Antimilitarismo. Un mes de acciones
El activismo convierte abril en el mes antidrones

Los aviones no tripulados están ocupando gran parte del debate sobre la seguridad en EE UU. Una campaña ha tratado de seguir extendiendo ese debate.

, Nueva York (EE UU)
16/04/13 · 17:55
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Texto de Eric Stone, Nueva York

Los activistas antidrones acaban de lanzar su campaña más ambiciosa hasta la fecha. Llamada April Days of Action, la recientemente formada Network to Stop Drone Surveillance and Warfare (plataforma para parar los drones de vigilancia y guerra) está coordinando protestas en docenas de ciudades por todo el país, incluyendo Washington D. C., Atlanta, Filadelfia, Honolulu, San Francisco, Sacramento, Minneapolis, San Luis y Des Moines.

Aunque se ha planeado todo tipo de protestas para casi cada día de abril, los organizadores han tratado de dar algún tipo de estructura a las acciones del mes y han designado fechas específicas según sus objetivos. Entre el 4 y el 7 de abril se realizaron acciones contra los fabricantes de drones, como General Atomics, empresa con base en San Diego que produce los drones Predator y Reaper. Del 16 al 18 de abril se convocaron distintos actos en lugares en los que se están llevando a cabo investigaciones y formación sobre drones, especialmente facultades y universidades que están conectadas con el complejo de la industria militar; y el 27 y 28 de abril se convocaron acciones en las bases de drones por todo el país. Al final del mes se harán talleres y debates sobre los drones de guerra en Siracusa (Nueva York), y los días de acción concluirán con una manifestación en la base aérea Hancock, que ha sido ya varias veces objetivo de los activistas.

Bajo enormes banderas americanas que colgaban fuera del centro Rockefeller, en la Quinta Avenida de Nueva York, docenas de activistas asistieron a principios de abril a una de las primeras acciones de la campaña. En general, el público se componía de los sospechosos habituales en contra de la guerra. A pesar de la notable escasez de gente joven, el Granny Peace Brigade, un colectivo de abuelas, mantuvo el ambiente festivo cantando sus originales canciones antidrone. Varios oradores se dirigieron a la multitud, entre ellos la excoronel del Ejército y diplomática Ann Wright, que dimitió del Departamento de Estado en protesta por la invasión de Iraq.

La National Black Church Initiative ha calificado de "inmoral" la política sobre drones de Obama

“Es asesinato selectivo”, explicó el miembro de Veteranos por la Paz Richard Greve, que asistió a la manifestación. “La gente que envía los drones son juez, jurado y ejecutor a la vez. Para mí es terrorismo de Estado. Hace que la gente tenga sentimiento de venganza hacia nosotros y eso sólo crea más enemigos”.

Minoría creciente

En su esfuerzo de sacudir la opinión pública y construir un movimiento, los activistas antidrone tienen que trabajar duro. Aunque la sociedad se opone al uso de los drones en el país, una nueva encuesta de Gallup afirma que cerca de dos tercios de los estadounidenses aprueban su uso para “lanzar ataques aéreos en otras ciudades contra sospechosos de terrorismo”. Medea Benjamin y Noor Mir, del grupo Codepink: Women for Peace, argumentan en un artículo recientemente publicado en Alternet que hay muchos signos que muestran que la opinión pública se está empezando a poner en contra de los drones. Además de la serie sin precedentes de acciones realizadas en abril, detallan varias actividades a nivel local, estatal y federal, por la regulación o prohibición del uso de estos vehículos aéreos no tripulados en el territorio estadounidense. También apuntan nuevas iniciativas por parte del Congreso y las Cortes como una evidencia de que hasta estas viejas instituciones se plantean asumir sus responsabilidades en este tema.

La comunidad religiosa también está empezando a hablar alto. Por ejemplo, la National Black Church Initiative, una coalición de 34.000 iglesias compuestas por 15,7 millones de afroamericanos de quince confesiones distintas, recientemente emitió una mordaz declaración sobre la política de Obama sobre los drones, calificándola de “malvada” e “inmoral”. El desafío que se presenta a los activistas contra los drones es aprovechar esta creciente ira y dirigirla hacia acciones colectivas que involucren a un grupo mucho más diverso que el que actualmente está movilizado por este tema.

Apuesta dentro, fuera y en las fronteras

En febrero de este año, la emisora de radio Democracy Now! denunciaba la existencia de un memorando secreto  del Departamento de Justicia estadounidense en el que el Gobierno se arroga la capacidad de llevar a cabo asesinatos de ciudadanos estadounidenses en el extranjero “sin límites geográficos”. Una medida que, según la CIA, hasta ahora se ha tomado en tres ocasiones desde 2009. Los aviones no tripulados (UAV por sus siglas en inglés), entre los que se encuentran los drones, son hoy por hoy la principal herramienta para llevar a cabo estas ejecuciones extrajudiciales, que ya se han producido en países como Pakistán o Yemen. El flamante director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Brennan, ha asegurado que los drones “han destruido” a al Qaeda y como consejero de terrorismo del presidente Barack Obama, Brennan fue el encargado de confirmar el uso de drones equipados con misiles Hellfire por parte de la Administración Obama.

Pero el uso en misiones en el extranjero de este tipo de armamento se ve acompañado del auge de los drones en el propio territorio estadounidense. La Electronic Frontier Foundation (EFF) junto con el equipo de investigación Muckrock elaboró en 2012 un censo de drones en los distintos Estados que actualizará a lo largo de este año. No llegan a la docena los Estados que todavía no han implementado un programa de drones para la vigilancia. En su mayor parte, estos programas se han diseñado desde los distintos cuerpos policiales, no obstante, como denuncia EFF, los aviones no tripulados también se emplean en la vigilancia de las fronteras con México y Canadá, para la localización de indocumentados. Aunque la mayoría de estos aparatos sólo transportan dos cámaras (una para la luz del día y otra de infrarrojos), también se han diseñado dispositivos que se sostienen en el aire y son capaces de disparar a un objetivo con notable precisión. La movilización de grupos antimilitaristas y pacifistas apenas ha conseguido variar el rumbo de las distintas administraciones. No obstante, en Seattle, el movimiento anti-drones se anotó una victoria el pasado mes de febrero, cuando la alcaldía decidió terminar con todos los programas de uso de estos aparatos tras amonestar a la policía de esta ciudad del Estado de Washington, que había comprado dos drones sin autorización. Según EFF, a raíz de este caso, hasta treinta Estados se han planteado su política con este material militar.

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