Francia, una de las impulsoras de los 'vuelos agrupados'
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Foto:Hughes Leglise Bataille / flick.com

La política del Gobierno español
con respecto a las repatriaciones
sigue la estela del resto de los
países de la UE. Francia es el
ejemplo en el que más parece
querer inspirarse. En lo que va de

18/10/07 · 0:00
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Foto:Hughes Leglise Bataille / flick.com

La política del Gobierno español
con respecto a las repatriaciones
sigue la estela del resto de los
países de la UE. Francia es el
ejemplo en el que más parece
querer inspirarse. En lo que va de
año, el Gobierno galo ha participado
en 19 “vuelos agrupados”
(vuelos conjuntos con otros países
europeos) organizados tanto
por iniciativa suya como de otros
gobiernos. En 2007, ha organizado
tres veces más repatriaciones
por avión que en 1998. En los
cinco primeros meses de 2007,
realizó 6.041 deportaciones. La
mayoría de ellas, a través de Air
France.

Por ello, el 12 de julio, unos
100 sindicalistas y activistas antirracistas
se concentraron ante
las puertas del Carrousel du Louvre,
en París, donde se celebraba
la asamblea general de accionistas
de dicha línea aérea. Apoyaban
la petición del comité de
empresa de Air France para que
la compañía rechazase el uso de
sus aviones en las deportaciones.
A lo que la mayoría de los accionistas
se negó, pero al menos,
tras un debate. Y es que las políticas
gubernamentales sobre la
inmigración generan un lento
pero creciente sentimiento de
rechazo. Las deportaciones por
avión son un buen termómetro. El
16 de agosto, en el vuelo París-
Lomé (Togo, África), quedaba
abortada la deportación de dos
‘sin papeles’ ante las protestas
de los pasajeros. El detonante,
los malos tratos que los policías
infligían a los inmigrantes que se
resistían. Según uno de los pasajeros,
una de azafata reconoció
que, sobre todo con el nuevo
Gobierno, la cantidad de protestas
del pasaje había aumentado.
Según un trabajador en la carga y
descarga de maletas en el aeropuerto
Charles de Gaulle, de París,
el personal de vuelo está
mayoritariamente contra las deportaciones,
habiendo realizado,
sin resultados, un paro para presionar
a la compañía. Se quejan
de la tensión que provoca tener
deportados en el 10% de los vuelos.
La respuesta gubernamental
no se ha hecho esperar.

En el caso del vuelo París-Lomé,
junto con los dos sin papeles fueron
desembarcados por la policía
cuatro pasajeros, considerados
los “cabecillas”. Además de perder
su billete, pueden enfrentar
un juicio por desorden público y
ofensa a un agente, además de
ser clasificados por Air France
como pasajeros peligrosos. Y no
es una excepción. Hay actualmente
tres juicios pendientes, en
Marsella, Bobigny y Lyon contra
personas acusadas de impedir
deportaciones. Con ello, según la
Red de Educación Sin Fronteras,
el Gobierno pretende criminalizar
las protestas de los pasajeros.
Por ahora, no lo está logrando. El
4 de septiembre, un tribunal de
Bobigny dejaba libre sin cargos a
Marie Françoise Durupt, de 60
años, acusada, de impedir la deportación
de varias personas en
un vuelo París-Bamako en abril.
El fiscal ha recurrido. En otro
caso, un juez absolvía del delito
de agresión a la autoridad a un
‘sin papeles’ que, en mayo de
2007, mordió al policía que le
estrangulaba para que no se resistiese
a su deportación. El juez
reconocía al inmigrante el derecho
a la legitima defensa a causa
“del carácter excesivo de la coerción
policial”.

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