MADRID // PARALIZADA A PIE DE AVIÓN UNA REPATRIACIÓN
Denuncian deportaciones aleatorias de menores

Los menores tutelados
abandonan los centros y
los estudios y vuelven a
la calle ante el miedo a la
deportación
Las repatriaciones son
generales y aleatorias: la
policía se lleva dos
menores por semana, el
máximo cupo de Iberia
Dos recientes sentencias judiciales sobre la expulsión forzosa de un menor
inmigrante han supuesto un fuerte tirón de orejas para la Comunidad de Madrid y la
Policía Nacional. Diferentes organizaciones denuncian vulneración de derechos.

29/04/06 · 18:47
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ABANDONADOS. La Coordinadora de Barrios asegura que muchas veces no se deja
al chaval con su familia, sino en ciudades de Marruecos alejadas de su hogar.

El 5 de abril, sólo unos minutos antes
de que despegara el avión que lo
iba a deportar a Marruecos, llegaba
a la comisaría de Barajas un auto dictado
por el juzgado 14 de lo Contencioso-
administrativo de Madrid, paralizando
la repatriación de B.E., de
17 años, de origen marroquí y sin familia
en el Estado español. En el
avión quedaba, llorando, otro menor
que sí fue expulsado.
B.E., tutelado por el Instituto Madrileño
del Menor y de la Familia
(IMMF) desde 2003, estudiante en
un taller ocupacional desde 2004 y
con permiso de residencia desde
2006 había sido detenido esa misma
mañana en la puerta de la residencia
de Mensajeros de la Paz donde vivía,
cuando acudía a su taller de formación,
sin que la policía enseñara resolución
alguna que autorizase la repatriación
y sin que le permitiesen
avisar a nadie. Los educadores de
B.E. se enteraron de que este iba a
ser expulsado cuando los policías,
que también se negaron a mostrar
orden alguna, reclamaron los enseres
personales del menor. Los educadores
informaron al abogado del
chaval, lo que permitió al letrado
poner en marcha los recursos que
lograron paralizar la repatriación.
Según este letrado de la organización
de defensa de los derechos humanos
Coordinadora de Barrios para
el seguimiento de Niños y Jóvenes
de Madrid, la expulsión había sido
decidida el día anterior por el IMMF
y la Delegación de Gobierno, pero
sin notificarla a nadie. Este procedimiento,
según el abogado, niega al
menor la asistencia letrada para defender
sus derechos, como es preceptivo,
según recuerda en su informe
de 2005 el Defensor del Pueblo-.
Tampoco permite al menor expresar
su opinión ni a la administración madrileña
cumplir con el trámite de solicitar
informes sobre la situación de
su familia en el país de origen.
Desde finales de 2004, diferentes
organizaciones de defensa de los
derechos humanos vienen denunciando
que la repatriación de menores
marroquíes, en la práctica,
supone abandonarlos en manos de
la policía alauita -numerosas veces
denuncian por darles palizas-, y
ello sin haber notificado la llegada
del chaval a sus familias, que muchas
veces los rechazan. También
denunciaban que las autoridades
españolas consideran que se trata
de extranjeros pobres antes que de
menores desprotegidos.
La Coordinadora de Barrios, además
de señalar lo paradójico de que
el organismo encargado de la protección
y defensa del menor sea
quien les expulse, denuncia esta
grave situación de indefensión. En
el caso de los chavales ‘cuidados’
por el IMMF, no pueden designar
abogado para defenderse de la institución
que al mismo tiempo les tutela
y les extradita-reagrupa. Como
menores de edad no pueden elegir
abogado libremente, ya que esto lo
ha de hacer su representante legal.

Por ello el segundo varapalo judicial
le ha llegado a la administración
madrileña con un auto judicial
del 6 de abril, que aborda los problemas
de tutela y defensa. El juez
reconoce la existencia de un conflicto
de intereses entre el IMMF y
el menor, y permite a este último
designar directamente a su abogado.
Este auto pone luz a un procedimiento
habitualmente opaco, las
repatriaciones que se producen sin
asistencia letrada, sin defensa de
los derechos del menor. A una actuación
propia de un estado policial,
declaraba Ignacio de la Mata,
tras ser designado por el juez como
defensor de B.E.

El caso de B.E. no es una excepción,
según afirman 10 organizaciones
de defensa de los derechos
humanos que el 7 de abril denunciaban
estas expulsiones ante el
Defensor del Pueblo. Aseguran que
muchas veces no se deja al chaval
con su familia, sino en ciudades de
Marruecos alejadas de su lugar de
origen, que no se les pregunta su
opinión ni se les informa y que estas
expulsiones no se estudian caso
por caso como es preceptivo para
preservar los intereses del menor.
Al contrario, las repatriaciones son
generales y bastante aleatorias, y
afirman, la policía se lleva dos menores
cualesquiera por semana, el
máximo cupo que acepta Iberia.
Las organizaciones denuncian
igualmente que la primera consecuencia
es que los chavales tutelados
abandonan los centros y los estudios
y vuelven a la calle, ante el
miedo a la deportación.

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