Un maltratador nunca puede ser un buen padre

No podemos seguir permitiendo falsos prejuicios como que las mujeres mienten sobre las denuncias o que los padres no son capaces de hacer daño a sus hijos.

23/01/16 · 7:32

Llevamos un año sangriento en cuanto a la violencia contra las mujeres se refiere. Al constante goteo de asesinatos de las mujeres se ha sumado el asesinato de sus propios hijos e hijas a manos de la figura paterna con especial crueldad y saña mientras hacían uso y disfrute de sus permisos de visitas a pesar de que en muchos de los casos constaban denuncias por violencia machista hacia la madre. Este dato nos indica por un lado que es necesario contemplar la violencia machista de forma sistémica, incorporando a hijos e hijas como víctimas directas así como que el terrorismo machista ha incorporado una nueva forma de violencia hacia las mujeres. Este tipo de violencia que algunos colectivos y organizaciones definen como violencia vicaria, se caracteriza por dañar a la mujer de forma directa a través de terceros –sus hijas e hijos– para asegurarse de proporcionar el mayor sufrimiento posible lo cual pasa por condenar a la mujer de por vida al sufrimiento y dolor de la pérdida de sus propias hijas e hijos. Los últimos datos del poder judicial revelan como el 97% de los hombres con órdenes de alejamiento por violencia machista acceden a un régimen de visitas de sus descendientes a pesar de estar condenados, incluso cuando, de 44 niños y niñas asesinadas por su padre en la última década, 23 lo han sido durante los regímenes de visita.

Nadie en su sano juicio puede entender cómo un juez puede concluir en que un maltratador puede ser un buen padre y decide tomar unas medidas potencialmente peligrosas poniendo en grave riesgo la vida de las menores aun cuando teórica y legalmente existen recursos aplicables. Se supone que el sistema judicial debe ser un recurso de amparo y protección para las víctimas y se está convirtiendo en el verdugo de muchos y muchas menores que se ven obligados a cumplir unos regímenes de custodias extremadamente peligrosos para la integridad de los menores y que sirven como pretexto de castigo hacia la madre en los casos en que estas se niegan a cumplirlos.

Respecto a esto, el sistema debe ser tajante. Un maltratador no puede ser un buen padre. Nunca. Dar por hecho que un vínculo paternal garantiza la protección del menor es querer mirar para otro lado. Debemos dejar atrás la falsa idea de familia como elemento necesario e imprescindible en el desarrollo de los seres humanos y priorizar el interés del menor, que dicho sea de paso, es vivir una vida ajena a la violencia. Los niños y niñas que viven en un núcleo en el que son conscientes de la violencia ejercida contra su madre sufren grandes traumas, conflictos y consecuencias que en muchos casos influyen en su desarrollo personal futuro. Respetar el interés superior del menor pasa por alejarlo definitivamente de una figura paternal abusiva, maltratadora y violenta sin ningún tipo de miramiento. Un menor estará mejor sin la figura paterna que con un padre maltratador. Y para ello hay que analizar la violencia contra las mujeres como una realidad superando de una vez los falsos estereotipos y siendo conscientes que se requiere la coordinación de todas las esferas de la sociedad. No podemos seguir permitiendo falsos prejuicios como que las mujeres mienten sobre las denuncias o que los padres no son capaces de hacer daño a sus hijos. Por supuesto son capaces y lo utilizan cuando comprenden que no tienen otra manera de ejercer poder de forma directa sobre sus madres. Los/as menores son instrumentos para conseguir su finalidad que no es otra que mantener una posición de privilegio, de dominación sobre la mujer y seguir ejerciendo un poder que se ha visto reconfigurado – que no disminuido- tras una separación u orden de alejamiento.

Debemos dejar atrás la falsa idea de familia como elemento necesario e imprescindible en el desarrollo de los seres humanos y priorizar el interés del menor

Denuncias falsas, ¿son relevantes?

Otro tema recurrente para aquellos y aquellas que predican la idea de la necesidad de custodias compartidas y reclaman la desigualdad de trato judicial en función del sexo es el caso de las denuncias falsas. Las denuncias falsas representan un 0,022% de los casos por lo que utilizar este porcentaje para infravalorar la violencia es cuanto menos ridículo e ignorante teniendo en cuenta además que el 71% de las mujeres maltratadas según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad no interpone una denuncia contra su agresor. Nos encontramos por lo tanto unas cifras ridículas frente a un problema que debe ser cuestión de Estado y que marca el panorama social de un país que en materia de género deja muchísimo de desear. Permitir que un maltratador pueda tener acceso a la custodia de sus hijos e hijas es una forma gravísima de violencia institucional ejercida hacia las mujeres y los menores en cuanto a que el sistema que debería protegerlos está permitiendo que puedan ser expuestos a una situación mortal.

El problema viene cuando los procesos judiciales se extienden en el tiempo y las condenas llegan cuando quizás sea demasiado tarde. La inexistencia de una legislación competente, contundente y unificada en materia de violencia de género permite que la interpretación de un juez sea decisiva en una decisión que pone en riesgo la vida tanto de las mujeres como de los y las menores. Los juicios por custodia se convierten en mucho más que el interés por el menor y se transforma en una herramienta para ejercer poder y presión sobre las mujeres que no permite que la víctima se desvincule completamente de la dinámica de violencia que ha sufrido y pueda comenzar a rehacer una vida lejos del maltrato. Interesante también es la búsqueda de los hombres por las custodias compartidas y regímenes de visita cuando las tareas de reproducción y cuidado previas a la separación eran desempeñadas completamente por la figura femenina o la utilización del ya invalidado científicamente síndrome de alienación parental utilizado por los maltratadores en los juicios contra las mujeres.

El año pasado nos deja datos escalofriantes estadísticamente hablando. Datos como por ejemplo que se suspendieron 11 regímenes de visitas a padres maltratadores de un total de 151 solicitudes o que el 97% de los hombres con orden de alejamiento por violencia machista obtiene en los juzgados un régimen de visitas a sus hijos por lo que en su mayoría tienen acceso a los y las menores aún siendo firme un proceso judicial por violencia de género. Que suceda esto en un país en el que la violencia contra las mujeres se ha convertido en una pandemia es una vergüenza y además, un insulto a todas aquellas mujeres que peleamos por una vida libre de violencia. Tenemos la obligación no solo de velar por los menores como víctimas directas de la violencia de género sino fomentar una educación desde la igualdad que es imposible adquirir dentro de una dinámica vital violenta y que solo lleva a la repetición de patrones en el futuro.

El Estado debe ser responsable de la seguridad de los menores y debe proveer baterías de recursos suficientes para garantizar la total seguridad de los menores y de sus madres. La única manera de luchar por la erradicación del terrorismo machista es proveer un sistema social, judicial y legal con perspectiva de género que sea capaz de entender la dinámica de la violencia contra las mujeres y las necesidades de estas frente a la problemática incluyendo a los hijos e hijas al cargo como parte de un sistema único. Como sociedad necesitamos urgentemente sentar unas estructuras sociales futuras basadas en la igualdad donde el papel de los y las menores sea clave, y eso, difícilmente lo conseguiremos si los sometemos a la obligatoriedad de compartir sus vidas con hombres que son capaces de matarlos por atacar a la mujer que se rebeló contra su imposición de poder.

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comentarios

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    DEFENSA SOCIAL
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    Lun, 01/25/2016 - 23:34
    Ni todos los musulmanes son terroristas porque haya musulmanes terroristas, ni todos los hombres son maltartadores porque haya unos POCOS hombres maltratadores. Hay que perseguir a los maltratadores por ser maltratadores, no por ser hombres.
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    María González
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    Lun, 01/25/2016 - 22:48
    Los hombres que defienden a los maltratadores (ya sea como buenos padres o como buenos maridos) son también maltratadores. Un hombre que está en contra del machismo no puede defender lo indefendible. Muy buen artículo!!!
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    María González
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    Lun, 01/25/2016 - 22:45
    Los hombres que defienden a los maltratadores (ya sea como buenos padres o como buenos maridos) son también maltratadores. Un hombre que está en contra del machismo no puede defender lo indefendible. Muy buen artículo!!!
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    fe
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    Dom, 01/24/2016 - 21:22
    Decir que la familia no es el mejor marco para los niños define a la persona que lo dice. las estadísticas nos dicen que mueren mas niños en manos de mujeres que de hombres. yo ahora mismo me acuerdo de Asunta y de los niños que su madre tiró ñor la ventana y hay muchos mas. Los estudios americanos dicen que la violenci está repartida al 50% en los dos sexos, pero eso no vende. El año pasado hubo 29 hombres muertos por sus parejas pero ningún minoto de silencio ni manifestaciones. Pensemos porqué. A los grupos que ayudan a las mujeres en 2014 les dimos 24 mil millones de euros, a los que se ocupan de los niños nada, a los que se ocupan de los hombres nada. De veras somos incapaces de ver que esto viene de una planificación para destruir la familia haciendo creer a la mujer que es inferior ya que despues de estar bajo la tutela del padre despues del marido y ahora del estado, que quita el dinero de los impuestos de todos nosotros para seguir su agenda. Nadie lo ve? Somos uno de los paises de europa con menos violencia pero de los primeros en presos por ese motivo. Cuando nos quiten definitivamente la confianza en la familia que nos va a quedar? Se que no lo lograrán, siempre habrá un ser humano capaz de pensar po si mismo y usar el sentido común.
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    Paco Sánchez
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    Sáb, 01/23/2016 - 19:04
    Marta, no sé si es usted una vividora de género o es que habla desde el más absoluto desconocimiento. Decir que las denuncias falsas son el 0,22% sí que es ridículo. Ese porcentaje se refiere, obviamente, a las denuncias falsas contra las que actúa la fiscalia, algo muy diferente al dato real de denuncias falsas, que puede rondar el 70-80%. Y aunque fuera verdad que un maltratador nunca puede ser un buen padre, algo que se podría cuestionar, la custodia debe seguir siendo compartido. El menor sigue teniendo familia paterna: tios, abuelos, primos, que pueden hacerse cargo de la custodia, en caso de el padre no ofrezca garantías. O es usted partidaria de que por los pecados del padre, toda la familia paterna se vea privada de contacto con el menor? Y el menos privado del 50% de su familia? La custodia compartida debe ser la norma, aunque el padre sea maltratador, violador, asesino o lo que sea...Es la única forma de acabar con el gran negocio de las vividoras de género. Lo útlimo que imaginaba era encontrarme un artículo como este en un medio como éste. Le aconsejo que se lea este artículo: http://www.profesionalesetica.org/2015/11/las-vividoras-el-genero-y-la-tasa-de-inevitabilidad-una-reflexion-de-alicia-rubio/
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    Tomeu Giro
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    Sáb, 01/23/2016 - 11:08
    Por otro lado, deberías tener en cuenta, ya que citáis el Ministerio de Sanidad, que con sus datos se observa que las madres ejercen tanto malos tratos sobre hijos e hijas como los padres, datos agregados. De lo que deduzco que aquí no hay ningún interés por los derechos humanos, sino otra vez, en instrumentalizar sujetos y conflictos con discursos y enfoque alienantes. Otra vez, porque esta apreciación ya la observé al darme cuenta de las discriminaciones, imposiciones de malas explicaciones, exclusiones y marginalizaciones, estigmatizaciones, violencias (estructurales y que se institucionalizan) que se ejercen contra los niños y menores que sufren o sufrieron violencias sexuales: “machistas y feministas” van de la mano para eliminar a esos “otros” que no encajan con sus dogmas sexistas y reaccionarios. Otra vez: porque a estas mujeres tan solo les importa que maten a menores o bebés cuando los asesinos u homicidas son “el padre”, pero en cambio les da igual los homicidios cometido por las “madres”, desde neonaticidios hasta homicidios de menores, que no son tan pocos y si revisarnos o intentáramos hacer una serie temporal, posiblemente saldrían superiores a estos 44 (quizá no, como no hay datos… no existe). Otra vez, se observan lógicas de odio y de violencia sobre constructos de “nosotros y el enemigo” sin fundamento alguno, construidos a base de escoger y sesgar los datos en función de los dogmas y prejuicios que se querían establecer de antemano: un proceder por completo anti-científico. Por ejemplo, con los datos del CGPJ se observa que 41 clasificados “hombres” fueron condenados por el asesinato u homicidio de su pareja o expareja afectiva (en este sentido, notar que eran “hombres normales” en su mayoría, ni “locos”, ni “drogadictos”) y también lo fueron 5 mujeres. Con estos datos del CGPJ se observa que las proporciones están del 90% al 10% aproximadamente: hay “hombres y mujeres” homicidas de sus parejas o exparejas afectivas, pero se observa una mayor proporción de “hombres” (no lo niego). Dicho esto, los enfoques como de este artículo que se basan en ideologías del odio de “nosotros y ellos” manipulan la realidad y transforman esos porcentajes en el 100% y en el 0%, manipulando los hechos en función de sus dogmas y prejuicios, para construir lógicas dogmáticas de “nosotros y el enemigo” que no corresponden con la realidad, más con la proyección de sus odios. Con esto se vuelve a observar la falta total de respeto por los derechos humanos de estos enfoques: para esta no importa que asesinen a 5 hombres, se los borra, se los excluye, unas los asesinan y otros y otras los excluyen, etc. Supongo que para esta gente, son “enemigos” y los odian por el hecho de no coincidir con los dogmas de “su verdad”, por lo que ya está bien que los maten, y no importa decir nada. Todo sea para seguir con demagogia de odio y violencia de “nosotros y el enemigo”. A pesar que la mayoría de asesinos sean “normales” y no “locos” o “drogatas”, hay grupos poblacionales, como los “locos”, “drogatas” o “extranjeros” que sufren estigmatizaciones Lo que hace esta mujer con su “todos culpables”, condenados o no, sea por lo que sea, “todo es lo mismo, desde una falta, pasando por golpes y hasta el asesinato”, lo que fomenta es la arbitrariedad legal, la discrecionalidad política-policial y los linchamientos sociales sobre estigmas. Por ejemplo para “extranjeros pobres”, con una sola acusación, sin juicio, sin defensa, estos enfoques fomentan que se “linche al extranjero”, ¿y las mujeres? Una mujer cuando denuncia no es que esté en lo cierto, según estos enfoques “su palabra es la verdad absoluta”, gozan de algo similar a la “infalibilidad papal (o divina)”. Lo que fomenta con sus enfoques es que se linche al “pobre”, al “extranjero” o al “loco”, siendo inocentes o por acusaciones menores, fomenta que se los linche o mate por “pobres”, “extranjeros” o “locos”, sin proporcionalidad alguna con los hechos denunciados. Mujeres como esta, me parece, matarían a “niños-puta” por llamarlas “putas” (posible reacción a la violencia sufrida, ¿quién es “la puta”?), pero les da igual que abusen o prostituyan-esclavicen a niños, todavía luego se pasan la vida insultándolos y agrediéndolos, haciendo lo posible por matarlos. ¿Cómo funciona? Si una “mujer” denuncia a un “pobre”, “extranjero” o “loco”, entonces saltan todos los “normales”, todos los “racistas-xenófobos”, todos los “mejor posicionados”, todos los machistas a linchar y a matar al “pobre”, al “extranjero” al “loco”: hombres y mujeres utilizan a esos “otros” para expulsar todo su odio y violencia, sin noción alguna de justicia ni proporcionalidad. Si una “mujer” denuncia a un “normal”, la cosa se complica, es posible que a él no le pase nada. Sin embargo, cuando es un “exministro” o un “rico” que es denunciado, las autoridades limpian y blanquean a los acusados, y las feministas como estas aplauden, porque a ellas no les importa ni la justicia, ni la igualdad ni la proporcionalidad: como son demagógicas, discrecionales y arbitrarias, hacen lo posible por agradar, limpiar y blanquear a “sus superiores”, a “sus amos y señores”. Esto es lo que fomentan con su odio, sus amalgamas, su criminalización extrema al bulto, su discrecionalidad político-social: que se condene al “pobre” inocente (y se lo linche hasta matarlo) y que se inocente al “rico” culpable, fomentan el clasismo, el racismo, la xenofobia, el machismo y la violencia contra “locos y diferentes”. Por lo demás, ya se ha visto cómo pueden tener a “drogatas” y “moros” más de 10 años en prisión siendo inocentes, porque una mujer los identificó mal, pobrecita (pero “su verdad incuestionable”, su “infalibilidad (mamal, divina)” sirvió para casi matarlos; sin contar la dosis de racismo o de estigmatizaciones en “sus identificaciones”). Pero supongo que a estas mujeres ya les gusta que hagan esto con “drogatas” y “moros”: “inferiores”. En cuanto a lógicas de “nosotros y el enemigo”, otra vez, se observa como la autora pretende reducir a seres humanos a objetos, a instrumentos de su odio, a medios para sus fines, a negarles la consideración de seres humanos y con ello sus derechos humanos. El “maltratador” no es más que un constructo de su mente enferma, un constructo del poder neoliberal que ella ha asimilado, una “etiqueta” para clasificar a la gente sin fundamento, para ponerla a sujetos y reducirlos a objetos, para deshumanizar a seres humanos. Además, la figura del “maltratador” deriva o ha sido creada por los “hombres más machistas y dominantes de la sociedad”, para señalarse a ellos mismos como “los buenos-los hombres” y criminalizar a “otros”. El “maltratador” no es más que otra etiqueta que los hombres más machistas, dominantes y neoliberales se han inventado para inferiorizar a “otros”, como “maricón”, “invertido” o “puta”; no es más que otra etiqueta sin fundamento alguno, tiene el mismo valor en estudios sociales que “puta”, es decir, ninguno. Recuerdo que esto de “el maltratador” no aparece en ninguna ley, no es más que una invención para-científica y periodística para deshumanizar a sujetos. Mujeres como esta no son más que sujetos podridos por el odio y la violencia que ejercen en función de sus dogmas o sus prejuicios; pasan de una acusación a la culpabilidad (en especial con “pobres”, pero no con “ricos o exministros”) y de la culpabilidad a la etiqueta sin fundamento alguno. Pura demagogia. En esto me recuerda mucho a lo de la película “Academia de musas”: en el sentido que los más machistas y bien posicionados se dedican a insultar y a instrumentalizar a “otros” y a “mujeres”, y a las “mujeres” o a muchas les parece hasta “feministas”: puro machismo que algunas “mujeres”, como les hace la pelota y reciben el favoritismo del poder, como se sienten importantes y las niñatas-mimadas, a pesar que las inferiorice y manipule, hasta les parece “feminista”. Mírate la película, quizá te ayudará a desalienarte un poco y a darte cuenta cómo no estás siendo más que un instrumento de “hombres en el poder”.
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    Tomeu Giro
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    Sáb, 01/23/2016 - 10:22
    Me han recomendado una película: "La academia de las musas" [...]
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