Ayer tuve una pesadilla

La 'madre' del programa de TVE 'La bola de Cristal' escribe para Diagonal sobre el caso de los titiriteros.

, Realizadora y directora de 'La Bola de Cristal'
16/02/16 · 16:37
Un fotograma de 'La bola de cristal'.

Ayer tuve una pesadilla: estaba en la cárcel con los titiriteros. Y cuando expresaba mi extrañeza por estar allí comprendía, como si me clavaran una flecha, que me habían privado de libertad por ser la madre del programa de TVE La Bola de Cristal.

Me resultaba fácil de entender cómo había llegado a aquella situación. No hubiera sucedido de no haber aprendido el arte de las marionetas con Jim Henson, si no hubiera leído con gran interés el psicoanálisis de los cuentos de hadas de Bruno Bettelheim, donde analiza meticulosamente los relatos de Andersen y de los hermanos Grimm. Si me hubiera conformado con no sentir ni pensar.

Leí por primera vez en El psicoanálisis de los cuentos de hadas “Piel de asno” o la historia del incesto que pretende realizar un padre a su hija. O “Hansel y Gretel”, donde los padres arrojan a los peligros del bosque a sus dos hijos. O “Los zapatos rojos”, donde los pies de la pequeña bailarina se desangran como castigo por amar el baile. Podría seguir con el novio que entierra debajo de un árbol el dedo meñique de su amada cortado por él mismo. También podría hablar de las madres que se comen a sus hijos, etc…

Tuve la suerte de no ir a la cárcel. Vosotros, queridos titiriteros, habéis tenido menos suerte

¡Qué barbaridad!, llegué a decirme alguna vez. Pero el gran Bettelheim, dueño de la sabiduría y conocedor del alma humana me convenció de lo contrario hablándome de la magia de la fantasía, de sus efectos preventivos o curativos y la importancia de la ficción en el desarrollo de los niños.

¿Hasta dónde se puede llegar? ¿Qué es bueno y qué es malo? No soy tan sabia con Bettelheim, y sin embargo él tampoco lo sabía. Solo la intuición, la sensibilidad y la cultura son capaces de apreciarlo.

¿Poseían estas tres cualidades los titiriteros? Debo pensar que al menos intentaban tenerlas, puesto que se dedicaban a hacer arte para niños.

No hay que tener tanto miedo a la fantasía ni a la libertad.

Me aproximé al arte de los títeres cuando fui a Munich por encargo de TVE a recibir unas clases impartidas por Jim Henson. Él me enseñó cómo se aproximaba la rana Gustavo hasta la cámara o se alejaba hasta el infinito; recursos profesionales. Nunca me dijo que arrojar a los hombres importantes por encima de la barandilla del teatrillo fuera un delito o que preguntar a los niños “¿Le mato?” para que ellos gritaran sí o no según su criterio fuera una acción terrorista. Tampoco llamaban violencia a golpear con el garrote a determinados personajes.

Después llegó La bola de cristal y tuve aciertos y desaciertos, como cualquier otro profesional. También me censuraron, de hecho terminó el programa como castigo a un sketch en el cual se cuestionaba la enseñanza privada.

Tuve la suerte de no ir a la cárcel a pesar de que hubo algunos periódicos del franquismo que lo solicitaron en alguna ocasión. Vosotros, queridos titiriteros, habéis tenido menos suerte. Me figuro que Franco dejó bien atado el camino que conduce a la ley de Murphy, pero fuisteis tan ingenuos que no os distéis cuenta de que lo peor estaba por llegar.

Me solidarizo con vosotros. Me pongo de vuestra parte y de parte de la fantasía, de la magia y de la ficción. Sobre todo me pongo al lado de la cultura, de la sensibilidad y de la intuición. Y no olvidemos la libertad de expresión. Carecen de todo ello quienes os metieron en prisión.

Deseo que pronto nos veamos en las calles y que continuéis con vuestro trabajo.

Un abrazo compañeros. 

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comentarios

3

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    Carol
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    Mié, 02/17/2016 - 20:05
    También podríamos hablar de "Barba Azul", La vendedora de fósforos" o "Rapunzel" entre otros. Sólo desde la óptica adulta encuentras la barbarie donde un niño no ve más allá de una historia de aventuras. Y qué mal por el final de "La bola de cristal" para todos los niños que crecimos en esa época...
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    Rosalia
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    Mié, 02/17/2016 - 16:11
    Soy fruto de La Bola de Cristal... me crié pegada a La Bola cada sábado desde los 6 añitos. Gracias por ayudarnos a apreciar la diversidad y la libertad, Lolo Rico.
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    7814EBC
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    Mar, 02/16/2016 - 18:39
    Aquellas personas que se “asustaron” con la obra “La Bruja y Don Cristobal”, que se personaron contra los artistas por “enaltecimiento del terrorismo” (curioso que no dicen nada cuando policías y periodistas manipulan pruebas), que encarcelaron a los artistas..., no han leído las extremas descripciones sobre la violencia en la “Iliada”, no han leído la “Odisea”, sus descripciones sobre los engaños y las traiciones. No han leído nunca “Don Quijote” y la extrema violencia, insultos y vejaciones, que sufre el caballero. No han leído nunca la incitación a la violencia contra el Comendador Mayor de Calatrava que supuso casi una subversión en “Fuenteovejuna”... Y no han leído porque no les interesa nada de ello. Ponen como escudo a los niños, a esos niños que ellos “enseñan” a asustarse: mira hija, es la mala, la bruja... Escudo que les sirve para ejercer el poder de forma despótica. Tienen miedo a la libertad, a la crítica, al ser humano. Solo quieren tener súbditos, robots que no piensen, trabajen muchas horas, se hipotequen y voten religiosamente cada cuatro años a sus partidos preferidos. Eso es lo que quieren. Lo malo es que lo están consiguiendo. Hemos olvidado aquello de “¿Quién mató al Comendador?/Fuenteovejuna, señor/¿Quién es Fuenteovejna?/Todo el pueblo, a una”. Enrique Bienzobas.