Victorianos 2.0: sexo, menores y Código Penal

Acaba de aprobarse en el Pleno del Congreso un proyecto de reforma del Código Penal que modifica una vez más (cinco veces en los últimos 20 años) los delitos sexuales contra menores.

, profesor de Derecho Penal en la Universidad de A Coruña.
06/02/15 · 8:00
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La reina Victoria de Ingla­terra fue artífice de un modo de enfocar la sexualidad en la que los menores eran considerados seres inocentes e indefensos a los que había que proteger del erotismo, alertándoles continuamente sobre la inmoralidad de todo lo vinculado al sexo. Se pasó del cuerpo juvenil como objeto de celebración en poemas y esculturas al tabú.

En los años 60 y 80 del siglo XX, esta ideología pareció remitir. Los movimientos por la libertad sexual consiguieron abrir los pesados cortinajes victorianos y arrojar algo de luz sobre este ámbito de la vida. Pero ese impulso liberalizador duró poco porque los conservadores descubrieron algo: si incluían la palabra “niño” en sus propuestas, la sociedad aceptaba cualquier norma, por restrictiva que fuese. La lucha contra la homosexualidad se convirtió en lucha contra el “pedófilo”, las “ligas por la decencia” encontraron un filón en la pornografía infantil y las legislaciones europeas se hundieron en el fango del “¿nadie va a pensar en los niños?”.

Ahora le ha llegado el turno a nuestro Estado. Acaba de aprobarse en el Pleno del Congreso un proyecto de reforma del Código Penal que modifica una vez más (cinco veces en los últimos 20 años) los delitos sexuales contra menores y, como me dijo hace poco un exalumno, hoy opositor a juez: “Cuando lo leo, me imagino a la reina Victoria riéndose en nuestra cara”. En primer lugar, dicha reforma prevé que la edad de consentimiento de relaciones sexuales suba a los 16 años.

La reforma supone más control, más castigo, más recorte de libertades para los menores, más sospechas… pero también más hipocresía
¿A los 16? ¿En un Estado en el que se puede contraer matrimonio a los 14 y en el que, de acuerdo con varios estudios, la edad media de inicio de las relaciones sexuales está entre los 14 y 15 años? ¿Cuál es el mensaje? ¿“Si quieren tener relaciones sexuales, que se casen, como Dios manda, porque, si no, cometerán un delito de abuso sexual recíproco”? Por supuesto, el Go­bierno dirá que, para evitar este problema, elevará la edad del matrimonio y en el Código Penal se incluirá que “el consentimiento libre del menor de dieciséis años excluirá la responsabilidad penal cuando el autor sea una persona próxima a la menor por edad y grado de desa­rrollo o madurez”.

Pero no se engañen, esa cláusula significa que, en todo caso, va a haber un proceso. Los menores tendrán que dar explicaciones, serán explorados por peritos y, finalmente, un juez dirá si su comportamiento entra dentro de lo permitido o no. Poco importa que hayan consentido libremente: un juez decidirá no sólo sobre su “desarrollo y madurez”, sino también sobre la “normalidad” de la relación sexual que hayan tenido. Además, aunque la cláusula dice “la menor” –lo que ya nos indica en qué está pensando el Gobierno–, los estudios indican que el inicio de relaciones sexuales con una persona de mayor edad es mucho más frecuente en homosexuales que en heterosexuales. De este modo, bajo una norma que parece igualitaria, habrá seguro una aplicación discriminatoria.

Por otra parte, se modifica la regulación de la pornografía para establecer que sea delito todo lo relacionado con material pornográfico de “una persona que parezca ser un menor (…) salvo que resulte tener en realidad 18 años o más”. Aunque esta confusión entre fantasía y realidad ya es de por sí extremadamente victoriana, la palma se la lleva la elevación a delito de las “imágenes (pornográficas) realistas de un menor”. Es decir, se castigan conductas relacionadas con meros dibujos de niños o, lo que es lo mismo, se castiga como pornografía infantil un material ¡en el que no ha sido utilizado ningún niño!

La reforma supone, pues, más control, más castigo, más recorte de libertades para los menores, más sospechas… pero también más hipocresía. Sexualizamos a los niños pero nos obsesiona la pornografía infantil. Consideramos a los menores como algo intocable, pero pedimos más dureza contra ellos cuando cometen un delito. Creamos la ilusión del hogar feliz en el que nadie debe inmiscuirse y dejamos, así, a los niños absolutamente vulnerables al abuso dentro de la familia, cuando es el ámbito en el que se cometen el 80% de los abusos a menores de 13 años. Los victorianos han vencido. Y se ríen en nuestra cara.

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comentarios

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    07/02/2015 - 8:44am
    podríais publicar el tercer comentario - ese del cuento - y ya os dejo en paz - así queda más completo y más claro.
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    06/02/2015 - 7:12pm
    Más pausado y con puntos y aparte estaría mejor (y más explicaciones, pero no me quiero alargar) --- (por ejemplo, 20 años de un trauma - trauma, supongo - olvidado) -- (por ejemplo, todas las agresiones que he recibido en mi vida - yo tampoco soy un ángel) -- etcétera. He escrito un cuento -- tampoco tengo curro::: <strong>Mitologías</strong> El círculo de víctimas fue roto y disgregado por los hombres y por algunas brujas malas impidiendo su reconocimiento y su comunicación. Oculto había permanecido a los ojos de los hombres. Los hombres clamaron una falsa igualdad entre víctimas y no víctimas. Ellas lo retomaron y dijeron o quisieron atacar a los hombres, pero no hicieron más que someterse a ellos, a sus opresores, al mismo tiempo que maltrataban y mataban a los otros, a las otras víctimas, a los hombres-otros. Cuando ellas clamaban por una cabeza, ellos les daban un hombre-otro, para calmar su odio, para comprar su aprobación, les daban otra víctima, como chivo expiatorio por sus crímenes de hombres (esa falsa igualdad les era de conveniencia). A causa de los hombres y de esas brujas, a causa de sus acciones y de sus pactos de hecho, los hombres-otros fueron perseguidos, golpeados, encerrados, estudiados como cobayas, tratados como animales o peor, asesinados. A causa de los hombres y de esas brujas, a causa de sus acciones y de sus pactos de hecho ya no hay respeto por las víctimas. El círculo de víctimas debe ser convocado de nuevo y las heridas, curadas.&nbsp;
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    06/02/2015 - 12:53pm
    &iquest;Por qué estoy tan enfadado&nbsp;? En primer lugar, por un enfado acumulado durante 20 años, a causa de una agresión sufrida y una propuesta de prostitución infantil (no quiero ser victoriano, pero me parece que es una agresión relevante), así como todas las malas palabras, malos discursos, invisibilizaciones, insultos y demás violencia simbólica que he tenido que aguantar.En segundo lugar, porque he estado en manos del procurador de París durante 3 años, por una denuncia de violación (es curioso, no follamos) de una mujer, con una instrucción delirante (la policía no me contactó hasta 2 años y medio después, a través de una tercera persona), recibiendo ostias a doquier (cuando uno es &ldquo;diferente&rdquo;, un &ldquo;hombre-otro&rdquo;, sufre mucha violencia, un poco como los transexuales, también en la calle), y hasta siendo detenido, insultado y golpeado por la policía por compra y posesión de 4 gramos de hachís. Al final, el caso fue archivado 2 días antes de irme de París, 3 años después, sin tan siquiera ir a juicio &ndash; de mientras se me ha considerado culpable, se me ha excluido, se me ha insultado, se me ha tratado de loco, se me ha mentido y de todo. Es decir: si yo soy la víctima, no tengo ni derechos ni reconocimiento; si yo soy acusado, tampoco tengo derechos: para gente como vosotros soy como un perro o una criatura infrahumana; al que pueden prostituir y perseguir policialmente (maltrato) por acusaciones sin fundamento o calumniosas. Pero, &iquest;por qué? Fragmento de otro texto: &iquest;Pero por qué es acusado? Los hechos: por masturbarla hasta que tuvo un orgasmo y le pidió que parara. [Sin duda, algo que merece la reprobación de la sociedad francesa al completo]. También, porque luego, al no dejar ella masturbarse a él (afirmó: &ldquo;me hace sentir que debo hacer algo&rdquo;; quizá esperaba, acorde con los prejuicios pasionales españoles, que me abalanzara sobre ella para penetrarla), tuvieron una discusión (antes de irme). &iexcl;Cuántos mitos que se vienen abajo!
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    06/02/2015 - 11:30am
    Está muy bien que critiquéis la instrumentalización de las violencias sexuales sobre niños por parte de políticos y en el código penal (yo también lo hago), pero vosotros, por lo que veo en vuestros artículos sois unos hipócritas sinvergüenzas que maltratáis por sistema a las víctimas con vuestros discursos, que nunca os habéis preocupado por ellas, que demandáis que no se hagan políticas ni se visibilicen.Habéis tomado partido por los agresores, en contra de las víctimas, desde hace muchos años. Eso sí, sois muy feministas; hay que ver, os exclamáis por la violencia a las mujeres, pero maltratáis a menores de edad; que luego, de adultos, los tratáis como perros, como locos y como chivos expiatorios para la sociedad -- en cuanto a las &quot;políticas represivas y punitivistas llamadas feministas&quot; no decís nada, cuando está claro que no funcionan. &iquest;Quién es más victoriano? Vosotros. Sois unos y unas hipócritas maltratadoras, que &quot;en nombre del feminismo&quot; preferís siguiendo insultando y maltratando a las victimas. Todas las víctimas: &iquest;si tocan a una, nos tocan a todas? No, para vosotras no, discrimináis a las víctimas en función del género impuesto al nacer. Cero credibilidad.
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