En El Salvador el aborto se considera delito en todos los casos
"Una flor por las diecisiete" se moviliza por la liberación de las mujeres condenadas por abortar

El movimiento "Una flor por las diecisiete" ha lanzado una campaña para pedir el indulto de 17 mujeres salvadoreñas que cumplen condenas de hasta 40 años por haber abortado.

, San Salvador (El Salvador)
27/05/14 · 22:54

El movimiento “Una flor por las diecisiete”, impulsado por organizaciones no gubernamentales y asociaciones feministas, está pidiendo el indulto de 17 mujeres salvadoreñas acusadas de aborto, que está tipificado como delito sin excepciones por la legislación de este país centroamericano.

Sus historias parecen calcadas y no por casualidad. La Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto Terapéutico, Ético y Eugenésico, una organización de la sociedad civil que brinda asesoramiento legal y apoyo psicológico a estas mujeres y a sus familias, estudió los 129 casos de mujeres procesadas por aborto o delitos relacionados entre el año 2000 y el primer trimestre de 2011 y denunció que la inmensa mayoría son mujeres con escasos recursos.

Su presidenta, Morena Herrera, aseguró que las afectadas responden a un perfil y a unas circunstancias determinadas: "Se trata de mujeres que tienen partos precipitados, llegan sin contracciones, es decir, sin aviso previo, o con contracciones muy fuertes y sangrados precipitados. Por sus condiciones socioeconómicas, no tienen atención hospitalaria, ni prenatal. Están en una situación muy desprotegida".

A muchas de ellas, sus familiares las encontraron desmayadas, desangrándose, y las llevaron al hospital. En El Salvador, es frecuente que el personal de salud denuncie a las pacientes que acuden a urgencias con una hemorragia para evitar verse involucrado en un eventual proceso judicial. De las 17, esto le sucedió a siete. El estudio realizado por la Agrupación revela como sólo una de las denuncias hechas desde centros hospitalarios proviene de uno privado. De los 75 restantes, cinco se hicieron desde hospitales del Seguro Social y 70 desde hospitales públicos —existen estos tres sistemas de salud, diferenciando entre quienes cotizan y quienes no lo hacen—.

Los juicios estuvieron plagados de irregularidades. En muchos de los fallos judiciales no coinciden los informes del hospital y del Instituto de Medicina Legal sobre aspectos como las semanas de gestación, en ninguna de las audiencias dejaron hablar a las acusadas para que pudieran defenderse y nadie preguntó por la paternidad de los embarazos. Morena Herrera destacó que "en ningún caso hay una prueba directa que asegure y haga constar que ellas han actuado para quitar la vida de aquellas criaturas. Todo son interpretaciones y pruebas indiciarias, pero ninguna es contundente".

Homicidio agravado

Estas mujeres no fueron condenadas por aborto, que supondría una pena de entre dos y ocho años de cárcel según el Código Penal. En su lugar, la mayoría ha sido sentenciada a pasar entre 25 y 40 años en la cárcel por homicidio agravado, puesto que, desde 1999, la Constitución salvadoreña considera que una persona comienza a serlo en el momento de la concepción.

Cinco de estas mujeres han superado la década entre rejas. A todos los obstáculos que han de ser sorteados para sobrevivir en una prisión salvadoreña, hay que sumar el hecho de mantener el delito por el que han sido condenadas en el más profundo silencio. En un país con un promedio de ocho asesinatos diarios, el aborto es un crimen imperdonable que conlleva el castigo de las otras internas. Por eso, ésta no es la historia de una de ellas, pero está basada en lo que les sucedió a todas.

Las demandas de indulto fueron presentadas ante la Asamblea Legislativa el pasado 1 de abril. Allí deberán contar con la mayoría simple y, después, con el aval de la Corte Suprema de Justicia y de la Presidencia de la República. El reto es que sigan su curso y no acaben en el fondo del cajón de un escritorio.

Todo esto ocurre en el país de Beatriz, la joven a quien el año pasado las autoridades no consintieron interrumpirle el embarazo hasta el quinto mes, a través de una cesárea y tras sendas resoluciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El feto no tenía posibilidades de vivir por ser anencefálico —carecer de una parte del cerebro— y ella padece una enfermedad que empeoraba conforme avanzaba el proceso de gestación (lupus eritematoso sistémico). Pero la historia de Beatriz, y del sufrimiento que vivió todas esas semanas de espera, hizo una pequeña lasca sobre el gran muro de mitos y creencias y ha hecho plantearse a parte de la población las injusticias derivadas de la penalización absoluta del aborto en El Salvador.

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comentarios

2

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    Roberto Antzano
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    29/05/2014 - 6:59pm
    -Estaría bien que indultasen YA a estas personas que tienen, en El Salvador retrógrado, la desgracia de ser mujeres y quedarse embarazadas contra su deseo. Pero que salgan 5-10-...es pan para hoy y hambre para mañana. -Que se vea que El Salvador, la gente del FMLN, ha elegido un nuevo Presidente. Que se retrate la Izquierda salvadoreña mediante el CAMBIO DE ESA LEY AGRESIVA CONTRA LA MUJER. Y podrían a la vez las concienciadas mujeres del país, iniciar una campaña, como presión -al Legislativo y al Machismo-de "Piernas Cerradas" o "Vaginas en huelga".-
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    28/05/2014 - 5:40pm
    Si entre tod@s no paramos la Ley que prepara Fachardón para limitar el aborto, en poco tiempo, situaciones así se pueden dar en EsPPaña.
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