Barcelona
Desalojo de una nave tomada por migrantes en Poble Nou

El macrodispositivo para desalojar dos fábricas habitadas por centenares de personas sin techo al distrito de Sant Martí de Barcelona empezó el miércoles a las cinco y media de la madrugada, tal y cómo se había filtrado desde ayer por la mañana. Han participado 55 furgonetas de la Brigada Móvil, –en total unos 385 agentes–, así como un discreto equipo de paisano de la Brigada de Extranjería de la Policía Nacional española, que no ha llegado a intervenir.

24/07/13 · 13:12

Los nervios estaban a flor de piel entre algunos de los habitantes, pero otros se lo tomaban con más
pasividad o impotencia y esperaban la llegada de la policía descansando. La familia Iglesias Baciana, con un patrimonio multimillonario y, paradójicamente, patrones de una fundación de ayuda a los pobres de países africanos, han impulsado el proceso judicial que ha desembocado en el desalojo de la finca de la calle Puigcerdá. El otro inmueble desalojado se encuentra en la calle Pere IV y es propiedad de Lava Corporación, una promotora inmobiliaria que, a día de hoy, se encuentra en quiebra e inmersa en un proceso de concurso de acreedores. Las dos fábricas se han desalojado el mismo día por decisión de la comisaría de la Región Metropolitana de Barcelona, con el fin "de optimizar" recursos operativos. Al frente del ejército de policías, estaba el comisario Gallardo, que iba acompañado en todo momento por los subinspectores David Bordas y Lluís Miquel Venteo. Por parte de la Guardia Urbana, lo supervisaba el comisario Vilanova Juanola. El equipo de 25 técnicos de los servicios de emergencias sociales de Barcelona iba encabezado por Glòria Figuerola, quien antiguamente ocupó la gerencia del distrito de Sant Andreu y, entre otros hitos, ordenó en
2005 el desalojo del Centro Social Palomar.

"No me jodéis la vida, no os ponéis a mi camino, no me queda nada"

A las seis de la mañana los furgones han rodeado todo el perímetro de la fábrica, pero no ha estado hasta las siete que han hecho acto de presencia las unidades 4 y 6 de la Brigada Móvil, especializadas en desalojos. Un vez ha llegado la comitiva judicial –trasladada hasta la calle Puigcerdá en un vehículo con el logotipo del Ayuntamiento de Barcelona– una cuarentena de antidisturbios  arapetados con cascos, chalecos y mazos han accedido en el interior de la fábrica de la calle Puigcerdá para proceder al desalojo de la finca, devolviendo la posesión a sus titulares. La amenaza de intervención de las brigadas de extranjería ha hecho que un pequeño grupo que quería ofrecer resistencia abandonara la idea y saliera por su propio pie del inmueble. Poco a poco el edificio se ha ido vaciando y las calles se han ido llenando de gente con carros llenos de pertenencias  destartaladas, no sin algunas escenas de tensión. Uno de los desahuciados se ha dirigido a los policías con tono desesperanzado: "No me jodéis la vida, no os ponéis a mi camino, no me queda nada". El desalojo de la nave de la calle Pere IV se ha hecho a las once y media. Lo han abandonado una quincena de personas, pocas en relación al centenar que dormían habitualmente. Esta fábrica se había convertido en un campamento de barracas autoconstruidas con madera y cartón, sin lavabos y con una manguera que proporcionaba un hilo de agua con el cual toda la comunidad tenía que subsistir.

La Asamblea Solidaria considera que Xavier Trias ha incumplido la promesa.

Cinco horas después de iniciarse la actuación policial, la Asamblea Solidaria contra los Desalojos ha
emitido un comunicado donde se señala que el desalojo ha sido policial y no social, así como el hecho que Xavier Trias "ha incumplido la promesa de dar una solución a todo el mundo". Además, aseguran que de las 340 personas censadas en la fábrica de la calle Puigcerdá, sólo 15 han sido oficialmente acogidas por los servicios sociales del consistorio. Varios grupos de habitantes de
los que han sido desalojados ya habrían entrado en otras fábricas de la zona para encontrar una vivienda alternativa. Dos de estas ocupaciones han acabado en desalojo express, el último la pasada
madrugada, con dos detenciones. Pero en un tercer inmueble la acción se mantiene y ya se han establecido varias personas y familias. De una manera más discreta, otros inmuebles abandonados del barrio también han sido abiertos para dejar chatarra, una de las vías de subsistencia de la población que sobrevive en las naves. Una cincuentena de los desalojados se han cerrado en la iglesia de Sant Bernat Calbó pasadas las dos del mediodía con la intención de pernoctar toda la semana. Horas después de la intervención policial decenas de personas deambulaban arrastrando carretillas y sin un rumbo demasiado claro por las calles de los barrios del Besòs y
Poblenou. La pobreza ahora será más visible.
 

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Desde las cinco de la mañana un total de 385 efectivos de los Mossos de Escuadra han efectuado el desalojo de una nave ocupada propiedad de la inmobiliaria Riana en el barrio barcelonés de Poble Nou. Este espacio venía siendo utilizado desde hace varios años como lugar de trabajo y vivienda por parte de una comunidad de personas en su mayoría migrantes.

En el día de ayer lunes el semanario catalán La Directa informaba de los indicios que apuntaban a que en la mañana de hoy miércoles un macrodispositivo se preparaba desde la Generalitat y del Ayuntamiento de Barcelona para garantizar el desalojo.

Desde las ocho de la mañana ha tenido lugar una concentración a las puertas del edificio mientras se producía el desalojo, a la misma se han unido Joan Tarda (ERC), David Fernàndez (CUP) y Joan Herrera (ICV) para mostrar su rechazo a esta decisión judicial.

Tras el desalojo, los servicios sociales del Ayuntamiento de Barcelona han atendido a las personas que habían sido desalojadas ofreciéndoles una solución habitacional por espacio de ocho días, algo que no convencía ni a las personas afectadas por la perdida de su vivienda ni a las vecinas del barrio.

 

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