DIANOVA GESTIONA CINCO CENTROS EN EL ESTADO ESPAÑOL PARA MENORES DROGODEPENDIENTES
Una gestora de centros de menores, definida en Francia como una secta

Dianova, que lleva centros terapéuticos en Madrid, País
Vasco, Navarra Murcia y Andalucía, es la nueva marca de El
Patriarca, una secta fundada por el polémico Lucien
Engelmajer condenada por la justicia francesa.

19/02/09 · 0:00
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Dianova España se encarga en la
actualidad de cinco centros de menores
con problemas de consumo
de drogas, en dos de los cuales también
se atiende a adictos adultos.
Según su página web, “Dianova tiene
su origen en la escisión y posterior
reorganización de personas y
profesionales vinculadas a la asociación
El Patriarca”, un grupo fundado
por el polémico megalómano
Lucien Engelmajer y catalogado en
Francia en 1995 como una secta
por una comisión de investigación
parlamentaria. En 2007, un tribunal
de Toulouse condenó a cinco
años de prisión y a 375.000 euros
de multa al líder de El Patriarca por
blanqueo de capitales, entre otras
acusaciones. En ese momento Engelmajer,
huido a Belice, arrastraba
a sus espaldas dos órdenes de
detención internacional por violación
y tentativa de violación de jóvenes
menores de 15 años y empleo
de trabajadores clandestinos. En
1999, otra comisión parlamentaria
francesa dedicada a las sectas alertaba
sobre Dianova clasificándola
como la nueva marca de El Patriarca
y señalaba que “constituye el
ejemplo más representativo de estructuras
comerciales sectarias”, a
partir de un “verdadero imperio
económico” amasado por Lucien
Engelmajer y protegido en paraísos
fiscales europeos.

Toulouse, 1974

Todo empieza en 1974. La heroína
hacía estragos entre la juventud.
Engelmajer, nacido en Alemania
en 1920, resistente comunista a la
invasión nazi en Francia y ex vendedor
de muebles, funda el 2 de
mayo de 1974, de manera oficial, la
asociación El Patriarca en Toulouse.
Le Patriarche se dedica a captar
toxicómanos y someterlos a una
terapia, no exenta de polémica, que
consistía en separar totalmente al
adicto de la heroína y encuadrarlo
más tarde en trabajos cotidianos en
las propiedades inmobiliarias que
la asociación iba adquiriendo. En
1979 la secta/asociación de Lucien
Engelmajer se expande a otros países
como España e Italia y años
más tarde llegará a dirigir una red
de hasta 250 centros en Europa y
América Latina, integrando a antiguos
toxicómanos rehabilitados en
la estructura internacional de lo
que acabaría siendo una auténtica
multinacional. Desde 1978 la controversia
rodea a la asociación por
los testimonios que denunciaban
sus métodos violentos. El Patriarca
se va alimentando económicamente
de la venta de libros del propio
Engelmajer y de las donaciones de
las familias, además de las aportaciones
de empresas, como Ikea o
Paco Rabanne, y de las subvenciones
de diferentes estados, que irán
eliminándose en países como Bélgica
o Francia en paralelo a las polémicas
entorno a la asociación. En
el Estado español, la presencia de
El Patriarca tampoco estuvo exenta
de escándalos: en 1990, dos responsables
de la asociación fueron
detenidos en Palma de Mallorca
por coacción y detención ilegal,
aunque posteriormente serían absueltos.
Según el informe parlamentario
francés, “el vicepresidente
de la Asociación L. J. Engelmajer
[otra marca de El Patriarca] fue detenido
en dos ocasiones por los servicios
de aduanas cuando provenía
de España en posesión de 1,5 millones
de francos en especias”. La
fuga de capitales desde diversos
países, entre ellos España, hacia
paraísos fiscales era, según la justicia
francesa, una práctica habitual
en la asociación.

Miami, 1998

El 23 de febrero de 1998 algunos
hijos de Lucien Engelmajer y todas
las facciones de la dirección de El
Patriarca dan un golpe de mano
en la asociación durante una reunión
en Miami. Mientras todos pedían
su cabeza (aludiendo a las
múltiples denuncias por violación
o intento de violación que iban haciéndose
públicas) Engelmajer
monta en cólera, se revuelca por el
suelo, grita y llama a la policía, según
narra a DIAGONAL un antiguo
miembro de la dirección de la
asociación presente en aquella
reunión. Engelmajer denuncia a
varios de los actuales miembros
de la dirección de Dianova en España
por lo que considera “un golpe
de Estado”. Se inicia así una
dura negociación por el inmenso
patrimonio amasado, repartido en
un entramado financiero que
agrupaba cuatro holdings en Luxemburgo,
dos fundaciones en
Liechtenstein y dos cuentas en
Suiza. En 2007 un tribunal francés
condenó a Engelmajer y a una docena
de antiguos dirigentes, entre
ellos dos hijos de Engelmajer y su
amigo Jean Paul Séguéla, ex diputado
de la derecha francesa. Tras
la ruptura de El Patriarca y la creación
de la nueva marca (Dianova),
Engelmajer –amigo de
personajes tan variopintos como
el padre Bartolomé (ex confesor
de la Casa Real)– emprende su exilio
a Belice donde fallece en 2007
en la más absoluta soledad, según
explican diversas fuentes, aunque
con un trozo del pastel financiero
–nada desdeñable– que quedó de
El Patriarca. Sus herederos en el
Estado español se han especializado
ahora en los centros de menores
bajo su nueva marca, Dianova.
El negocio sigue en marcha.

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