REDADAS : CONSECUENCIAS DEL CONTROL POLICIAL EN LA VIDA COTIDIANA
"Muy nerviosa, mucho miedo de salir a la calle”

“Los operativos policiales
centrados en ‘cazar’ inmigrantes
‘sin papeles’, tienen
un enorme impacto en la
vida de las personas que
los sufren. DIAGONAL entrevista
a varias de ellas.

24/07/08 · 0:00
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VIOLENCIA POLICIAL. Una mujer denuncia las lesiones sufridas trás su identificación
en un bar en Madrid el 27 de octubre de 2007 / Edu León

La imagen de decenas, en algunos
casos, centenares de personas, cacheadas
contra una pared o esperando
entre filas de policías, forma
ya parte de lo cotidiano en muchos
barrios y pueblos del Estado español.
Ya sean algunas patrullas policiales
a la salida del metro, paradas
de autobuses, etc., ya sea en medio
de un gran despliegue de agentes
que ‘cierra’ una zona, los posibles
extranjeros originarios de América
Latina, Asia o África son identificados.

Todo termina igual. Una parte
de las personas retenidas queda libre,
otra, si no puede demostrar que
tiene los papeles en regla, es detenida
y llevada a la comisaría. Ahí,
tras ficharle, le entregan una orden
de expulsión. Unos irán para
la calle, otros son enviados al
Centro de Internamiento de Extranjeros,
la antesala de la expulsión.
Sea cual sea el resultado de la
identificación, ésta deja su huella.

“No somos camisetas”

Jonathan, ecuatoriano, fue detenido
y finalmente liberado porque estaba
casado con una española. “Me
detuvieron en Atocha el 10 de mayo.
Fueron dos policías que me sacaron
de un andén de la estación de
tren. Me dijeron que me llevarían
de vuelta al andén con el billete pagado
y todo si realmente tenía mis
papeles de boda. Pero no fue así”.
Tras pasar la noche en la comisaría,
le dejaron en la calle.
O.N., de origen senegalés, relata
su caso. “La primera vez, dos policías
de civil me pidieron que abriese
mi bolsa, llevaba en ese momento
sólo libros de castellano, pero no
les importó. Acabé en comisaría”. Y
prosigue: “en un mes me detuvieron
otras dos veces. La segunda vez
fue en mayo al salir de casa, en la
calle, dos policías de civil me vuelven
a pedir la documentación. Me
abren nuevamente un expediente
de expulsión. Perdí ese papel. A las
semanas me volvieron a pedir los
papeles en la boca de metro, y como
no tenía el papel del expediente
me llevaron a la comisaría de nuevo”.

En cuanto al trato, O. cuenta:
“en dos ocasiones me pidieron que
me desnudara y me hicieron hacer
flexiones. Esto me molestó mucho.
Siempre es lo mismo. Pasé toda la
noche ahí en comisaría”. Respecto
a los motivos de las redadas, contesta:
“Si Europa necesita mano de
obra, pide gente de África y América,
pero si hay problemas, crisis o
no sé qué los europeos tienen miedo.
Algunos políticos transmiten
que somos los extranjeros los que
tenemos la culpa...”. Y añade: “Sabes,
nosotros tenemos la suerte de
estar aquí, otros no llegan, pero tenemos
que pedir que se respeten
nuestros derechos. No somos camisetas...
que usan y luego las dejan
ahí. Somos una parte de la población
de España, contribuimos a la
economía. Todos somos parte, tengamos
o no papeles”.

A., joven de origen marroquí, sufrió
similar trato. “Estaba en un locutorio
hablando con mi novio. La
policía entró y me dijo ‘documentación’.
Pedían los papeles no sólo a
mí, sino a más gente. Yo le dije que
no tenía los papeles aquí, que están
en casa. Y me dijeron ‘vamos a tu
casa”. A. prosigue: “todos miraban.
Se llevaron a más personas. A mí
me llevaron a mi casa a buscar mi
pasaporte. Luego a comisaría y ahí
toda la noche hasta por la mañana.
Me dijeron que ahora hay mucho
control para saber qué extranjeros
tienen papeles y cuántos somos”.

A. quedó marcada. “Ahora tengo
miedo porque hay controles también
en locutorios. Es complicado
porque antes los controles eran solo
en calles, pero ahora tengo mucho
miedo”. Y añade en un precario
castellano: “yo soy una chica muy
tranquila. Hace meses también me
detuvieron en el metro y me abrieron
otro expediente de expulsión.
Por eso quiero salir de Madrid. Me
voy a otra ciudad. Ahora muy nerviosa,
tengo mucho miedo de salir a
la calle. Una amiga me dijo ‘cuídate
mucho. Hay mucho control y mandan
a tu país’. Es verdad, hay mucha
policía”. A. no tiene claras las
razones de tantos controles, “yo no
sé, pero esto no está bien. Ahora no
nos necesitan y antes nos necesitaban.
Nadie puede decir nada porque
ésta es la ley y hay miedo”.

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