NUEVA ASOCIACIÓN
Familiares y afectados por la represión

En enero de 2006, E.M.B. protestó a
voces por la brutal detención de un
menor en la calle, en Madrid. Tras
ser perseguido por la policía, E.M.B
fue arrojado al suelo de un porrazo,
golpeado en la calle y en comisaría.
El madrileño Sergio L.D., detenido
en las protestas contra la cumbre de
la UE de 2002 en Barcelona, espera
aún que se celebre el juicio contra
los policías que, según su relato, le
golpearon durante la detención y
torturaron en comisaría. También
denuncian golpes varios estudiantes

15/02/07 · 0:00
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En enero de 2006, E.M.B. protestó a
voces por la brutal detención de un
menor en la calle, en Madrid. Tras
ser perseguido por la policía, E.M.B
fue arrojado al suelo de un porrazo,
golpeado en la calle y en comisaría.
El madrileño Sergio L.D., detenido
en las protestas contra la cumbre de
la UE de 2002 en Barcelona, espera
aún que se celebre el juicio contra
los policías que, según su relato, le
golpearon durante la detención y
torturaron en comisaría. También
denuncian golpes varios estudiantes
detenidos en Madrid durante una de
las movilizaciones contra la LOU del
PP. Más recientemente, varios participantes
en la capital en una de las
sentadas por la vivienda han denunciado
su detención a porrazos.

Son algunos de los casos de brutalidad
policial que difunde la asociación
de Familiares y Afectados
por la Represión Organizada (FARO).
Para FARO, situaciones como
éstas no constituyen una excepción.
Para actuar contra ellas y “ante el
notable incremento de denuncias
ciudadanas contra los abusos de la
autoridad”, FARO se presentaba el
pasado 30 de enero en el Ateneo de
Madrid. La asociación nace con objetivos
muy claros: promover la denuncia
pública y persecución judicial
de los agresores; ayudar a
quienes se encuentren en situaciones
similares; y resistir las estrategias
coercitivas.

“Hablamos de brutalidad policial
en las calles, de tortura a personas
detenidas, de la denegación de peticiones
de habeas corpus, del abuso
sistemático de la facultad para declarar
secreto cualquier procedimiento
judicial que contenga pruebas
que pongan de manifiesto la
existencia de la represión organizada”,
señalaba en su primer manifiesto
la asociación. Nacida de la unión
de varios agredidos y familiares de
agredidos, FARO se constituye como
una asamblea permanente destinada
a señalar no sólo la violencia
directa, sino también todo el “engranaje
de la impunidad”. Engranaje
del que, según la asociación, forman
parte el sistema judicial y penitenciario,
el personal sanitario que mira
hacia otro lado y los medios de comunicación
que sólo escuchan la
versión policial. FARO señaló cómo
se dan “actuaciones policiales que
son amparadas por la fiscalía y la judicatura:
los tribunales de Justicia
no investigan las denuncias por brutalidad
policial”. Pero también,
cuando se investigan, las decisiones
judiciales han distado de ser equilibradas.
El caso de E.M.B es orientativo.
El joven padece “merma crónica
de movilidad en el codo y el radio”.
Sólo un agente está imputado
por un delito de lesiones. Y en la denuncia
por torturas, E.M.B. es presentado
a la vez como responsable
de un delito de atentado y lesiones a
varios agentes.

Más información en

[Ir a faro->http://www.faro.org.es].

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