Machismo en el juzgado de El Vendrell

A Nathalia le quitaron la custodia por vía administrativa quince días después de que la vía judicial resolviera a su favor. Su padre está imputado por violencia de género.

10/12/14 · 11:43

La hija de Nathalia creció sin madre de los cuatro a los nueve años. El Equip d'Atenció a la Infància i Adolescència (EAIA) emitió una resolución de desamparo en su contra en 2009 valiéndose de los mismos argumentos que pocos días antes habían servido para que la Audiencia Provincial de Tarragona ratificara que tenía derecho a la guardia y custodia de su hija.

Le quitaron a la niña por vía administrativa quince días después de que la vía judicial resolviera a su favor, sin que le permitieran ninguna defensa”, denuncia Judith Martínez, hermana de Nathalia. “Además, era un órgano incompetente porque vivían en Barcelona”, añade. En el proceso burocrático no intervienen jueces ni fiscales. Se hizo, dice Judith, “de forma técnica y anónima”, impidiendo que la respuesta de Nathalia, que desde que empezó el proceso no ha dejado de ejercer como pediatra en centros públicos, pudiera ser inmediata. Sin embargo, cada vez que ha intentado ejercer sus derechos y los de la niña en los juzgados, se ha topado con el sistema judicial.

Es en el Juzgado de Primera Instancia número 7 de El Vendrell (Tarragona) donde el juez Esteve Juanas instruye el caso de Nathalia y su hija. Han intentado querellarle sin éxito, y aunque está recusado no se aparta del caso. Este magistrado es el mismo que estableció un régimen de visitas que incluía todos los fines de semana a un padre imputado por abuso de menores. Poco tiempo después fue condenado a cinco años y está a punto de entrar en prisión. Este régimen se mantiene vigente pero sólo es válido para el hijo del abusador. Para su hija, que no quería tener contacto con él, Esteve impuso uno más limitado. Se justificó en que las agresiones sexuales del condenado no eran “óbice para que aquel pueda ver a su hija, en la medida en que son unos supuestos abusos que no afectaron directamente a la misma”, crean un precedente en  el que se considera que un padre puede seguir siendo un buen referente, aunque sea un abusador de menores siempre y cuando el abuso no haya sido sobre su propia descendencia.

Sentencias machistas

Esta aberración, sumada a otras irregularidades, se mantiene en el caso de Nathalia y su hija. El padre de la niña estuvo imputado por violencia machista, aunque su caso no llegó a juicio y está prescrito. A día de hoy, pendientes de un trámite cuya resolución debía haber llegado hace meses, madre e hija sólo pueden estar juntas ocho horas al mes

La pequeña ha repetido varias veces delante de los peritos psicólogos de la Generalitat de Cataluña que quiere ver más tiempo a su madre. Sus informes, basados en las visitas, tuteladas primero y supervisadas después, que mantenían en el punto de encuentro, reflejan que Nathalia “tiene plenas competencias maternales”. Mientras sus capacidades y actitudes han estado en tela de juicio durante todo un año, su expareja no ha sido peritado nunca.

Pese a que los psicólogos públicos expertos en infancia ya han concluido que el vínculo entre la niña y su madre es positivo y tiene que seguir creciendo, la abogada del padre ha solicitado que Nathalia vuelva a ser evaluada. La abogada particular del padre de la menor trabaja también en los Servicios Sociales del Ayuntamiento de El Vendrell y solicita que el análisis lo haga uno de sus equipos, el SATAF penal, contra el que sigue abierto un procedimiento penal ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por prevaricación, falsedad documental e injurias, por haber modificado, supuestamente, en un informe las palabras de una menor de edad.

La pequeña ha estado privada de su madre durante años. Además, su padre ha intentado que la sustituya, obligándole a llamar “mamá” a su actual pareja, y diciéndole que sus abuelos maternos son los padres de esta señora, no los de Nathalia. De hecho, lleva años sin ver ni comunicarse con su familia materna sin razón legal. Este tiempo, que ya no se puede recuperar, ha influido negativamente sobre la niña. Después de que primero la administración y después un órgano judicial incompetente le otorgara la guardia y custodia al padre, repitió curso con tan solo cuatro años. “La niña estaba bloqueada absolutamente”, explica su tía. A pesar de tener un año más que sus compañeros y compañeras, hasta que volvió a ver a su madre cinco años después, no empezó a tener buenas notas.

Es habitual que la violencia de género se refleje en los niños y niñas a través de alteraciones emocionales y dificultades psicomotrices. Los informes de los psicólogos del punto de encuentro dicen que su relación con Nathalia “potencia la autoestima de la niña” y por eso su familia materna espera que la niña siga creciendo con normalidad mientras se resuelve su situación.

Violencia institucional

Judith creó la plataforma Stop Impunidad Maltrato Infantil (SIMI) a raíz de la experiencia de su hermana. Gracias a ella ha podido ponerse en contacto con otras mujeres en su misma situación. Han tejido una red de víctimas de la violación del artículo 14 de la Constitución Española, promovida por el propio poder judicial.

Todas las personas que conozco que no han tenido ningún derecho a la defensa son siempre mujeres, es deleznable”. Judith es contundente al explicar las injusticias que conoce en su trabajo en la plataforma día a día. No entiende cómo hasta el momento nadie se “había levantado contra la misoginia del poder judicial” y había denunciado el maltrato institucional que alienta la propia administración de justicia. Este mes SIMI se reúne con organismos internacionales para ponerles sobre la mesa la situación e intentar que los magistrados que promuevan la discriminación sexista sean cesados.

También en diciembre deben resolverse varios procedimientos sobre el derecho de Nathalia a la guardia y custodia de su hija. Después de años siendo perjudicadas por su condición de mujeres, confían en que la situación comience a revertirse, explica Judith. El Consejo General del Poder Judicial ha hecho oídos sordos a sus denuncias más de una vez. Pero no han minado su voluntad ni sus intenciones de que los culpables sean castigados: “A mi sobrina le han hecho un daño indescriptible, y van a pagar por ello. Miedo a estas alturas no les tenemos”

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comentarios

1

  • |
    ghizlane
    |
    11/12/2014 - 8:58am
    verguenza de pais https://www.change.org/p/devolverme-a-mi-hijo