Detenidos en la manifestación que dio origen al 15M
“No estaba oponiendo ningún tipo de resistencia, me estaba retorciendo de dolor”

Detenidos en la manifestación del 15 de mayo de 2011 señalan contradicciones en las declaraciones de los policías y atestados.

, Redacción
16/10/14 · 8:00
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La protesta del 15 de mayo de 2011, en la plaza de Callao de Madrid. / Álvaro Minguito

El 15 de mayo de 2011 marcó un antes y un después. Varios miles de personas salieron a las calles en cerca de 60 ciudades. Un éxito de convocatoria que nadie pudo prever y que, tras las cargas y detenciones en la madrileña plaza de Callao, daría lugar a una acampada que se haría multitudinaria en la Puerta del Sol y después en las plazas de decenas de ciudades del Es­tado. Había comenzado el Movi­miento 15M.

Ahora, tres años y medio después de la manifestación, 14 de las 19 personas detenidas esa noche en Ma­drid –una de ellas menor de edad– han recibido el escrito de acusación. Ninguno de ellos tiene antecedentes penales y la Fiscalía pide para ellos penas que suman 74 años y medio de cárcel principalmente por delitos de desórdenes públicos y atentado a agentes de la autoridad. Sólo uno de ellos afronta una pena menor a los dos años –el máximo establecido para suspender el cumplimiento de la condena al no tener antecedentes–. Para la mayoría, la Fiscalía pide seis años de prisión. El escrito también señala el archivo de la causa abierta contra otras cuatro personas detenidas en la noche del 15 de mayo de 2011.

Una sentencia ejemplar

“Se busca una sentencia ejemplar por la fecha tan simbólica que es el 15 de mayo de 2011”, explica a Dia­gonal Servando Rocha, abogado de dos de las personas citadas en el texto de la Fiscalía. Según detalla, el escrito de acusación ha cogido la horquilla de cada tipo penal y ha elegido su máxima pena: “Se intenta que estas 14 personas entren en prisión por una manifestación”, apunta Rocha.“Hay contradicciones en las declaraciones de los policías y en los atestados. Han hecho un remix de todo”

Frente a las altas penas de cárcel pedidas por la Fiscalía, el escrito de acusación sólo reclama el pago de alrededor de 5.000 euros de responsabilidad civil para pagar los daños realizados durante los altercados. La cuantía más importante de esta suma es de 2.872 euros, por daños en el cristal del escaparate de la Fnac de Callao, cuyo jefe de seguridad ha sido citado en el escrito para que preste declaración, junto a la gerente de otro comercio de la zona y más de 40 agentes de policía.

Uno de los acusados es A.D. Éste ex­plica que “semanas antes [del día de la manifestación] empezamos a oír de todo aquello de Democracia Real Ya”. Aunque no le conven­cían algunos de los lemas elegidos para la convocatoria, él y sus amigos decidieron acudir: “Pensábamos que era importante participar”. Se encontraron con una manifestación masiva, “muy festiva” y, sobre todo, variada. Cuando terminó, a las 21h en Sol, llegó gente diciendo que en Tirso de Molina había disturbios y empezó el caos. “Yo en ese momento estaba en Callao, cuando se produjo la carga, que fue fuerte y dispersó a la gente. Ahí fue cuando me detuvieron”. Según explica, antes de meterle en la furgoneta le dieron una paliza y, ya en comisaría, le negaron la medicación para el corazón que necesitaba hasta que su abogado consiguió que se la entregaran.

A diferencia del resto de detenidos, a A.D. le soltaron antes de las 48 horas. “Como me dieron la paliza que me dieron, y estaba mal del corazón, se asustaron bastante, así que me soltaron el lunes por la tarde. Supongo que también para que se me pasaran las hinchazones y los moratones de la paliza. Declaré en [los juzgados de] Plaza de Castilla un mes después, y ya no tenía marcas de los golpes”.

A comienzos de 2012 dos de sus testigos fueron a declarar. Por esas fechas también declararon ante el juez varios policías. En su caso, el escrito le acusa de haber formado parte del grupo de personas que se sentó en la calzada aledaña a la plaza de Callao, cortando el tráfico. La Fiscalía pide contra él un año y medio de prisión por ello, más otros 4 años y medio por lanzar una silla hacia los policías que no llegó a alcanzar a ninguno de ellos. Sin embargo, “ha habido muchas contradicciones en las declaraciones de los policías, y en el escrito hay cosas que se contradicen con los propios atestados policiales. Han hecho un remix de todo”, explica a Diagonal A.D., quien señala que “prácticamente todos los hechos que narran los atestados que he visto son falsos”.

M.D., otro de los detenidos esa noche, explica a este periódico que llegó a la manifestación de casualidad: “Iba de camino a Malasaña para ensayar con mi grupo de música y nos encontramos con la manifestación. La policía estaba cortando las calles que subían desde Sol a Gran Vía y cuando llegamos ya habían disparado las bocachas un par de veces”. Fue detenido por unos ‘secretas’ cuando le gritaba a unas amigas que salieran de ahí. “Sí, se ensañaron conmigo”, asiente, tras explicar cómo lo estamparon contra una pared y le golpearon en las costillas antes de tirarle al suelo: “No estaba oponiendo ningún tipo de resistencia, me estaba retorciendo de dolor”. Después, lo agarraron de las rastas y en la furgoneta le pegaron varias patadas más y lo amenazaron. El escrito le acusa de subir desde la Puerta del Sol hasta la Gran Vía por la calle Mesonero Romanos “formando parte de un grupo que lanzaba objetos hacia los agentes”, y de quemar una papelera al pasar por la calle Pre­ciados. “La verdad es que no sabía ni de qué iba la manifestación, no sé por qué iba a quemar una papelera que no me había hecho nada”, responde cuando se le pregunta por las acusaciones.

Denunciar las torturas

Todos los detenidos fueron llevados a la comisaría de Moratalaz. “Éramos todos muy distintos, casi ninguno nos conocíamos”, explica M.D., quien señala que muchos de ellos estaban muy asustados y no entendían qué había pasado y por qué estaban allí. “Había uno al que le habían dado una paliza bestial y se notaba que no había estado nunca en una comisaría ni para hacerse el DNI; estaba tan impactado que no podía ni comer”, explica.

Dieciséis de los detenidos emitieron días después un comunicado en el que detallaron los golpes recibidos durante las detenciones y los malos tratos sufridos en su estancia en comisaría, pero no presentaron denuncias ante los tribunales. “Antes te daban una paliza y te ibas a casa, así que no denunciamos por lo de siempre, por si nos fuera a suponer después un castigo mayor”, explica M.D., quien señala que, “ahora, viendo lo que pasó con el 15M, igual sí habría sido bueno denunciar”, algo que no descarta hacer ahora.

Aunque no se decidieron a presentar una denuncia conjunta por los malos tratos, uno de los detenidos sí denunció por su cuenta a los agentes de policía por la violencia que emplearon durante la detención. Al juicio, celebrado en la primavera de 2012, acudió A.D. como testigo, pero, según explica éste a Diagonal, “quedó en nada”. Ahora el denunciante, una de las 14 personas que aparecen en el escrito de acusación de la Fisca­lía, se enfrenta también a seis años de cárcel y al pago de una multa de 600 euros por haber tirado, supuestamente, una silla hacia un agente de policía –éste habría recibido el golpe en la cara, pero, según afirma el escrito del fiscal, no tuvo que recibir ningún tratamiento médico, ni sufrió secuelas ni tuvo que faltar al trabajo por ello–, al que también tendría que pagar 50 euros de indemnización.

Violencia en las detenciones y en comisaría

Pocos días después de la manifestación, 16 de los detenidos emitieron un comunicado en el que detallaban los golpes recibidos durante las detenciones y el maltrato sufrido durante su estancia en comisaría. Sin embargo, el texto explica cómo muchos de los detenidos, además de recibir fuertes golpes, fueron insultados por llevar rastas o por su forma de vestir, y recibieron amenazas. El comunicado explica también cómo en la comisaría de Moratalaz, donde fueron enviados todos los detenidos, fueron interrogados por policías encapuchados, se les obligó a mirar al suelo durante horas, recibiendo más golpes si levantaban la mirada, y a alguno de ellos se le negó la medicación y recibir asistencia médica.

 

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