“Le han condenado a morir en la cárcel”

Más de quince reclusos en primer grado de la cárcel
de Valdemoro, en Madrid, inician ayunos y protestas
para denunciar la cadena perpetua a la que, en la
práctica, ha sido condenado un preso.

17/04/09 · 14:19
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DESDE FUERA. Concentración frente a la cárcel de Navalcarnero (Madrid) en diciembre de 2007.

“No a la pena de muerte, no a la cadena
perpetua”. Así comienzan un
grupo de presos de la cárcel de Madrid
III, en Valdemoro, una carta en
la que denuncian la situación de
Antonio Porto Martín, al “que han
condenado a morir en la cárcel”. Y es
que, como acusan quienes la padecen,
la cadena perpetua existe en el
Estado español, no en su legislación,
pero sí en la práctica.

El pasado 1 de diciembre una
treintena de presos iniciaban una
serie de protestas –ayunos y ‘txapeos’,
huelgas de patio, envío de escritos
a diversas instituciones...– contra
las condenas de por vida. Estas
acciones se han prolongado hasta
marzo y han conseguido aglutinar a
unos 50 presos, extendiendo la iniciativa,
pese a las enormes dificultades
de comunicación, a 15 cárceles
españolas. Han participado tanto
presos denominados sociales como
anarquistas o, algunos, de colectivos
de presos comunistas e independentistas
vascos. Esta campaña,
inédita en el Estado español, se ha
iniciado de forma coordinada con
prisiones de Italia y Alemania para
denunciar, a nivel europeo, la existencia
de la cadena perpetua (ver
DIAGONAL Nº 92).

Huelga de hambre indefinida
Esta movilización parece haber dejado
posos, como demuestra la reacción
de unos cuantos presos ante la
situación de Porto Martín. A finales
de marzo, 13 presos en el módulo 4
–de primer grado, es decir de máxima
dureza– de Valdemoro lograban
sacar de la cárcel un comunicado en
el que informaban de que Porto,
“desde el 20 de marzo ha tenido que
tomar la decisión de poner su vida
en peligro ya que es una persona enferma
y comenzó una huelga de
hambre y patio indefinida”. Porto
acababa de recibir una notificación
del juzgado de Vigilancia Penitenciaria
de Valencia en la que le informaban
de que le habían refundido
las condenas en una de 20 años.
Pero Porto ya tenía, de otros juzgados,
otros dos ‘bloques’ de condenas
agrupadas: de 20 y 12 años: 52
años en total. Según explican fuentes
cercanas a los reclusos de Valdemoro
que se han solidarizado con
Antonio, “los presos que acumulan
numerosas condenas, que pueden
sumar 30 o 40 años, pueden pedir la
refundición para juntarlas todas en
una de 20 años”, el máximo de cumplimiento
teóricamente legal, “pero
es mentira, es el rollo que se tiran
para hablar de las mejoras y la reinserción
social”. En el caso de Porto,
denuncian los presos de Valdemoro,
“ya lleva en prisión desde el año
1983, son 26 años encerrado, y ahora
le dan la definitiva de sus condenas
para el año 2032. Como podéis
comprobar le están condenando a
muerte ya que es imposible que una
persona pueda vivir tal exceso de
años dentro de estos muros. Lo que
están haciendo es totalmente inhumano”.

Estos presos han reclamado
por escrito una entrevista con el juez
de vigilancia penitenciaria de
Madrid para exponerle la situación
de Porto y han realizado en solidaridad
dos días de huelga de hambre y
patio. Su intención es mantener estas
acciones semanalmente.

Un segundo comunicado denunciaba
el 7 de abril que, desde el 30
de marzo, Porto ha sido “separado
del resto” y sometido a todo tipo de
presiones, por lo que los reclusos
temen por su vida o integridad. El
texto, que también denuncia la extrema
dureza de su encierro –habla
de “centros de exterminio”– termina
con una petición: “que el
compañero Porto Martín sea liberado
cuanto antes”.

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DESDE FUERA. Concentración frente a la cárcel de Navalcarnero (Madrid) en diciembre de 2007.
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