FRONTERAS // CONGRESISTAS PROPONEN DESPLEGAR UNOS 36.000 SOLDADOS
EE UU proyecta un nuevo muro en su frontera sur

A la construcción de cientos de kilómetros de vallas se suma la militarización y el reforzamiento de la vigilancia fronteriza. Esto ha provocado los temores mexicanos de que Washington aplique una política de ‘tirar a matar’ contra los inmigrantes.

21/02/06 · 23:19
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900 KILÓMETROS. La ampliación del muro para detener a los ‘espaldas mojadas’ cuenta con el consenso de republicanos y demócratas.

El 16 de diciembre el Congreso de
EE UU aprobó un proyecto, pendiente
todavía de la ratificación del
Senado y de la firma del presidente,
que prevé la construcción de un tramo
de 35 kilómetros de muro en la
localidad estadounidense de Tecate,
lindante con Mexicali (México), otro
de 581 kilómetros entre Del Río y
Eagle Pass, y uno de más de 283 kilómetros
entre Laredo y Brownsville,
todas estas localidades en Texas.

Agentes federales norteamericanos
han iniciado este mes la instalación
de postes de acero para una
alambrada a lo largo de la frontera
entre México y los estados de Arizona
y Nuevo México. Diversos funcionarios
declararon a The New
Herald: “La barrera que se está levantando
en Arizona terminará justo
donde las autoridades tienen pensado
ampliar una muralla de metal,
para así hacerles el paso aún más difícil
a los inmigrantes”. Además, el
Congreso norteamericano ha aprobado
o estudia toda una batería de
medidas legislativas que criminalizan
a los más de 11 millones de inmigrantes
sin papeles que se calcula
hay en los EE UU.

“La construcción de más muros y
la criminalización de los indocumentados
no logrará frenar ni disuadir
su paso, sino que hará más lucrativo
el negocio de los ‘coyotes’ (traficantes
de personas)”, declaró el investigador
mexicano Mauro Fernández,
especialista en asuntos fronterizos.
Fernández aseguró que la construcción
de un doble vallado en la zona
fronteriza de EE UU, frente a las ciudades
mexicanas de Mexicali y Tijuana,
en el Estado de Baja California,
llevó a los traficantes a sofisticar
sus métodos. “Sabemos que los coyotes
pagan sobornos, construyen
túneles o apelan a los baúles de los
automóviles y a las rutas marítimas
para llevar a cabo sus propósitos, y
cada vez cobran más por ello”.

Al caer la noche los indocumentados-
espaldas mojadas- procedentes
de diversas regiones de
México, Centro y Suramérica, nadando
por el mar o cruzando por el
cerro ‘Centinela’ de Tijuana o el
desierto de Mexicali, intentan poner
rumbo al norte a través de los
3.200 kilómetros de la frontera con
EE UU. Según organismos norteamericanos,
542 personas han muerto
en el país vecino durante los 11
primeros meses del pasado año intentando
cruzar las fronteras. 5.700
fueron rescatadas -entre ellas 1.500
heridas- en situaciones de peligro.
Otras muchas son interceptadas por
los 10.000 guardias de la Patrulla
Fronteriza o los agentes aerotransportados
de EE UU, que el Gobierno
prevé aumentar en casi 3.000
efectivos a finales de este año. Uno
de estos guardias fronterizos está
acusado de asesinar a tiros, el pasado
30 de diciembre, al sin papeles
mexicano Guillermo Martínez,
muerte que ha provocado una amplia
protesta en México y que EE
UU justificó porque Martínez agredió,
supuestamente, a pedradas al
agente que le disparó.

Habitantes de la ciudad de Tijuana
y de otras localidades del norte de
México rechazan la pretensión estadounidense
de construir a lo largo
de la frontera más “muros de la infamia”,
como ya ha sido bautizado el
proyecto. Muchos temen que el despliegue
en el lado estadounidense de
camiones militares y cuerpos policiales,
así como la presencia de guardias
privados armados, represente el
preludio de un plan de ‘tirar a matar’
a los espaldas mojadas.

Al respecto, según información
filtrada al periódico The Washington
Times, un grupo de legisladores preocupados
por la inmigración irregular,
está estudiando la posibilidad de
presentar un proyecto que supondría
el despliegue de unos 36.000
soldados de la Guardia Nacional en
la frontera con México. El grupo de
congresistas, integrado por 68 republicanos
y tres demócratas, evalúa
positivamente el efecto que ha
tenido en la frontera de Arizona la
movilización de cientos de voluntarios
civiles armados, organizados
como Minuteman.

El Minuteman Project, nacido el 1
de abril del año pasado con el propósito
de vigilar la frontera sur, es un
cuerpo paramilitar reconocido por
las autoridades norteamericanas que
actúa coordinado con la Patrulla
Fronteriza de Estados Unidos.

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