La fiscalía intercambia los papeles y defiende al policía imputado por la 'limpieza' de plaza Catalunya

Declara el subinspector de los Mosso d'Escuadra Jordi Arasa por los hechos acontecidos durante el intento de desalojo de la acampada de Plaza de Catalunya en mayo de 2011.

19/11/13 · 10:08

Inapropiada actuación del ministerio fiscal en la mañana de ayer lunes durante el juicio por el desalojo –'limpieza' según el eufemismo empleado por Felip Puig– de plaza Catalunya el 27 de mayo de 2011. El juzgado de instrucción 4 de Barcelona ha celebrado una vista oral contra el subinspector de los Mossos d'Esquadra Jordi Arasa por los supuestos porrazos y patadas que propinó al entonces periodista y actual diputado de las CUP, David Fernández. A pesar de tratarse de la acusación pública, la representante del ministerio fiscal ha adoptado la misma postura que el abogado de la Generalitat, Josep Lluis Florensa. En el turno de los interrogatorios, la fiscal ha decidido no hacer ninguna pregunta al acusado Arasa y, por el contrario, ha hecho un duro interrogatorio a David Fernández, a pesar de que estaba en la sala en condición de víctima. El abogado de Fernández ha calificado la actuación de inquisitorial e impropia de una institución que tiene que velar por los derechos de la ciudadanía.

La llegada del subinspector a la sala 233 de la Ciutat de la Justicia se ha producido 15 minutos antes de la vista, e iba acompañado en una clara muestra de apoyo institucional por el inspector del ARRO (Área Regional de Recursos Operativos) de Barcelona y su superior Lluis Miquel Venteo. Hoy también se ha dejado ver por los juzgados –por primera vez– la nueva responsable de relaciones con la prensa del Departamento de Interior que se encargará específicamente de todos aquellos casos donde hay mozos de escuadra imputados por abusos, lesiones o vejaciones. Es tan grande el número de expedientes judiciales abiertos que la consejería que dirige Ramon Espadaler ha optado por asignar un puesto de trabajo a esta nueva tarea con el objetivo de amortiguar el desprestigio de la imagen pública del cuerpo policial.

Fotografías, vídeos, testigos y los informes forenses y periciales

Durante las dos largas horas de juicio el abogado de la acusación ha aportado fotografías y vídeos donde se apreciaban con claridad los porrazos propinados por el acusado, quien se ha reconocido en las imágenes y ha alegado que cumplía órdenes de su superior jerárquico, el intendente Antoni Antolín, y este, a su tiempo, de la Sala de Mando. Dos peritos policiales de la División de Asuntos Internos han certificado mediante un estudio fisonómico que Arasa es la persona que aparece a las imágenes aportadas y una médico forense ha confirmado que la herida a la tibia de David Fernández es compatible con una 'patada' –pero dejando la puerta abierta a otros orígenes lesivos–, y que el resto de golpes acreditados son más compatibles con 'el uso de la defensa policial'. Dos testigos que estaban a sólo un metro de Fernández la mañana de los hechos han añadido que también fueron víctimas de los porrazos y han confirmado ante la sala que el agresor era la persona que hoy se sentaba en el banquillo de los acusados.

La acusación pide una condena por lesiones y por una falta contra la integridad moral

La fiscalía, en concordancia con la pasividad mostrada durante toda la vista oral, ha optado por pedir la absolución del subinspector, alegando que los testigos eran 'sorpresivos', que no tenían credibilidad y que la querella se presentó cinco meses y medio después de los hechos. Esto ha generado indignación al abogado de la acusación Jaume Asens, quien ha hecho una larga y fundamentada exposición para cuestionar el papel turbio de la fiscalía en este caso y alertar que esto, de rebote, es uno de los elementos que consolida y enquista la impunidad policial, puesto que se traslada un mensaje del “todo vale” entre los antidisturbios. Asens ha pedido la condena de Arasa por una falta de lesiones y una falta contra la integridad moral, así como una indemnización de 210 euros por la baja laboral de siete días y de 800 euros por la cicatriz que aquella herida ha dejado a la pierna de David Fernández.

Al vestíbulo que da acceso al pasillo de la sala de vistas se han ido concentrando a lo largo de la mañana el resto de los 57 querellantes –víctimas del desalojo de plaza Catalunya– que, hasta ahora, no han conseguido llevar al banquillo de los acusados a ningún agente de la policía autonómica. Precisamente, este es el aspecto fundamental que han querido destacar en una rueda de prensa posterior al juicio, donde una portavoz de los querellantes y dos abogados han denunciado “la humillación” que significa haber sido víctimas de unos hechos tan graves –que denigraron la imagen de Barcelona a la prensa de todo el mundo– y que, a día de hoy, no se haya depurado ninguna responsabilidad política ni policial. Los nombres de Felip Puig y Manel Prat han vuelto a estar en la boca de los que hablaban.

La comparecencia se ha visto interrumpida por un abucheo  contra Jordi Arasa –cuando salía de la sala de vistas–, momento que algunos de los querellantes han aprovechado para recordarle con vehemencia su actuación aquel día. Ha escapado de la escena por una escalera de emergencias, con un ademán muy nervioso y acompañado de policías de paisano. A modo de anécdota –una vez todo se ha tranquilizado–, un veterano periodista del ámbito judicial ha advertido a algunos de los presentes que hoy se había visto una imagen bien poco habitual, algo que él nunca había presenciado: un imputado se ha sentado al banquillo de los acusados con su arma reglamentaria enfundada en su cinturón. El mundo a la inversa.

Articulo publicado originalmente en el semanario catalán La Directa

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