MADRID // PROHÍBEN MANIFESTACIONES ANTIRRACISTAS
La policía toma las calles de Alcorcón

Como protesta ante el sensacionalismo mediático y las
actitudes xenófobas, colectivos sociales se concentran
para mostrar el perfil antirracista de Alcorcón.

01/02/07 · 0:00
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POLICÍA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN. Decenas de jóvenes se concentraron el
sabado 27 de enero en Alcorcón “contra el racismo y por la convivencia” pese al
miedo difundido en televisiones y diarios y al gran despliegue policial / Fran Navajo

Tres concentraciones prohibidas en
cuatro días. El miércoles 24 de enero,
la Delegación del Gobierno de
Madrid impedía la marcha convocada
por la Asamblea de Alcorcón por
la Convivencia Pacífica y contra el
Racismo. Dos días más tarde, 13 furgones
de la Policía nacional acordonaban
la plaza del Ayuntamiento y
quitaban las ganas de manifestarse
al Sindicato de Estudiantes. Y ya para
el sábado, una nueva marcha de
la Asamblea por la convivencia, secundada
además por la Asociación
de Trabajadores Inmigrantes de
España, se encontraba con el veto de
las autoridades y 300 policías.

Una semana después de los altercados
que llevaron a Alcorcón a la
primera página de los periódicos, el
fin de semana en esta localidad madrileña
ha sido el extremo opuesto a
las expectativas lanzadas por el sensacionalismo
de los medios o los
mensajes de las páginas ultraderechistas.
Quienes esperasen la publicitada
“caza al latino” pueden seguir
esperando. Por el contrario, entre los
vecinos se comentaba que el último
sábado fue incluso más tranquilo
que cualquier otro fin de semana.

Esa tarde el protagonismo fue para
los jóvenes y vecinos de Alcorcón.
Varios centenares de manifestantes
lograban concentrarse a pesar de la
prohibición para dejar de manifiesto
el carácter multicultural, así como el
origen inmigrante y el deseo por la
convivencia pacífica de esta zona de
tradición obrera. En cuanto a los disturbios,
frente a las profecías que auguraban
en Alcorcón una versión
madrileña del extrarradio de París,
se quedaron en choques aislados
después de que la policía dejara sólo
diez minutos para que se celebrara
el acto antes de disolverlo.

Un paseo por Alcorcón, de hecho,
sirve para desconfiar de la imagen
que se ha ofrecido a lo largo de estas
semanas. En lugar de una abrumadora
presencia de Latin Kings o bandas
de jóvenes violentos, la única
anormalidad se encuentra en decenas
de fotógrafos y unidades móviles
de TV junto a un blindaje policial con
grupos de policías en los parques,
furgonas patrullando las calles y hasta
un helicóptero sobrevolando
Alcorcón desde las primeras horas.
Más allá de las interpretaciones
fáciles o el maniqueísmo, los altercados
se han asemejado más al conocido
efecto de la mariposa que al batir
las alas desencadena una tormenta.
Así, el detonante de una pelea entre
adolescentes (que, según algunas
versiones, podrían ser dos chicas de
nacionalidades española y mexicana)
continuó el sábado 19 con una
reyerta multitudinaria entre más de
50 personas de una y otra pandilla,
hasta acabar el domingo 20 con un
millar de jóvenes enfrentándose a los
antidisturbios en el centro de Alcorcón.

El ingreso en el hospital de un
joven madrileño en estado grave tras
recibir seis puñaladas por la espalda
el sábado se convierte al día siguiente
en el motivo de una marcha contra
las bandas latinas donde no faltaron
proclamas racistas.

Todo ello supone un importante
filón de audiencia para los medios. A
pesar de los datos, la alarma social
se convierte en el principal enfoque.
Según diferentes estudios municipales,
las bandas latinas apenas tienen
una presencia significativa en Alcorcón,
que hasta registra un bajo índice
de delincuencia. Pero nada de ello
es obstáculo para que tertulias radiofónicas,
páginas de periódicos y programas
televisivos describan un escenario
plagado de bandas latinas y
una juventud extremadamente violenta
con ganas de vengarse contra
los inmigrantes. A ello contribuyen
grupos de ultraderecha, que ven en
lo sucedido una oportunidad para
hacerse presentes en una zona,
Alcorcón, donde los neonazis no tienen
mucha presencia. En foros de
internet, entre amenazas xenófobas
y considerables faltas de ortografía,
se apoyaron consignas racistas y se
llamó a cargar contra inmigrantes.

Desde la Asamblea de Alcorcón,
el sábado 27 se les respondía: “Ni nazis
ni bandas mafiosas”. Con ello, sus
miembros denunciaban “la violencia
cotidiana y los abusos en las calles,
vengan de donde vengan”.
No obstante, pese a compartir esa
idea, colectivos de inmigrantes señalan
que no cabe pasar por alto el
componente racial. De los heridos
latinoamericanos se ha hablado bastante
menos. Como muchos comentan,
nada hubiera ocurrido si uno de
los apuñalados no fuera de nacionalidad
española. Y la prueba la tienen
en Alcobendas. En esta otra localidad
de la periferia madrileña, esta
última semana moría un ecuatoriano
tras recibir cuatro puñaladas. En
los periódicos, la noticia no llegó más
allá de las páginas de sucesos.

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