Una hora con la Ley Mordaza

La reforma del Código Penal y la nueva Ley de Seguridad Ciudadana amenazan la libertad de expresión.

01/07/15 · 15:39
Vigilia en el Congreso contra la Ley Mordaza. / Diso Press

23:55. “Yo rompo las reglas”. Hay momentos en que se conjugan las palabras en el escenario de tal modo que todo parece hecho a medida para el acontecimiento que ocurre en estos momentos. La frase podría salir perfectamente de la boca de alguna de las 300 personas congregadas esta noche frente a la valla que las separa del Congreso de los Diputados.

Quien “rompe las reglas” es un Minion. Esta frase, que resume la noche, forma parte del cartel promocional de la próxima película de estos seres diminutos y amarillos con voz apitufada. Que esa frase la pronuncie una persona, en cinco minutos, supondría una multa respaldada por la ley. Una ley que podría ser perfectamente de película: sanciona actos de tan dudoso peligro público como la organización de protestas vía redes sociales, incluidas la mención o el apoyo a éstas por los mismos medios; las fotografías o vídeos a cuerpos de seguridad del Estado; parar desahucios. Normal que el séptimo arte se rebele contra esto.

00:00. Esta ley tiene nombre: Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana. Tiene mote: Ley Mordaza. Y tiene un apellido que resuena en estos mismos instantes: “desobediencia”. Se rompe el minuto de silencio por la muerte de todos los avances en nuestra libertad que se consiguieron en 40 años de democracia. La libertad es inversamente proporcional a la impunidad que tienen los cuerpos del Estado para actuar contra los ciudadanos. Los boinas azules están al otro lado de la valla. No es Ceuta o Melilla, donde a partir de abril se puede expulsar a personas en caliente sin riesgo jurídico. Estamos en el corazón de la política española. Ésa que ha decidido retroceder a épocas grises.

“La historia se escribe con desobediencia” dice un hombre, mientras se empieza a alzar un grito en común: “¡Alfon! ¡Alfon!”. Alfonso Fernández no ha podido estar hoy. Está encarcelado.

La noche se llena de referencias y símbolos. Una bandera tricolor se encuentra en el punto más cercano a la valla que separa a los manifestantes de la Plaza de las Cortes, como si intentara clavarse en la cima del Congreso.

00:11. Once minutos con las libertades más cercenadas. La Ley Mordaza no viene sola: también se ha reformado el Código Penal. Su reforma incorpora una sutil cadena perpetua y elimina las hasta ahora faltas, que serán tipificadas como delitos leves. Detrás de nosotros, en la conocida como Plaza de Neptuno, se estacionan dos furgones antidisturbios escoltados por una ambulancia del SAMUR. A pesar de todo, más de la mitad de manifestantes siguen sin moverse. De dentro de la maraña de metal sólo salen cuellos blancos que, contrariados, maldicen y miran con perplejidad.

00:32. La concentración se va desgajando como una tortura china. A medida que se reduce, aumenta el nivel de periodistas por persona y la paciencia de los boinas azules parece que se evapora entre estos 35 grados.

00:40. El transporte –la ausencia de él– es una razón poderosa que languidece más las fuerzas de la desobediencia. La bandera negra con la calavera se reúne y parece que el viento empieza a soplar disturbios. ´

00:47. Neptuno señala el camino a las “lecheras” que están a sus pies. Sólo queda un boina azul fuera, de brazos cruzados.

00:56. Comienza el desalojo en el instante en que dos chavales confiesan que “seguiremos aquí hasta que nos echen”. El muro infranqueable se descompone, y el Congreso, a apenas 30 metros, aparece más lejano que nunca de los ciudadanos a los que representa.

01:10. Una decena de manifestantes consigue pasar enfrente del Parlamento. La primera protesta pacífica dentro de esta nueva legislación se podría haber saldado con multas de hasta 30.000 euros por persona. La realidad supera a la ficción. Otro Minion anuncia: “Yo paso de las reglas”.

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