La visita del Papa. Jornada Mundial de la Juventud

Riadas de confesionarios inundan el parque. Manada de elefantes blancos. A juego con el Papa.
En el Retiro centrifugan almas embadurnadas para recibir a Benedicto. Dos padrenuestros, un avemaría y a circular de nuevo.

Supercardenales lanzan desde su púlpito exabruptos sacrílegos contra el aborto, contra las redes sociales, contra la homosexualidad, el preservativo, la humildad, la decencia, la dignidad humana... Nada contra la pederastia, ni una cita sobre la miseria en el mundo o la hambruna de África.

Francisco Maceira
16/08/11 · 17:31
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Riadas de confesionarios inundan el parque. Manada de elefantes blancos. A juego con el Papa.
En el Retiro centrifugan almas embadurnadas para recibir a Benedicto. Dos padrenuestros, un avemaría y a circular de nuevo.

Supercardenales lanzan desde su púlpito exabruptos sacrílegos contra el aborto, contra las redes sociales, contra la homosexualidad, el preservativo, la humildad, la decencia, la dignidad humana... Nada contra la pederastia, ni una cita sobre la miseria en el mundo o la hambruna de África.

Los nuevos mercaderes del templo -multinacionales y banca- están en su salsa. Han llegado desde lejanos paraísos fiscales y con su enfangado dinero patrocinan la JMJ y el genocidio de Somalia a partes iguales.

Cachorros humanos jalean, junto a políticos corruptos, el esperpento que estos días se vive en Madrid.

En el plató Cibeles, y ante cinco millones de parados, podemos asistir a la representación de “La gran farsa de la Iglesia” dirigida por un dios que no es tal.

Tags relacionados: Genocidio Militarismo
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