ASESINATOS DE MUJERES // UN RASGO COMÚN ENTRE PAÍSES ES LA ACTUACIÓN INADECUADA DE LAS AUTORIDADES Y LA GRAN I
Feminicidio: “Control de las mujeres a través de la violencia y el miedo”

El concepto de feminicidio, desarrollado por diferentes
pensadoras feministas, politiza el asesinato de mujeres
y niñas. Así, muchas de estas muertes se revelan como
resultado de la desvalorización social de las mujeres.

12/06/08 · 0:04
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CIUDAD JUÁREZ, MÉXICO. Marcha feminista contra el feminicidio en la ciudad fronteriza con Estados Unidos.

El término feminicidio es una adaptación
del inglés feminicide, que fue
empleado por primera vez en 1976
en el tribunal internacional de Bruselas
por la feminista sudafricana
Diana Russell. Russell explica que el
feminicidio se conforma en una suma
de violencias aceptadas por una
sociedad que ignora, silencia, invisibiliza
y minusvalora las agresiones
contra las mujeres. La cultura hace
de esta violencia algo natural, con un
refuerzo permanente de imágenes,
enfoques y explicaciones que la
legitiman. Para Marcela Lagarde, antropóloga
y feminista mexicana, pionera
en emplear en castellano el término
feminicidio, éste incluye las
muertes violentas: homicidios, accidentes
mortales e incluso suicidios.
Según esta antropóloga, la violencia
machista asegura el férreo control
de las mujeres a través del daño
y el miedo. Por ello hay que tomar
en cuenta el género y la violencia estructural
que nace de esa desigualdad.

Lagarde, que recientemente
participó en Madrid en un seminario
sobre la violencia contra las mujeres,
sostiene que hay que concretizar
e incluir el contexto y el conjunto
de hechos violentos –contra su entorno,
sus bienes, contra ellas mismas–
que rodean a las mujeres de
cada lugar. “En el lugar donde me
encuentre, dependo del grado de ciudadanía
de las ciudadanas de ese país
para garantizar mi vida”.

Pero, ¿en qué medida las realidades
son coincidentes? Un rasgo común
entre diversos países es que la
mayor parte de mujeres y niñas asesinadas
lo fueron por conocidos en
distintos grados. Otra constante es la
actuación inadecuada de las autoridades
y la gran impunidad en los delitos
cometidos contra las mujeres.
Según Lagarde, para que se dé el feminicidio
deben concurrir de manera
criminal el silencio, la omisión, la
negligencia y la colusión de autoridades
encargadas de prevenir y erradicar
estos crímenes. Hay feminicidio
cuando el Estado no da garantías
a las mujeres y no crea condiciones
de seguridad para sus vidas en la
comunidad, en la casa, ni en los espacios
de trabajo de tránsito o de esparcimiento.
Por eso, considera, el
feminicidio es un crimen de Estado.
“Estamos tratando de convencer de
que la violencia contra las mujeres
no es natural, que la podemos eliminar
si cambian las condiciones de vida
de éstas, si cambian las relaciones
entre los géneros”.

Feminicidio en el Congo

La lucha de numerosos colectivos feministas
se esfuerza por conseguir
que sus sistemas legislativos tipifiquen
el feminicidio como delito, como
ya han conseguido en Costa Rica,
Guatemala o el Congo.

En la República Democrática del
Congo los tribunales militares ya han
abierto casos y dictado sentencias
contra mandos medios del Ejército
acusados de violación. Desde 2006,
este país tiene una nueva ley contra
la violencia sexual que endurece las
penas e incluye reparación para las
víctimas. Según Zita Kavungirwa,
del Caucus de Mujeres por la Paz en
la ciudad congoleña de Bukavu, “las
mujeres se unieron para que en
nuestra Constitución se reconociese
la violencia ejercida contra nosotras.
La verdad es que fue todo un éxito
ver cómo la violación era tomada en
serio en una asamblea constituida en
su mayoría por hombres, e incluida
en la Constitución. Para nosotras es
toda una victoria, las mujeres lucharon
como nunca”.

Las periodistas congoleñas se sumaron
a la lucha. La Asociación de
Mujeres de Medios de Comunicación
de la provincia de Kivu Sur,
AFEM, utiliza la radio como el canal
más potente. Jolly Kamuntu, jurista
y periodista de AFEM y de Radio Maendaleo,
explica que “lo que comenzamos
a saber como mujeres periodistas
era que esas mujeres eran violadas
en presencia de los hombres. A
los hombres les decían: ‘venid a mirar
lo que les hacemos a vuestras mujeres,
y si vuestro Gobierno no cede,
esto es lo que tendrá’. Los hombres
estaban ahí sin poder hacer nada, incapaces,
y después de la violación repudiaban
a sus mujeres, cuando no
habían hecho absolutamente nada
por ellas”. Y remacha: “Eso nos hizo
rebelarnos. Como mujeres pensamos
que al menos nosotras teníamos
el poder que nos dan los micrófonos
y que podíamos gritar lo que pasaba
y ayudar a las otras mujeres”.
A pesar de ocupar el sexto lugar
en México en la tasa de crímenes machistas,
Ciudad Juárez ha sido el paradigma
del feminicidio. Ahí, gracias
a la organización comunitaria, la denuncia
recorrió el mundo y la violencia
contra las mujeres se hizo visible.
Se crearon organizaciones para luchar
contra ésta. “Emergencia civil
exigiendo justicia, fundamentalmente,
mujeres exigiendo justicia para
mujeres”. Allí, explica Lagarde, empezó
a investigar, y a acuñar el concepto
feminicidio.

Feminicidio en México

La tolerancia social y la impunidad
han sido parcialmente contrarrestados
por la reacción civil y la solidaridad
nacional e internacional. Esta
presión ha llevado a la Corte Interamericana
al aceptar cuatro casos de
feminicidio. Será la primera ocasión
en que esa instancia analice un caso
cuyo tema central es la violencia de
género. En México también se ha
aprobado una Ley General de
Acceso de las Mujeres a una Vida
Libre de Violencia, que sólo necesita,
según Marcela Lagarde, de una
“fuerza civil ciudadana para exigir
su cumplimiento”. Esta ley, celebrada
por ciertos sectores feministas como
un logro, es criticado por otros
que la consideran papel mojado. La
norma fue aprobada poco después
de la represión policial en la localidad
de Atenco en 2006 y mientras varias
mujeres salieron en los medios
de comunicación denunciando las
torturas sexualizadas a las que fueron
sometidas, las nuevas instituciones
mexicanas creadas para su defender
sus derechos les cerraban las
puertas. Situación que perdura hoy.

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CIUDAD JUÁREZ, MÉXICO. Marcha feminista contra el feminicidio en la ciudad fronteriza con Estados Unidos.
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