“Nadie debería estar en la cárcel por vender un CD”

Un año en la cárcel por vender copias piratas de CD en la calle sobre una manta. Es lo que ha cumplido A.D., de 26 años, que a mediados de enero salía de la prisión. Su caso es similar al de numerosos sin papeles que subsisten con esta venta.

05/02/09 · 0:00
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POR VENDER EN LA CALLE. A. D., de 26 años, ha permanecido un año en la cárcel acusado de delitos contra la propiedad intelectual. Ahora que tiene antecedentes penales no podrá obtener los papeles de residencia.

El 14 de enero A.D. salía de la prisión
Madrid VI de Aranjuez. “Nadie
en la cárcel, ni sus compañeros,
ni los policías, ni los propios
funcionarios se creen que ha estado
preso un año por vender en la
manta”, afirma Marisa Pérez, abogada
de la red de apoyo a migrantes
Ferrocarril Clandestino, “nadie
se lo cree porque, ¡qué hipocresía!,
todos somos consumidores
de estas copias piratas”.

A este inmigrante sin papeles
procedente de Gambia, le tomó cuatro
días llegar a Canarias en cayuco
en septiembre de 2006. “Vine
España, desde África, porque es el
país mejor visto para emigrar, el
menos represivo”. Desde Canarias
fue trasladado por las autoridades
la península. “He estado también en
Castilla y León y algunos otros sitios,
pero la mayor parte del tiempo
en Madrid”, dice. Según explica, no
consiguió los papeles y por eso tampoco
encontró trabajo. Finalmente
optó por el ‘top manta’, para poder
mantener a su familia. “Nosotros tenemos
familias, y nuestras familias
dependen de nosotros. Con lo que
ganamos aquí tenemos que ayudarlas.
Y yo, que soy el mayor de siete
hermanos, durante el año que he
estado en la cárcel no he podido enviar
ni un duro para ayudar a mis
padres, a mi familia... Aquí la gente
está ahora llorando por la crisis, pero
en África, desde nuestro nacimiento
estamos en crisis”.

Según su relato, trabajaba unas
horas al día vendiendo en la calle.
“Da para pagar el piso y poco más”.
Le detuvieron vendiendo, estuvo en
comisaría dos días, y tras ser sometido
a un juicio rápido con un abogado
de oficio que no se preocupó
demasiado por su caso, fue condenado
a seis meses de prisión y a
3.600 euros de multa.

Un año en la cárcel

Luego fue trasladado directamente
a la cárcel donde ha permanecido
un año. Como explica Marisa Pérez,
la pena que establece el Código
Penal para este delito contra la propiedad
intelectual es de seis meses a
dos años de prisión y una multa de
seis a 12 meses. “Automáticamente
a ellos se les aplica esos seis meses,
que para cualquier persona autóctona
no supondría, si no tiene antecedentes
penales, entrar en la cárcel.

Normalmente los jueces, a todos los
extranjeros sin papeles, les sustituyen
directamente esta pena por la
expulsión del territorio nacional,
con prohibición de entrada de entre
seis y diez años. Como comentan
los abogados que trabajan en temas
de extranjería, esto se hace porque
son órdenes de arriba”. Pero, prosigue
esta abogada, “después para llevar
a cabo la expulsión, al condenado,
o bien lo llevan a un centro de
internamiento para inmigrantes
(CIE), que sería lo legal, o bien entra
en prisión, que es lo que le ha
pasado a A.D. En teoría, la prisión
es una medida cautelar para asegurarse
de que el condenado no se escapa
y lo puedan expulsar. Si estás
en el CIE, se supone que, si en 40 días
no te han expulsado, te tienen
que dejar en libertad. Pero, al estar
en prisión, y no haber llevado a cabo
la expulsión, A.D. se ha chupado
los seis meses de condena más los
seis meses de la multa que no ha podido
pagar y que le han sustituido
por cárcel. Eso suma un año entero,
cuando se supone que él sólo estaba
en la cárcel como medida cautelar”.
En la prisión, A.D. conoció a otros
inmigrantes en situaciones similares
“Hay mucha gente –chinos, bangladesíes...
– por la venta, porque no
tenemos otra cosa que hacer. Para
trabajar tienes que tener papeles, si
no tienes papeles no puedes trabajar”.
¿Y ahora? “Voy a buscar algún
trabajo, si no lo encuentro no sé qué
voy a hacer”. Según Marisa, “ahora
le es muy difícil tener un proyecto
de futuro porque no puede regularizar
su situación porque tiene antecedentes
penales”.

A iniciativa de redes sociales madrileñas,
se ha abierto en Madrid el
Punto Mantero, un espacio para la
información y la autoorganización
de los sin papeles. Según explica
Marisa, “la gente que pasa por la asesoría
lleva viviendo una media de
tres años en el Estado. Eso supone
unas cuatro causas penales por persona.
Pero esto es una media, algunos
llegan a acumular hasta diez.
Estas causas no son por no tener papeles
–eso es una falta administrativa
–, sino por la venta. Queremos
resaltar que los derechos de propiedad
intelectual no pueden vulnerar
otros derechos. Además la pena es
completamente desproporcionada”.
Para romper este círculo vicioso,
diferentes redes sociales del Estado
español han iniciado una campaña
de recogida de firmas para lograr la
despenalización del ‘top manta’ y el
indulto para los manteros ya condenados
(transfronterizo.net). Sostienen,
como A.D., que “nadie debería
estar en la cárcel por vender CD.
Pasar por la cárcel es muy duro”

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POR VENDER EN LA CALLE. A. D., de 26 años, ha permanecido un año en la cárcel acusado de delitos contra la propiedad intelectual. Ahora que tiene antecedentes penales no podrá obtener los papeles de residencia.
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