Dos semanas de desobediencia civil
El ‘muro popular’ que arropó a los presos de Segi

Tras una sentencia del Tribunal Supremo, los jóvenes condenados por militar en Segi fueron protegidos por un muro popular, el Aske Gunea (“Espacio Libre”).

, Redacción Cantabria
30/04/13 · 13:55
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La ertzaina actuó con dureza para romper la barrera de solidaridad con los militantes de Segi / Ekinklik

La sentencia por la que el Tribunal Supremo ha condenado a ocho militantes de Segi a seis años de cárcel por pertenencia a dicha organización se convertía, el pasado 8 de abril, en un acto de desobediencia civil masiva. Aske Gunea, movilización popular destinada a “construir un muro popular que sea infranqueable y que protegiera a los ocho jóvenes”, según explica Mikel Otamendi, una de las personas implicadas en la coordinación, ha planteado “métodos de lucha diferentes a la kale borroka, resistiendo cívicamente para que se vea quiénes son los violentos”.

Beñat Apalategui, uno de lo siete jóvenes absueltos en la misma pieza –inicialmente eran 16 las personas encausadas– e implicado desde el principio en la coordinación de Aske Gunea, califica el fallo como “una lotería macabra”, pues el Tribunal Supremo “ha copiado hasta en los fallos ortográficos” el de la Audiencia Nacional y se ha basado “en la declaraciones obtenidas durante las incomunicaciones bajo tortura y los objetos que encontraron en sus casas”, entre los que no había documentos de Segi, sino camisetas, pañuelos, boletos, música, etc. por lo que cualquiera de ellos y ellas podría haber sido condenado. Se plantearon el “juicio político” como “un espacio más para denunciar esta injusticia”, explica, por lo que, salvo las personas incomunicadas y torturadas, se negaron a declarar, dieron la espalda al fiscal cuando hizo las alegaciones finales, y rompieron públicamente las sentencias cuando éstas salieron.

Desde el principio tuvieron “muy claro” que iban a responder desde la desobediencia civil. Surgió así Aske Gunea, donde, señala Apalategi, “la capacidad de la gente para resistir ha sido increíble”. Bajo el lema “Os los vais a llevar, pero os va a costar”, pronunciado en rueda de prensa por uno de los ya detenidos, Aitor Olaizaola, miles de personas pasaron por el Boulevard de Donostia para arropar a los jóvenes presos políticos.

Dos semanas de muro popular

Desde la primera semana, se organizaron murallas populares que escoltaban a los jóvenes desde su casa hasta el Boulevard de Donostia, y eventos culturales y artísticos para amenizar las jornadas. Una vez emitidas las órdenes de arresto, que podían implicar una detención en su propio domicilio, se optó por protegerlos 24 horas al día. Colocaron, entonces, una carpa en el Boulevard, y se efectuó un llamamiento para que la gente se quedara a dormir.

La primera de las noches había 400 personas acampadas, la segunda en torno a 500. En la primera de las detenciones, la de Ekaitz Ibero, y en las incursiones nocturnas de los dos primeros días de acampada, la Ertzaintza mostró una actitud sumamente agresiva que se puede constatar en los vídeos recopilados por el medio vasco Argia.

La tercera jornada de acampada, el viernes, se produjo la entrada definitiva de la Ertzaintza que, pese a actuar violentamente contra las personas presentes, incluidos periodistas, se mostró más comedida que en las anteriores ocasiones –“por la presencia de las cámaras”, a juicio de Apalategi–, pero tardó dos horas y media en conseguir detener a los jóvenes condenados, gracias a la resistencia pacífica. Mediante megafonía, se advirtió de que no se podía caer en provocaciones, y las personas, sentadas y cogidas de los brazos tuvieron que ser desalojadas una a una.

“Os los vais a llevar, pero os va a costar” fue la consigna con la que se resistió los diez días de Aske Gunea

Pese a las detenciones, Aske Gunea se vivió como una victoria. Onintza Rojas, una de las encargadas de las redes sociales esos días, destaca que “no hay nadie que no llorara en esas dos semanas. Todo fue muy emocional, desde los sentimientos, diciéndoles que los queríamos”. Para Otamendi, “que se haya condenado a estos ocho jóvenes sólo por militar en Segi ha indignado a la gente más allá de los círculos habituales de la Izquierda Abertzale”. Aske Gunea, que ha marcado un hito por la respuesta ejemplar de la gente, es ahora “una iniciativa para proteger a la gente con juicios políticos”, explica Otamendi.

Desde que finalizó la acampada, recogen testimonios de las agresiones de la Ertzaintza, incluido un nutrido grupo de expresiones machistas. Rojas declara que, tras una patada que la tiró al suelo, un ertzaintza la levantó del pelo y le dijo al oído “eres una zorra y te voy a violar con un palo”. Están valorando qué hacer con los duros testimonios recogidos.

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