitarias.// Dani Sánchez

DIAGONAL: En los últimos años ha
sido juzgado varias veces por delitos
de opinión en Marruecos. ¿Cómo califica
la situación de la prensa hoy
por hoy en su país?

ALI LMRABET: En la Constitución y
en los textos existe la libertad de expresión;
pero cuando quieres hablar
de tres temas esenciales en la política
marroquí: la religión, la Monarquía y
el tema de la integridad territorial
que significa el Sahara, ya no tienes
mucho espacio de libertad.

D.: ¿Hay algún espacio de lucha en
defensa de la libertad de prensa? ¿A
qué dificultades se enfrenta?

A.L.: Hay un sindicato nacional de
los informadores en la prensa, pero
está dirigido por un miembro del
Partido Socialista Marroquí, está
completamente supeditado a este
partido, que tiene relaciones con el
Régimen. Nunca he visto un sindicato
de defensa de la libertad de expresión
como éste, que ataca a los periodistas.
Nuestro principal apoyo viene
del extranjero, especialmente de
Reporteros Sin Fronteras.
Quienes defendemos la libertad de
prensa tenemos dificultades. No nos
dan publicidad. Te envían a Hacienda
todas las semanas. Te persiguen,
hacen escuchas ilegales; cuando estás
de viaje entran en tu apartamento.
Y, si no cedes, cuando no les gusta
tu línea editora, primero te arruinan
y luego te meten en la cárcel.

D.: En abril ha sido condenado a no
ejercer el periodismo en su país durante
10 años. ¿Va a tomar alguna
medida en contra de esta decisión?

A.L.: Dentro de unos meses vamos a
intentar lanzar un blog, una web y
una radio pirata. Los voy a lanzar
desde el extranjero pero los voy a alimentar
desde Marruecos. No hay
que hacer una cosa de exiliados en
Europa que hacen una web para
Europa. Hay que estar ahí, en Marruecos.
Hay muchas informaciones
que nadie saca: las vamos a sacar
nosotros. Va a ser difícil porque Marruecos
tiene los métodos para callarnos.
Tenemos la esperanza de
que algún día nos dejarán utilizar
nuestros propios medios y practicar
la libertad de expresión.

D.: En 2003, durante el juicio por “ultraje
al rey”, afirmó: “No soy masoquista.
No voy a publicar algo sabiendo
que me va a causar graves problemas”.
¿Era una forma de autodefensa
o una confesión de autocensura?

A.L.: Autocensura, no. Si insultas, si
difamas, van a condenarte y nadie te
va a defender. Pero las leyes, la
Constitución y los textos legislativos
marroquíes reconocen la libertad de
expresión. Yo utilizo esa libertad de
expresión para hacer planteamientos
sobre la Monarquía sin ser subversivo,
sin hacer llamamientos para
que caiga... Yo no llamo a la ruptura
definitiva con la Monarquía, lo que
buscamos es que suba a una atalaya
y que se quede ahí. Yo juego con la
hipocresía de los textos marroquíes,
que dicen: “la libertad de opinión
existe”; pues si existe, yo utilizo y
aprovecho esa libertad.

D.: En la misma época declaró que
no tiene nada contra el rey ni contra
la Monarquía, de la que dijo que “está
a un paso de la democracia”. ¿Ha
cambiado de opinión?

A.L.: Sigo afirmándolo. Cuando explico
la situación a políticos europeos
o americanos, me dicen: “Es que
Marruecos no es Siria, no es Arabia
Saudita, sois más libres”. Yo les digo:
“Es que siempre hemos sido más libres”.
Marruecos no es un país soviético,
no es un país cerrado, es un país
que mira hacia la Unión Europea.
Además de bereber y árabe, hablamos
francés y español. Estamos mucho
más abiertos al mundo occidental
que otros Estados. El Régimen
marroquí dice: “No estáis aún preparados
para una democracia plena”.
Yo pienso que sí estamos preparados
para la democracia. No hay otro sistema,
yo no conozco otro.

D.: El juicio por el que se le ha prohibido
escribir tuvo lugar cuando estaba
a punto de conseguir la autorización
de publicar un nuevo periódico.
¿Cree que la condena respondía a la
voluntad de hacerlo callar?
A.L.: Sí, porque mis revistas vendían
mucho. En un país que es analfabeto
en casi un 65%, una revista que
vende 55.000 ejemplares es mucho.
Y es una revista político-satírica, no
es El Jueves, si no nos fusilarían en
dos días; es más estilo Le Canard
Enchaîné francés, con información
y mucho humor y muchas viñetas.
Hay cosas que los regímenes autoritarios
no aceptan: que te burles de
ellos, o que una revista viva sin publicidad.
Imagínate una revista sin
publicidad: es una libertad total, pero
al mismo tiempo hacía de nosotros
gente muy peligrosa. Éramos
independientes de todo.

D.: El motivo de esta última condena
fue su declaración de que los saharauis
de Tinduf no son “secuestrados”,
como lo pretende Marruecos,
sino personas “que no tienen ningún
deseo de volver a Marruecos”. ¿Cuál
es su visión sobre el tema saharaui?

A.L.: Yo soy sentimental y administrativamente
marroquí, y me identifico
con la mayoría de mi gente. Yo digo
que el Sahara es marroquí, pero
hay una población ahí que no quiere
ser marroquí. Hay que escuchar a esta
gente, y la mejor manera de oír su
voz es saber si quieren ser marroquíes
o saharauis o independientes o
chinos o argelinos o mauritanos... La
única solución es un referéndum de
autodeterminación. A mí me gustaría
muchísimo que los saharauis se
definieran como marroquíes, pero si
no quieren, yo soy un demócrata, no
voy a matarlos, no voy a obligarlos.

D.: Estos días, centenares de inmigrantes
tratan de cruzar la ‘frontera
sur’ española, a lo que se oponen militarmente
las autoridades de ambos
países. ¿Qué opina de la cooperación
España-Marruecos en esta materia?

A.L.: La colaboración es interesada.
Marruecos, si le interesa, puede controlar
sus fronteras con España.
Cuando no le interesa, afloja ese control,
y entonces vemos lo que pasa en
la frontera. Eso no significa que no
haya un problema de inmigración en
Marruecos, que se está convirtiendo
en un centro de detención enorme,
pero Marruecos utiliza este drama
para sus negociaciones con España y
con la Unión Europea.

D.: Muchas voces acusan al Gobierno
español de dejar de lado el tema
de los derechos humanos para beneficiarse
de la cooperación y los acuerdos
económicos con Marruecos...

A.L.: En la reunión de alto nivel de
Sevilla había una legión de hombres
de negocios para beneficiarse de este
entendimiento. El Gobierno español
tiene miedo a Marruecos, porque
Marruecos tiene la válvula de escape,
y si no coopera en la lucha contra
la inmigración ilegal, los incidentes
de la frontera pueden multiplicarse.
Es un medio de chantaje contra los
españoles para que no protesten en
el tema del Sahara. El Gobierno
Zapatero, que dice que está por los
derechos humanos, no alza la voz
cuando los derechos fundamentales
no son respetados.

D.: Según usted, ¿no hay responsabilidad
del Gobierno español en el drama
de la frontera?

A.L.: Lo que está haciendo el Gobierno
español, eso de hacer un
muro, a mí me parece inútil y un
poco del Tercer Mundo. Si subiera
un muro totalmente eficaz mucha
gente lo entendería, pero aunque
lo suba hasta cien metros... a la miseria
nadie la para.

El caso de Taysir Alouny

¿Qué opina sobre el encarcelamiento del periodista de Al Yazira Taysir Alouny?

Es una injusticia enorme. Yo no hablo de la justicia española cuando trata temas de aquí, pero los jueces no saben absolutamente nada del mundo árabe y musulmán. Haber escrito que Alouny tenía relaciones con gente que lo llevó a ver a Bin Laden me parece una tontería tremenda; los periodistas tienen muchas veces que tener relaciones con gente poco respetable para llegar a algo. Acusar a Alouny en EE UU, antes del 11-S, de haber llevado dinero a Afganistán porque él trabajaba allí... pues es que eso lo hemos hecho todos... Cuando nos encontramos entre nosotros, uno dice: «¿Me podrías llevar 2.000 euros a mi familia?». Y esto lo hacemos todos, y no hace de mí un asesino ni un bandido. La condena es el fruto del desconocimiento del mundo árabe y musulmán de los jueces españoles. Yo no soy de esos que dicen que a los jueces españoles les han dictado los políticos. Pienso que la Justicia española tiene que aprender lo que es el mundo árabe. Estoy seguro de la inocencia de Taysir Alouny; no hay ni un solo elemento que lo implique con la gente de Bin Laden.
Como fue el primer periodista que hizo una entrevista a Bin Laden, pues «ese tío es un tío peligroso». ¿Lo habéis castigado por haber hecho una entrevista a Bin Laden?

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