INMIGRACION // EL ESTADO ESPAÑOL SUPEDITA LA COOPERACIÓN A LOS ACUERDOS DE REPATRIACIÓN BILATERALES
“África, nueva prioridad política”

Las presiones del Gobierno español para el control migratorio en África chocan con la postración económica del continente.

30/04/06 · 13:36

El ministro de Relaciones Exteriores, Miguel Angel Moratinos, ya había definido hace casi un año en el IV Seminario sobre África Subsahariana la nueva política con respecto al continente con un “África, nueva prioridad política”. Un mes después, el pasado verano, el secretario de Estado para Asuntos Exteriores, Bernardino León, efectuó una gira de cinco días por varios países de África occidental, cuyo principal objetivo era empezar a potenciar las relaciones políticas en un continente en el que el Estado español nunca ha tenido mucha presencia. Ya en esta agenda figuraban como objetivos principales establecer acuerdos de cooperación supeditados al control de la inmigración.

Tras las muertes en las vallas de Ceuta y Melilla del verano, Moratinos remató a primeros de diciembre una gira por seis países africanos con el fin de avanzar en la firma de acuerdos de readmisión de inmigrantes sin papeles. Su ruta contemplaba países claves: Ghana, Angola, Mozambique, Nigeria, Malí y Níger.

Durante su gira, el canciller declaró: “Hemos venido a expresar nuestro compromiso de solidaridad y no esperamos ninguna contrapartida”. La supuesta bondad expresada por el ministro quedó en entredicho por los contenidos de los acuerdos alcanzados en aquella gira. Moratinos, pese a no lograr vencer la resistencia de Gambia y Camerún, trajo en su cartera acuerdos para repatriar a inmigrantes indocumentados con Guinea y Malí, amarrando los ya existentes con Ghana y Nigeria. Con este último, además de firmar un acuerdo para presionar conjuntamente a los vecinos del gigante africano, firmaba una “alianza estratégica” que afianza los acuerdos sobre el petróleo y el gas nigeriano, cuyo segundo comprador en importancia es el Estado español.

También, a partir de aquel viaje, se abrió una línea de cooperación con Níger, a cambio de un acuerdo para que dicho país dejase de ser la tierra de paso de la inmigración irregular hacia el Norte. En la gira, el ministro también alcanzó con Angola, que poco tiene que ver con las crisis migratorias, un acuerdo para la explotación del caladero angoleño, así como un acuerdo para venta de aviones militares.

La cooperación española en el continente africano alcanzó el año pasado los 450 millones de euros. A pesar de que sus gestores rechazan vincularla a otros objetivos políticos, como el control de la inmigración, es evidente la clara vinculación entre ambos y los acuerdos comerciales firmados. Según declara a DIAGONAL el antropólogo Rafael Crespo, miembro del Centro de Estudios Africanos, “el hecho de que sea la Agencia de Cooperación quien financie los campamentos de inmigrantes en Mauritania es una clara reacción a los flujos migratorios”.

La última incursión diplomática española la ha protagonizado la vicepresidenta Fernández de la Vega, visitando Kenia y Mozambique. Toda esta ofensiva diplomática se produce mientras se amplían las patrullas conjuntas que realizan la Guardia Civil y la Gendarmería Real Marroquí, y en el marco del denominado proyecto Sea Horse, un programa de lucha contra la inmigración clandestina financiado por la Unión Europea con 2 millones de euros.

Remesas

Los países africanos están aceptando aplicar las políticas de control. Los más afectados negocian para recibir cuantos más fondos mejor como ejemplarizan los recientes acuerdos con Marruecos, y ahora Mauritania. Sin embargo, por necesidad, siguen manteniendo lagunas importantes en dicho control.

Según un informe elaborado a finales del año pasado por el investigador Iñigo Moré y publicado por el Real Instituto Elcano, “el impacto de las remesas de los emigrantes en África es de mayor dimensión y profundidad que en cualquier otra zona del mundo”. El informe asevera que estos flujos de pequeños capitales son el arma más contundente para reducir la pobreza en la región.

Así las remesas de los emigrantes parecen ser el medio más eficaz para alcanzar el objetivo previsto por los organismos internacionales en materia de ayuda al desarrollo enmarcados en los Objetivos del Milenio de la ONU, dado que se trata de flujos sin endeudamiento. En África hay receptores -el 46,4% de la población, según un informe de ONU de 2001- que viven con menos de un dólar al día.

Según declara Rafael Crespo, “los gobiernos africanos reducen los gastos sociales según los criterios de las políticas de las instituciones financieras internacionales. Las remesas de los inmigrantes están supliendo la actuación del Estado en esa materia, permitiendo el acceso de sus familias a la educación y a la sanidad”. Y añade, “los inmigrantes son agentes de desarrollo en las sociedades en que viven y también lo son para las sociedades de donde proceden”.

La cifra oficial de remesas recibidas por el África subsahariana ascendió a 4.357 millones de dólares en 2003, según la ONU. Sin embargo las organizaciones internacionales coinciden en que las remesas informales representan a nivel mundial mucho más que las contabilizadas. Según el informe del Instituto Elcano, el África subsahariana podría recibir en torno a los 13.000 millones de dólares anuales. Una cantidad superior a las inversiones extranjeras que recibe la zona y aproximadamente la mitad de toda la Ayuda Oficial al Desarrollo que, en términos netos, es el principal flujo económico de la región.

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MAURITANIA. Tras la crisis de la valla en verano de 2005, la relación con los países subsaharianos aumentó considerablemente.
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