Violencia machista
Igualdad de género para erradicar la violencia

El autor, presidente de Homes Igualitaris-Ahige Catalunya, destaca la igualdad real como factor principal para la erradicación de la violencia machista.

11/12/13 · 17:27

inforelacionada

La violencia de hombres contra mujeres es un problema internacional de salud pública y de derechos humanos. Un 35% de las mujeres del mundo entero han sido víctimas de violencia física y/o sexual, por parte de su pareja o de otros hombres que no son su pareja. Frecuentemente, la violencia de los hombres contra las mujeres comienza en la infancia y representa parte de la socialización masculina. Muchos muchachos son socializados a creer que las mujeres y niñas tienen obligaciones con ellos: cuidar de la casa, cuidar de los hijos/as, tener relaciones sexuales con ellos, aún cuando ellas no quieren. Así, los hombres, sobre todo jóvenes, son más propensos a usar la violencia que cualquier otro grupo. La violencia de los hombres contra las mujeres se ejerce, principalmente, en el espacio privado y las relaciones de pareja. Su inicio tiene lugar, muchas veces, en las parejas más jóvenes.

Algunos hombres también son víctimas de la violencia machista. Las sociedades patriarcales ponen el énfasis en la competencia entre hombres. Los hombres que no “encajan” en los patrones patriarcales suelen ser insultados, violentados o asesinados. La homofobia es un grave problema en muchas sociedades. La investigación empírica ha constatado la hipótesis de los recursos según la cual el poder es el eje central, explicativo, de la violencia: tener el poder y por tanto pensar que se tiene derecho o ver el poder amenazado.

Los hombres son violentos cuando se sienten amenazados por la pérdida de su estatus o cuando creen que tienen derecho a mantener su poder mediante la violencia. Esta hipótesis se sustenta en los principios de las sociedades patriarcales donde los hombres dominan a las mujeres y utilizan la violencia (simbólica, física o psicológica) para mantener su dominio. Últimamente, otros estudios destacan, en sentido contrario, la hipótesis del empoderamiento de las mujeres. De esta forma, las mujeres empoderadas y la igualdad de género entre hombres y mujeres reducen la violencia de género. Así la desigualdad de género es un elemento crucial y explicativo de la violencia.

En este sentido, hay estudios que han constatado que la igualdad de género reduce la violencia. Así, las familias no igualitarias y/o dominadas por el padre son a menudo más violentas comparadas con las familias o hogares igualitarios. Además, la violencia contra los/las niños/as es menos frecuente en los hogares igualitarios que en los no igualitarios. De esta forma se destaca que la igualdad de género aparece como el factor principal que reduce la violencia contra los/las niños/as y las mujeres. Por tanto, la igualdad de género es un factor de protección.

El mensaje es claro si se quiere reducir la violencia de género un factor a tener en cuenta es fomentar la igualdad entre hombres y mujeres. A través, por ejemplo, del empoderamiento de las mujeres y también permitir y ayudar a los chicos y hombres a analizar críticamente los modelos de relaciones de género que les son enseñados.

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comentarios

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    13/12/2013 - 1:04am
    Hacía tiempo que no leía un artículo tan mal escrito y, sobre todo, tan falto de rigor y de espíritu crítico. El autor habla de la violencia de los hombres hacia las mujeres en general, sin contextualizar de ninguna forma. Habla de &quot;estudios&quot; o de &quot;la experiencia empírica&quot; sin citar las fuentes para que las podamos consultar. Habla de &quot;el mundo&quot; como si fuera igual la situación de las mujeres en Ciudad Juarez que en Madrid que en Oslo. Se empiezan las frases con vaguedades del tipo &quot;frecuentemente&quot;, &quot;muchos muchachos&quot;, &quot;muchas veces... &iquest;Cómo de frecuente? &iquest;Cuándo? &iquest;Dónde? Pero si nos adentramos en el contenido y el mensaje del artículo la cosa va de mal en peor. La violencia, no solo la que ejercen ALGUNOS hombres (una minoría de los hombres, menos mal) contra ALGUNAS mujeres, es un grave problema de la sociedad. Pero desgajar y separar esa violencia del resto de violencias tiene un componente ideológico muy fuerte. Ya que señala con el dedo esa violencia mientras se silencian las demás. También se oculta que hay parejas hombre-hombre o mujer-mujer en las que también hay violencia, y también madres que maltratan a sus hijas o hijos, violencias que el autor directamente silencia. Como no sé de que contexto está hablando el autor no puedo argumentar con propiedad pero si damos por hecho que se refiere a este país, dudo mucho que se pueda afirmar alegremente que los hombres dominan a las mujeres en España y mucho menos que el hombre mantiene ese estatus por la violencia. Aquí los casos de machismo son una realidad pero quien ha escrito esto silencia que muchas veces son las propias mujeres las que transmiten en las familias esos valores con los típicos &quot;no, tú, no te levantes a poner la mesa, que lo haga tu hermana&quot;. Y si fuera así com lo cuenta, las mujeres tendríamos también una responsabilidad por permitirlo y no rebelarnos contra ello. Sin embargo, somos siempre &quot;víctimas&quot;, seres celestiales sufridores incapaces del mal. Cuando llegamos a la frase lapidaria &quot;<strong>las mujeres empoderadas y la igualdad de género entre hombres y mujeres reducen la violencia de género&quot; ya una no sabe qué pensar. Se agradecería de nuevo saber cuál es la definición de &quot;mujer empoderada&quot; y en qué estadística o estudio se basa para decir eso. De hecho, en Finlandia, uno de los países más igualitarios está en los primeros puestos de casos de violencia de hombres hacia mujeres. </strong>Así que sería como para pensar que &quot;hay algo más&quot;, que el aumento de la violencia en todos los ámbitos de la sociedad está en que el sistema de poder jerárquico en el que vivimos es violento y se basa en la guerra entre países, entre sexos, entre adultos y niños, entre vecinos, entre iguales y entre todos contra todos. Y este sistema político se llama Estado y el sistema económico se llama capitalismo, los dos entes que se supone que nos van a liberar y a &quot;empoderar&quot; a las mujeres defendiéndonos de los malvados hombres (así, en general). La liberación de las mujeres se realizará por las propias mujeres. Y es imposible de realizar si no se liberan los hombres también, unidos con nosotras. Es decir, si seguimos viviendo en este sistema inhumano la violencia va a seguir aumentando: no hay respeto, no hay convivencia, no hay amor, no hay ocio sano... Por otro lado: hay alcoholismo, hay armas, hay gente destruida por el trabajo, por el ansia de dinero y poder, hay cada vez más enfermos mentales causados por el gran vacío existencial del trabajo asalariado y la ciudad, cada vez hay menos lazos amistosos o redes de solidaridad. &iquest;Qué puede salir de todo esto? Pues lo peor del ser humano. Pero claro, eso no interesa hablarlo. Es mejor descontextualizar, confundir, silenciar el resto de violencias... Es importante señalar, por último, como el autor solamente anima a los hombres a analizar criticamente los modelos de género, &iquest;será que las mujeres no podemos ni debemos reflexionar y pensar sin salirnos del victimismo y del &quot;empoderamiento&quot;? Yo no quiero el poder, quiero destruirlo, así que se lo pueden quedar la Merkel, la Aguirre, la Botella, Christine Lagarde o la Clinton. No quiero cuotas, quiero que se me valore por mis propios méritos. La próxima vez que una mujer antidisturbios me pegue, una empresaria me explote, una jefa me mande tareas inútiles, una ministra de Defensa me mande a la guerra a matar inocentes y una familiar me maltrate, me acordaré de este tipo de artículos. En fin un artículo que repite los mismos lugares comunes y topicazos que repiten las instituciones desde el Poder. Desde aquí mi máximo respeto a todas las víctimas de la violencia, independientemente del sexo de la víctima y del agresor. Espero que por fin nos lancemos a crear un mundo nuevo donde aprender a convivir desde el amor y no desde la explotación y el odio.
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