PAÍS VALENCIANO //
Dos ataques fascistas con molotov

Un apuñalamiento racista y dos ataques
con cócteles molotov contra sedes
de organizaciones políticas y sociales
de izquierda... De nuevo, la
violencia política de la extrema derecha
en el País Valenciano se despliega
impunemente.

05/02/09 · 0:00
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Un apuñalamiento racista y dos ataques
con cócteles molotov contra sedes
de organizaciones políticas y sociales
de izquierda... De nuevo, la
violencia política de la extrema derecha
en el País Valenciano se despliega
impunemente.

En la madrugada del 24 de enero,
según testigos, un grupo de neonazis,
tras entrar en un pub de la calle
Salamanca de Valencia, atacó a uno
de los clientes con un cuchillo al grito
de “negro de mierda” para luego
huir corriendo. La víctima, que resultó
herida leve en una pierna, recibió
varios puntos de sutura. La
Policía Nacional, que no dudó en calificar
el ataque como “de tipo racista”,
no ha identificado ni detenido,
de momento, a los agresores.

25 agresiones desde 2004

Un día antes, en la madrugada del
23 de enero, unos desconocidos lanzaron
un cóctel molotov contra el
Centro Social La Quimera de Mislata
(Valencia). Cuatro personas que
se encontraban en el interior pudieron
apagar el incendio que el artefacto
provocó en la puerta. Desde su
creación en 2004, la Asociación Cultural
La Quimera ha denunciado 25
ataques neonazis. Sus miembros
han interpuesto numerosas denuncias
ante la policía por las decenas
de ataques, palizas y amenazas que
han venido sufriendo.

También durante la madrugada
del 23, unos desconocidos atacaban
la sede de Esquerra Republicana del
País Valencià (ERPV), en la céntrica
calle Erudito Orellana de Valencia,
con un cóctel molotov. Agentes de la
brigada científica acudieron esa misma
mañana para investigar la autoría.
El secretario de organización de
ERPV, Jordi Vayà, señaló que “el
Ministerio del Interior continúa sin
esclarecer ni investigar estas agresiones
que desde hace más de 30
años se producen contra sedes y organizaciones
de izquierdas y democráticas”.

El hecho de que ambos
ataques, uno contra un centro social
de inspiración más bien libertaria y
otro contra un partido político catalanista,
se produjeran la misma madrugada
no ha pasado desapercibido.
El diario Levante señalaba: “En
ambos casos se trata de dianas recurrentes
y las agresiones con cócteles
molotov fueron de madrugada. Como
si llevaran la misma firma”. En
noviembre de 2007, la misma sede
había sufrido graves daños por la explosión
de una bomba, ataque que
también quedó impune.

Por otro lado, en Toledo, la campaña
antifascista que en mayo logró
impedir un acto de propaganda de
Falange Española ha acabado en los
tribunales. La organización fascista
presentó una denuncia por “incitación
a la discriminación” contra el
partido nacionalista Izquierda Castellana.
E.P.C., militante castellanista,
tuvo que asistir el 26 de enero al
juicio oral. “Me han elegido sin yo
saber por qué. Argumentan que no
tenemos representante legal, lo que
es falso”, afirmó.

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