ENTREVISTA // YOLANDA AGUILAR, DEL COLECTIVO ACTORAS DE CAMBIO DE GUATEMALA
“El Estado no está parando la violencia contra las mujeres”

Yolanda Aguilar
pertenece al consorcio
Actoras de Cambio,
proyecto conformado por
la Unión Nacional de
Mujeres Guatemaltecas
(UNAMG) y la
organización de ayuda
psico-social ECAP.

03/06/06 · 11:44
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FEMINICIDIO. En Guatemala se dan más muertes de mujeres que en Ciudad Juarez
(México). “De unos 2.000 casos presentados, sólo 14 se han investigado”./ Rob Mercatante

DIAGONAL: Las mujeres violadas
durante el conflicto armado oscilan
entre 40.000 y 50.000.

YOLANDA AGUILAR: Primero, la
violencia sexual no se considera, en
términos generales, una violación
de derechos humanos. Segundo,
trabajamos para sensibilizar tanto a
nivel nacional como internacional
acerca de lo que ocurrió en la guerra,
sobre todo denunciando que los
responsables de los delitos de lesa
humanidad cometidos no han sido
juzgados ni condenados, y queremos
que en la investigación que se
realice también se investigue lo sucedido
con la violencia sexual; la
mayor parte de estas mujeres, el
88%, son mayas, una de cada 10
mujeres era niña, y el 33% aproximadamente
de las violaciones las
sufrieron mujeres embarazadas.

D.: Hay escasas denuncias de las
propias mujeres. ¿Por qué?

Y.A.: Básicamente porque hay un
control social y comunitario fortísimo,
y a quien se culpabiliza no es a
los agresores, sino a las víctimas.
No sólo las mujeres indígenas, en
general las mujeres guatemaltecas
no hemos hablado de sexualidad
porque es un tabú en un país eminentemente
religioso y profundamente
machista, y que además
mantiene la impunidad en los niveles
más cotidianos. Existe un alto
nivel de violencia intrafamiliar que
parece parte de la normalidad y
que la mayoría de hombres piensa
que es así porque así son las relaciones
entre hombres y mujeres.
Lo peor es que muchas mujeres
también lo piensan y lo asumen.

Muchas mujeres vivieron violencia
sexual antes, durante y después
del conflicto. Es dramático, hace
tres o cuatro años empezamos a trabajar
con mujeres supervivientes de
violencia sexual, y aunque hemos
tenido logros importantes como que
las mujeres empiecen a hablar, con
timidez todavía, la problemática se
exacerba y se complica porque a pesar
de haber firmado los acuerdos
de paz, en los últimos cinco años se
ha dado una cantidad exagerada y
terrible de asesinatos de mujeres
que han ido en aumento: empezamos
con una media de 300 asesinatos
de mujeres sólo en la capital y
sus alrededores, y el año pasado llegamos
a 665 asesinatos .

D.: ¿Cuáles son los rasgos comunes
de estos asesinatos, que llevan a hablar
de feminicidio en Guatemala?

Y.A.: Generalmente son mujeres
jóvenes, estudiantes universitarias,
trabajadoras de maquiladoras
o mujeres de estratos pobres
de la sociedad, pero además estos
cuerpos de mujeres -abandonados
en cunetas o en basureros- muestran
señales muy similares a como
quedaban los cuerpos de las mujeres
violadas en la guerra. Esto nos
hace pensar que, como los patrones
de violencia contra las mujeres
en la guerra y los de los actuales
asesinatos de mujeres están
muy relacionados, los posibles actores
materiales e intelectuales sean
los mismos. Es decir, gente que
estuvo implicada en la contrainsurgencia
puede estar implicada
también en el negocio de trata de
blancas, narcotráfico, política de
limpieza social, y por lo tanto, en
los asesinatos de mujeres. Lo que
sucede es que hay cuerpos de poder
y bandas paramilitares que actúan
paralelamente al poder establecido,
y esto hace que estos
cuerpos paramilitares sigan actuando
en la impunidad, porque,
claro, si no hay juicio de ninguno
de los responsables, ellos consideran
que éste es el estado natural,
donde se pueden hacer absolutamente
todas las cosas, y el Estado
tampoco asume, ya sea por acción
o por omisión, su responsabilidad.
Necesitamos la denuncia internacional,
el Estado guatemalteco no
está investigando suficientemente y
no está parando la violencia actual
contra las mujeres: de un promedio
de 2.000 casos presentados, sólo 14
se han investigado, y la mayor parte
de las investigaciones las han hecho
las madres de las víctimas

D.: ¿Por qué al Gobierno guatemalteco
no le interesa resolver
esta situación?

Y.A.: Los Estados en América
Latina están respondiendo especialmente,
y el Gobierno guatemalteco
también, a políticas antiterroristas
orientadas por EE UU. En ese sentido,
la política antiterrorista implica
la limpieza social de todos aquellos
líderes sociales que se consideran
peligrosos para el sistema, de todos
los movimientos sociales, de la juventud,
considerada a priori como
delincuente; se hace limpieza social
con las trabajadoras del sexo, con
todas las personas de opciones sexuales
diversas, y esto nos preocupa
porque cuando se firmaron los
acuerdos de paz sí hubo un período
de estabilidad donde creíamos que,
efectivamente, las cosas iban a cambiar.

En la actualidad contamos
con un Gobierno que más bien está
regresando a políticas anteriores:
se había logrado que la Policía
Nacional Civil fuera depurada y
que el Ejército fuera reducido, pero
muchos militares que habían sido
dados de baja están retornando
a las filas de la Policía Nacional, y
además no forman parte de la estructura
directa policial, sino que
reciben órdenes directas del Ejército.
Estamos hablando nuevamente
de una militarización, de
represión al liderazgo social, y
estamos hablando de un nivel de
impunidad que no ha parado.
Ahora el argumento es la inseguridad
ciudadana. Por eso insistimos
en la necesidad del apoyo y
solidaridad internacionales: hay
muchos movimientos sociales en
Guatemala, pero parece que ya
no es suficiente.

Tags relacionados: feminicidios Guatemala Militarismo
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