ITALIA //
Berlusconi maquilla las miserias del CIE de Lampedusa

“No podemos dejar la tarea de controlar
las fronteras sólo a las autoridades
italianas, tiene que ser un
esfuerzo de toda Europa, aunque estemos
en medio de una grave crisis
económica”, afirmó el francés Jacques
Barrot, actual comisario europeo
de Justicia, Libertad y Seguridad
después de su visita al Centro
de Internamiento para Inmigrantes
(CIE) de Lampedusa realizada el 17
de marzo. Unas declaraciones que
han dejado sin palabras a la mayoría
de las organizaciones de defensa

02/04/09 · 13:08
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“No podemos dejar la tarea de controlar
las fronteras sólo a las autoridades
italianas, tiene que ser un
esfuerzo de toda Europa, aunque estemos
en medio de una grave crisis
económica”, afirmó el francés Jacques
Barrot, actual comisario europeo
de Justicia, Libertad y Seguridad
después de su visita al Centro
de Internamiento para Inmigrantes
(CIE) de Lampedusa realizada el 17
de marzo. Unas declaraciones que
han dejado sin palabras a la mayoría
de las organizaciones de defensa
de los derechos humanos, que llevan
meses denunciando la situación
de hacinamiento, falta de asistencia
y abusos que se producen a diario
en el centro. Sobre todo porque la
visita del comisario europeo venía
motivada por la gravedad de la situación
de los inmigrantes detenidos
en la isla, recogida en numerosos
informes, algunos de las mismas
instituciones comunitarias. Según
varias organizaciones, como Amnistía
Internacional o Save the Children,
este repentino “cambio de opinión”
del comisario es debido, a parte
de las obvias presiones del Gobierno
italiano, a la “limpieza del
centro” organizada el día anterior a
la visita: comedores y dormitorios
bien limpios, cuartos de estar arreglados
y sobre todo 300 migrantes,
muchos niños y mujeres, y todos solicitantes
de asilo, trasladados a toda
prisa a otros centros de la península,
en un avión de la agencia de correos
italiana, que despegaba en el mismo
momento en el que aterrizó el avión
procedente de Bruselas. Esta práctica
tan poco ortodoxa, a pesar de
haber sido denunciada por muchas
organizaciones y diputados de la
oposición, parece no haber llegado
a los oídos de Barrot, que ha concluido
que la situación de los migrantes
en la isla es “decente, gracias también
al esfuerzo de las autoridades
italianas”. El comisario dijo estar dispuesto
a “volver a visitar los centros
cuando haya noticias de posibles
abusos”.

“Un país racista y xenófobo”

Mientras, las consecuencias de las
nuevas leyes sobre seguridad e inmigración
empiezan a hacerse visibles.
En Bari, sur de Italia, una joven
nigeriana de 24 años, Joy Johnson,
moría de pulmonía aguda porque,
aunque enferma, no quiso acudir al
hospital por miedo a ser denunciada.
El Colegio Nacional de Médicos
reaccionó con un comunicado en el
que, además de reiterar su oposición
a la ley que les convierte en delatores,
prevé la expulsión automática
del colegio al facultativo que denuncie
a los inmigrantes irregulares que
recurran a sus servicios.

Mientras, continúan las reacciones
xenófobas contra los inmigrantes
del Este de Europa. Tras casi un
mes de prisión preventiva, las pruebas
de ADN han exculpado completamente
a dos jóvenes rumanos acusados
de una violación. Esto no ha
encontrado casi reflejo en los medios
de comunicación pese a que los
mismos hayan estado semanas hablando
del caso y de la violencia “típica”
de las personas originarias del
Este. No sorprende, entonces, que
un informe de la ONU, del 20 de
marzo, afirme rotundamente que
“Italia es un país racista y xenófobo”.

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