FRONTERAS // MUERTE A GOLPES DE DOS INMIGRANTES EN LA FRONTERA DE MELILLA
Cruce de versiones para ocultar la responsabilidad de la Guardia Civil

En la noche del 28 de agosto, varios grupos
de inmigrantes subsaharianos intentaron
saltar, cerca del monte Mariguari,
la doble alambrada que separa la frontera
entre Melilla y Marruecos. Éste es el
único punto de coincidencia entre el relato
de la Guardia Civil, que vigila la
frontera, y el de numerosos inmigrantes
sin papeles sobre el suceso. Semanas
después, la versión que más suena,
hasta el punto de tapar la otra, es la
del instituto armado.

, Redacción
12/06/06 · 20:05
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PRUEBAS GRÁFICAS. La difusión de esta foto de la asociación Prodein ponía en aprietos a la Guardia Civil. Días más tarde, algunos medios “dudaban de su autenticidad”.// Prodein

Según el relato de uno de los inmigrantes,
difundido por organizaciones
de defensa de los derechos humanos,
“éramos varios, tampoco
muchos, comenzó la carrera, los coches
de la Guardia Civil nos buscaban.
Es como siempre una lucha,
una guerra... Sólo que muy desigual,
ellos tienen esos gases que
nos asfixian, esas pelotas de goma
que te parten el alma cuando te disparan”.
“También tienen unas grandes
porras que caen al cuerpo pesadas
y rápidas, que nos rompen los
huesos y la esperanza. Nosotros tenemos
las manos y los pies, y la idea
de no oponer resistencia. Lo importante
es el grupo y las esperanzas
de llegar a la ansiada Europa”.

Numerosos testimonios

Siempre según este relato, “ese
día la policía marroquí no estaba.
Éramos nosotros y los guardias.
Muchos habíamos atravesado las
dos alambradas, estábamos ya en
Melilla. La Guardia Civil abrió la
puerta pequeña y nos devolvió a
Marruecos. A los heridos, a los sanos
y a dos cuerpos”. Añade: “en
el fragor de la noche, y con el miedo
a que llegasen los militares marroquíes
y nos deportasen, nos escondimos
en el bosque. Fue a la
mañana siguiente cuando encontramos
el cuerpo de uno de nuestros
hermanos destrozado a golpes
y, claro está, muerto. También
vimos que a la alambrada se habían
trasladado los jefes de la
Gendarmería Real e intuimos que
algo malo había pasado. Los marroquíes
decían que había otro
cuerpo muerto en la alambrada”.
El inmigrante añadió: “vimos cómo
nuestros compañeros eran
golpeados”. Según él, la Guardia
Civil habría abierto después la
puerta pequeña de la alambrada y
tirado sus cadáveres “como perros
en territorio marroquí”.

11 relatos similares fueron grabados
a las pocas horas de los sucesos
por Jorge Palazón, de la
Asociación Pro Derechos de la
Infancia (Prodein), quien tomó y
difundió las primeras fotos de uno
de los cadáveres.

Por su parte, la versión del instituto
armado, radicalmente contraria,
sólo admitía la existencia de
un fallecido, negaba cualquier relación
con su muerte, y dejaba en manos
de la Gendarmería marroquí
posibles investigaciones, aduciendo
que el cuerpo “había aparecido”
en su territorio. En un informe interno,
llegó a afirmar que “no se deduce
de manera alguna que la
Guardia Civil haya intervenido en
la muerte”. Y añadía: “No puede ni
siquiera confirmarse la participación
del fallecido en el asalto a la
valla”. El informe, que aportaba
menos datos sobre el suceso que los
medios de comunicación, se basaba
esencialmente en dos fuentes: la
Gendarmería Real de la vecina localidad
marroquí de Nador y las
grabaciones de las cámaras del perímetro
fronterizo.

“Marruecos entierra a los
muertos de España”

Este titular marroquí bien puede
resumir la actitud del Gobierno
alauita. El número dos del Ministerio
de Exteriores español afirmó
que “la colaboración era máxima”
y que “está funcionando con plena
satisfacción”. Quizás eso explica
las redadas que realizó en días sucesivos
la policía marroquí con la
detención y expulsión de cientos
de inmigrantes que se escondían
cerca de la frontera de Melilla.
Según denunciaron varios inmigrantes,
entre los detenidos había
numerosos testigos de las muertes.

Según los informes forenses y la
autopsia realizados en Marruecos,
la muerte del inmigrante fue atribuida
a “una posible caída”. También
las autoridades alauitas hablan
de un solo cadáver, aunque
varios periodistas marroquíes afirmaron
que en la morgue de Nador
había dos cuerpos.

Respecto a las grabaciones de las
cámaras de seguridad, su fiabilidad
es escasa. Inicialmente la propia
Guardia Civil señaló que del análisis
de las imágenes recogidas se deducía
que los agentes no dispararon
con armas largas, ni con fusiles
para el lanzamiento de pelotas de
goma. Sin embargo, posteriormente
tanto el Gobierno español como
el instituto armado reconocieron
“la actuación de la fuerza y el empleo
de medios antidisturbios”. Esto
lo confirmó Prodein, que aseguró
haber encontrado en la zona numerosos
casquillos y restos de pelotas
de goma. Además, el ‘salto’ de esa
noche fue realizado simultáneamente
por tres grupos de inmigrantes
en una amplia zona que el alcance
de la cámara no cubría.

El posible uso de pelotas de goma
tiene gran relevancia para esclarecer
lo sucedido. En el único
informe médico independiente, G.
Calarco, un facultativo de Médicos
Sin Fronteras que se hallaba en
Nador, afirmó que en el hospital
vio el cuerpo de un inmigrante que
“tenía un hematoma circular característico
del impacto de una bola
de caucho”. La Mehanía, el cuerpo
marroquí encargado de vigilar la
frontera, según afirma Prodein, no
tiene fusiles lanza pelotas. Sólo la
benemérita.

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