resistencias: expropiación de material
Vuelta al cole cargada de multas

El Sindicato Andaluz de Trabajadores y la Acampada Dignidad llevan a cabo dos acciones de desobediencia civil.

, Redacción
12/09/13 · 7:40
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Corrala La Utopía. Diego Cañamero, del SAT, entrega material escolar a 30 familias. / Laura León / Andaluces.es

El día 30 de agosto, miembros del Sindicato Andaluz de Trabajadores entraban en uno de los hipermercados Carrefour de la ciudad de Sevilla con la intención de llevarse consigo lápices, cuadernos, reglas, bolígrafos, etc. Una acción simbólica con la que se pretendía denunciar la situación de las 400.000 familias andaluzas que tienen todos sus miembros en paro, que no reciben ayuda alguna y son incapaces de hacer frente al gasto que supone el inicio del curso escolar, lo que se traduce en una “vulneración de la igualdad de oportunidades recogida en la legislación”, expresaba el sindicato en su comunicado. El material escolar conseguido era repartido días más tarde en la Corrala Utopía de Sevilla, edificio ocupado desde hace más de un año por familias desahuciadas de sus hogares.

El 4 de septiembre, los integrantes de la Marcha Dignidad replicaban la acción en un supermercado de la ciudad de Zafra (Badajoz). Durante cuatro días, los integrantes de esta marcha, miembros de las Acampadas Dignidad surgidas hace meses, caminaron hacia Mérida, reclamando la creación de 25.000 empleos públicos en la comunidad. En este caso no se consiguió sacar material escolar del supermercado, pero de nuevo la acción ponía en la agenda pública la situación de miles de familias en esta región.

Tanto el SAT como los integrantes de la Marcha Dignidad habían decidido asumir las consecuencias de este tipo de acciones a cambio de llevar su mensaje más lejos. Aunque hasta la fecha Carrefour no ha presentado denuncia alguna, la delegada del Gobierno en Andalu­cía, Carmen Crespo, se apresuraba a señalar que 34 participantes en la acción del SAT habían sido identificados y que las diligencias se habían abierto de oficio. En palabras de Mari García, integrante del SAT, “no sabemos si es un farol, pero lo cierto es que por acciones anteriores las multas han llegado a mucha gente. Incluso a veces nos encontramos con el caso de gente que ha participado en otras acciones pero en una concreta no va y le llega una multa”. García pone el ejemplo del ex alcalde de Aguadulce, Joaquín Benítez, multado por su supuesta participación en una de las acciones en el AVE de Córdoba cuando en realidad se encontraba reunido con la Subdelegación de Gobierno.

El SAT mantiene abierta una caja de resistencia que se nutre de actividades y cuotas de afiliados El SAT acumula ya más de 500 procesados y ha pagado más de 200.000 euros en multas. El sindicato tiene por delante “multas y fianzas por valor de más de 900.000 euros a las que hacer frente y penas de prisión por un total de cien años”, enumera Diego Cañamero, portavoz del sindicato. “Somos el sindicato más represaliado de Europa”, afirman desde el SAT.

Por su parte, la Marcha Dignidad no ha recibido notificación alguna por las últimas acciones pero, como comenta Rafael González, integrante de la Acampada Mérida, acumulan ya 5.500 euros en sanciones desde el comienzo de las acampadas. Como para tantos colectivos, a medida que las acciones se suceden, el monto de multas va en aumento. Durante la propia marcha, los participantes fueron amenazados con multas por no llevar chalecos reflectantes mientras caminaban.

¿Cómo se afronta desde ambos grupos la respuesta a estas sanciones? La apuesta del SAT es por la desobediencia civil. Mari García nos comenta que “hay ya un grupo de gente, de la dirección del sindicato más algunos jóvenes del área de juventud, que nos hemos declarado insumisos. No vamos a ir a juicio a declarar ni vamos a pagar absolutamente nada”. Diego Caña­mero es una de estas personas y explicaba, tras uno de sus pasos por los juzgados, que “el SAT decidió en su día que nos declaráramos insumisos judiciales no por capricho, sino para protestar contra la represión. Por eso permanecemos mudos ante los jueces". De todas formas, recuerdan que ningún militante del sindicato se va a quedar sin el apoyo del SAT para hacer frente a la multa. Existe una caja de resistencia que se nutre de la aportación de afiliados al sindicato y de actividades de recaudación. Las Acampadas Dignidad también han organizado cajas de resistencia aunque, como explica Rafael González, por ahora “las multas van llegando y las vamos recurriendo”.

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