Jornadas de la juventud católica
Comienza el juicio a los detenidos en la manifestación laica contra la JMJ de 2011

La Fiscalía pide para ellos penas que van del año y medio a los cinco años de prisión. La manifestación se convocó en denuncia por los 50 millones de euros que costó la visita del papa.

12/09/16 · 14:15
Fotograma del vídeo grabado por Stéphane Grueso de las detenciones del 17 de agosto de 2011.

“He estado cinco años sin poder actuar como una ciudadana libre”, afirma a Diagonal Flavia Totoro. Ella es una de las siete personas que van a juicio mañana martes y el próximo jueves, acusadas de atentado a la autoridad y desórdenes durante la marcha laica convocada el 17 de agosto de 2011 en protesta por los 50 millones de euros gastados en la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. A algunas de las personas imputadas le piden hasta cinco años de cárcel, según señala Flavia.

“Yo participé con un grupo de amigas en esta marcha, peor era en contra de los gastos desproporcionados que se hacían pero la visita del pontífice, no era una manifestación contra el papa”, señala la activista.

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“Quedamos en Tirso de Molina y, cuando íbamos por Carretas llegando a la plaza del Sol, nos encontramos con grupos de jóvenes del papa. Estaban exaltados, porque nuestra marcha, aunque era festiva, a ellos les resultó ofensiva”, continúa Flavia. Ante la tensión que se creó a policía creó una barrera entre los dos grupos, pero, “en vez de relajar el ambiente, lo que hizo fue exaltar los ánimos”, afirma la activista, quien relata cómo, al quedarse aislada, se retiró por la calle Carmen, y algunos policías que iban siguiéndolas comenzaron a empujarlas y darles patadas. “Les dije que no tenían ningún derecho a tratarme de esa manera y el policía me retorció la muñeca y me tiró al suelo. Me llevaron detenida y estuve tres días en Moratalaz, donde nos trataron como si fuésemos terroristas, manteniéndonos con las manos atadas, mirando al suelo y negándonos ir al baño”.

Tras los tres días en comisaría, el juez de instrucción ordenó medidas cautelares para todos los detenidos, consistentes en acudir a firmar cada quince días a los juzgados de Plaza de Castilla.

En el caso de Flavia, la Fiscalía pide para ella un año y medio de cárcel por un supuesto atentado a la autoridad. El policía que le retorció la muñeca es precisamente quien la acusa de atentado, de haberle dado “un bofetón”, pero, según afirma Flavia, es el único de los policías no ha presentado parte de lesiones.

En enero de este año hubo un primer intento de juicio. “El juez quiso hacer una suerte de trato con todo el grupo entero, pero no nos pusimos de acuerdo”. En agosto volvieron a ser citadas en una vista oral, pero al faltar dos de las personas imputadas el juez decidió aplazar el juicio. “Ahora vamos de nuevo como grupo, pero cada uno puede hacer un acuerdo si lo ve conveniente”.

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Desde entonces, una de las principales consecuencias que ha tenido el proceso penal en la vida de Flavia es la limitación en su activismo. “Por un lado te queda un susto en el cuerpo, pero además la realidad es que yo ahora voy a cualquier manifestación y surge cualquier cosa, como que me pidan la documentación, y para mí significaría la cárcel inmediata”, explica Flavia, quien resalta el apoyo que ha encontrado en la Asamblea del 15M Austrias. “Si no fuera por ellos, esto habría sido una pesadilla, son los compañeros los que te quitan el miedo”.

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