TRANSEXUALIDAD // DOS VISIONES POLÍTICAS CONTRAPUESTAS A LA HORA DE INTERPRETAR EL SEXO
Grupos trans en lucha: las hormonas del disenso

La Ley de Identidad de Género, que tiene poco más de
un año de vida, sigue generando polémica. Colectivos
LGTB mantienen una agria polémica en torno al
requisito de dos años de hormonación.

14/11/08 · 12:08
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IDENTIDAD. Los grupos queer reclaman una idea diferente de la identidad de género.

En 2006, durante la tramitación de la
Ley de Identidad de Género, numerosos
colectivos trans y de liberación
sexual criticaron al PSOE por incluir
en ésta el requisito del certificado de
disforia de género –la transexualidad
debe ser diagnosticada como una patología
–, y por establecer un periodo
de dos años de hormonación para
poder cambiar el nombre y el sexo
recogido en el DNI.

Con motivo de la pasada campaña
electoral, el PNV se reunió con
los colectivos de lesbianas, gays, bisexuales
y transexuales (LGTB) de
Euskadi con el fin de escuchar sus
demandas, una de las cuales es la retirada
de la hormonación como requisito,
puesto que, entre otras cosas,
conlleva en la mayoría de los casos
la esterilidad. Fruto de estas reuniones,
el pasado septiembre, el
PNV anunció la presentación de una
proposición no de ley en el Parlamento
español que se hacía eco de
esta demanda para reformar la Ley
de Identidad. Finalmente, la propuesta
fue retirada y sustituida por
una enmienda transaccional votada
por unanimidad, en la que se propone
instar al Gobierno “a abordar un
estudio” sobre la supresión de ese
requisito.

Hasta aquí todo parecía ser una
nueva “parada técnica” del Parlamento.
Sin embargo algunos días
después, varios colectivos vascos,
como EHGAM, Aldarte y Hegoak,
hicieron pública una carta en la que
acusaban a la FELGTB, Federación
Estatal de organizaciones LGTB,
muy ligada al PSOE, de “partidista,
cobarde y contradictoria respecto a
los intereses de colectivos que dice
defender”, por haber presionado al
PNV para que retirase la propuesta
aduciendo “falta de consenso entre
los grupos trans”. Las reacciones
no se hicieron esperar y la FELGTB
insistió en que, tanto ella como los
grupos que la integran “apoyan” la
propuesta del PNV. Declaración
que quedó en entredicho en cuanto
uno de estos grupos, la Asociación
de Transexuales de Andalucía
(ATA), propuso mantener un requisito
de un año de hormonación, así
como una ley separada para las
personas queer diferente a la de los
transexuales.

En el origen de la confrontación
están dos visiones políticas contrapuestas
a la hora de interpretar el sexo.
Mientras una, la ‘normativista’,
sostiene que los órganos sexuales definen
la identidad de género y por lo
tanto esta identidad necesita de tratamientos
como la hormonación; la segunda,
que bebe de la teoría queer,
no liga sexo e identidad de género sino
que remite al ámbito de lo psicosocial,
por lo que denuncia que los
modelos naturalizados de “hombre y
mujer” esconden opresiones sexistas.

Desde esta perspectiva, varios
grupos como EHGAM (Euskal
Herria), Maribolheras Precarias
(Galicia), Acera del Frente (Madrid)
o Stonewall-Aragón, responden en
un texto colectivo a las tesis ‘normativistas’
con argumentos a favor de la
despatologización de la transexualidad,
la no imposición de los tratamientos
hormonales y califican las
normas de género como “dictaduras
sociales”. En esa línea, la apelación
al consenso realizada por la FELGTB
es definida como “la nueva forma de
disfrazar una imposición” por militantes
queer madrileñas, que explican
que “ninguna persona trans que
quiere hormonarse ve vulnerados
sus derechos porque otras personas
trans no estén obligadas a hacerlo,
esto no es consenso, es una imposición
reaccionaria y sexista”.

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