"UNIÓN EUROPEA // LOS EFECTOS DE LA ""DIRECTIVA DE LA VERGÜENZA"""
Las consecuencias en la vida cotidiana de los inmigrantes

Para la autora, abogada experta en extranjería, la ‘Directiva de la Vergüenza’
conlleva una condena a la clandestinidad para miles de personas inmigrantes, lo
que va ahondar aún más en su aislamiento y su vulnerabilidad.

10/07/08 · 23:56
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El 18 de junio fue aprobada
por el Parlamento Europeo
la ‘Directiva de la Vergüenza’.
Fue aprobada sin
enmiendas y con las prisas del Consejo
de Europa ante un acuerdo histórico:
es la primera vez que en Europa
se adopta un acuerdo por el
procedimiento de codecisión, que
se supone sentará precedentes para
reconocer un preponderante papel
al Parlamento. Aunque este papel
se base en privar de libertad a las
personas inmigrantes e “internarlas”
en tanto las expulsan.
Los antecedentes de la misma se
remontan a los acuerdos de Tampere
que, según la Directiva establecía
“un planteamiento coherente
en materia de inmigración y asilo,
que abarca a la vez la creación de
un sistema común de asilo, una política
de inmigración legal y la lucha
contra la inmigración ilegal”.
Evidentemente, la Directiva comienza
por el final y argumenta su
existencia en la necesaria “lucha
contra la inmigración ilegal”. En todo
lo demás existen tantas normativas
en Europa como países socios.
La importancia dada por el Consejo
a la aprobación de la Directiva,
tiene también una razón económica:
poder activar el Fondo Europeo
para el Retorno provisto de 676 millones
de euros. Este Fondo ha sido
fruto de prácticas que ya hace años
se están llevando a cabo entre los
Estados de la UE. Desde los alquileres
de vuelos chárter colectivos hasta
la construcción conjunta de los
centros de internamiento en los países
de Europa del Este.
De las diversas argumentaciones
dadas, sorprenden las afirmaciones
del ponente [y eurodiputado alemán]
M. Weber, afirmando que la
directiva es un logro porque, la vida
de los “irregulares” es, en realidad,
una vida de “esclavitud”. Sin embargo,
la Directiva responsabiliza a los
inmigrantes de su propia esclavitud
y no al sistema económico que los
utiliza y que fomenta y se aprovecha
de la irregularidad administrativa
(es más barato no pagar los impuestos
ni la Seguridad Social).
En el caso de que un inmigrante
sin papeles esté trabajando y su empleador
no quiera pagarle el salario,
es muy seguro que la persona inmigrante
no irá a las instituciones (las
mismas que decretan ahora la posibilidad
de su privación de libertad)
a pedir protección para sus derechos.

Es decir, aumentarán aún más
los casos de esclavitud y los abusos
contra las personas trabajadoras:
no existirá una cobertura social
puesto que los inmigrantes serán
considerados cuasi-criminales.
Y los que tengan la documentación
tendrán que seguir un camino
de sumisión. Un ejemplo: en el
Estado español la primera residencia
se otorga por un año. Para renovarla
el inmigrante tendrá que tener
un contrato de trabajo y no tener
ningún tipo de antecedentes penales
ni policiales. Es decir, tendrá que
“portarse siempre muy bien” y, en
todo caso, aceptar las condiciones
que impongan los empleadores. Si
no pueden correr el riesgo de quedarse
sin permiso de residencia y
trabajo. Y por tanto transformarse
en candidatos a la expulsión.

La condena a la clandestinidad
que comporta esta Directiva tiene la
consecuencia de ahondar aún más
en el aislamiento de las personas inmigrantes. La mayoría optará por
recluirse en sus casas, por volverse
invisibles ante el riesgo de detención,
prisión y deportación. ¿Qué
convivencia ciudadana conseguiremos
en esta Europa?

La violencia machista contra las
mujeres es una realidad cotidiana
en Europa. En lo referente a las
mujeres inmigrantes sin papeles,
esta Directiva no hace sino aumentar
los riesgos y vulnerabilidad. La
amenaza de prisión y deportación
constituye hoy día en un arma de
chantaje y de sometimiento de muchas
mujeres inmigrantes. Incluso
en el caso de ser mujeres inmigrantes
con papeles, la amenaza difusa
y el peso simbólico que representa
la Directiva (al ser ‘expulsables’ las
personas inmigradas también son
‘indeseables’) comportará un mayor
riesgo para todas las mujeres.
La Directiva especifica que tanto
los menores no acompañados, como
los menores que estén con sus
progenitores, serán también sometidos
a detención, prisión y expulsión.
De forma cínica, se prevé que
a estos menores “se les garantiza
el derecho a la educación” mientras
estén en prisión. Muchos de
los niños y las niñas crecerán con
el miedo a ser detenidos, viviendo
en clandestinidad, sufriendo las
angustias de su familia.

La Directiva no es solo una vergüenza.
Es un verdadero atentado
contra la convivencia entre todas
las personas que vivimos y hacemos
posible que exista Europa.

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