VOCES // EL GRUPO 47 ANALIZÓ ALGUNAS CLAVES DEL MOVIMIENTO VDEVIVIENDA
La receta básica para la protesta no caduca

Un grupo de personas
que participó en las
protestas analizó, en
una serie de textos, la
originalidad política
de la VdeVivienda. Reproducimos las respuestas íntegras al cuestionario usado para el reportaje publicado en DIAGONAL 148.

18/04/11 · 8:00
Edición impresa

El Grupo 47 pasó su existencia “persiguiendo
a VdeVivienda”. Sus integrantes,
un colectivo informal animado
por media docena de personas,
reconocían haberse sentido
“flipados” por la primera sentada,

la del 14 de mayo. Ahí comenzó un
proceso de investigación y acompañamiento
de las movilizaciones que
fue recogido en cinco enjundiosas
entradas del blog agitpub.

D: ¿Cuáles creéis que fueron los "disparadores" de la primera sentada?

Por supuesto, la terrible situación de la vivienda en España. Eso en primer lugar. Pero en el propio mensaje de convocatoria se recogen otros elementos del contexto en el que la protesta tendría lugar: Las movilizaciones en Francia, en marzo de 2006, contra el Contrato de Primer Empleo, una medida para abaratar la mano de obra juvenil. Los macrobotellones convocados por Internet para el 17 de marzo en diferentes ciudades españolas, algunos de ellos tolerados y otros duramente reprimidos.

Además, aunque no se recogen en la convocatoria, otras experiencias recientes marcaron también el aire de la misma: los incendios de coches en los suburbios de París, en noviembre de 2005; los dos años de gobierno progresista y las masivas manifestaciones convocadas por la derecha, y, por supuesto, las movilizaciones del 13-M de 2004 en respuesta a la gestión del PP tras los atentados del 11-M en Madrid.

D: ¿Fue la de las sentadas un protesta ’no política’ o antipolítica?

G47: Recuerdo que cuando algunos amigos llegamos con algo de antelación a Sol el 14 de mayo, el día de la primera sentada, se nos acercó un chico y nos preguntó expectante si veníamos a la sentada: “a ver cuántos somos”, “el único miedo que tengo es que se politice, hay que evitar que se politice”. Yo interpreté que “politizarse” para él era algo malo porque en ese caso el proceso perdería autonomía y serviría instrumentalmente como propaganda de otra cosa (el poder de representación de alguien). Desde luego, ese rechazo de la “politización” tiene que ver con el éxito de convocatoria de la primera sentada, anónima y recogida por gente muy heterogénea. Las sentadas evitaron claramente su “politización”, evitando quedar encuadradas en la izquierda, contra la derecha o al revés.

¿Se trataba del rechazo de la “mala política de los políticos” y por tanto la apuesta por la “buena política de los movimientos sociales”? Sería la conclusión fácil, cómoda. Pero tampoco fue así, al menos durante las primeras movilizaciones. Los lemas, los formatos de movilización, las dinámicas no eran las de los movimientos sociales. No se convocaba contra un enemigo: simplemente se expresaba un malestar, un problema (“Hipoteca: cadena perpetua”). Para expresar este malestar, al estilo zapatista, se utilizaban palabras desprovistas de un significado político explícito (“vivienda digna”). Independientemente de su capacidad de convocatoria, no se autopercibía como un gueto y de ahí la alegría que circulaba.

En la estela del 13-M quizá la V de Vivienda expresaba una nueva manera de hacer política (¿post-política?): imprevisible, incluyente, horizontal pero no asamblearia, no utópica, que utiliza la coyuntura, que atiende a lo existencial, que empodera lo social sin dar cancha a los políticos y que destituye simbólicamente los saberes y las instancias tradicionales de lucha.

Independientemente de su capacidad de convocatoria, la protesta no se autopercibía como un gueto y de ahí la alegría que circulaba

D: ¿Creéis que la represión realmente tuvo una influencia fuerte en
la pérdida de fuerza del movimiento?

La represión afectó porque introdujo el miedo en el centro de las movilizaciones. Para mucha gente se trataba de su primera experiencia de protesta, o por lo menos una de las más importantes, porque se hablaba en primera persona, por la implicación activa que cualquiera tenía en ellas y por la alegría compartida en las movilizaciones festivas y pacíficas: la represión consiguió romper todo aquello, asociando movilizarse con golpes, detenciones y juicios con costes muy altos.

La represión cambió la festividad de cada movilización por una dinámica de enfrentamiento policial (lógica de guerra) en la que permanecían solo los más "experimentados" o fuertes, mientras la enorme diversidad de los primeros momentos era expulsada.

La represión supuso para algun*s detenid*s el paso a un terreno militante no conocido o simplemente no esperado: asambleas de detenid*s, actos para recaudar dinero, preparación de juicios, estrategias contra la criminalización... pasando de un deseo de protesta espontáneo e inmediato (el simple pero contundente "es que no vamos a tener casa en la puta vida") a un escenario codificado de respuesta (lo que se supone que tenemos que hacer) ante el poder represor.

D: ¿Ves algún elemento común entre las convocatorias de la sentadas y propuestas actuales como la movilización del 15 de mayo, convocada desde diferentes foros de internet? Nos referimos a común en cuanto a lenguaje o posibles sujetos de la convocatoria, no solo por el hecho de que estén convocadas por internet.

G47: Elementos comunes se ven claramente, en la misma pregunta los dejas caer, el lenguaje directo, cargado de hartazgo cuidadano, la primera persona es la que habla, aludiendo a malestares de la vida diaria, el paro, la hipoteca, la necesidad del llamamiento sin símbolos políticos. La primera persona llama a otras "primera persona", para entre todos promover el cambio. Todos estos elementos se vieron ya en V de Vivienda, pero entonces eran novedosos, impactantes y llamativos, generaban la ilusión de lo desconocido, sin embargo ahora son los elementos básicos para una receta de movilización, sin ellos no habrá movilización y con ellos ya veremos.

Esta convocatoria del 15 de mayo, no tiene mucho de lo que hubo en V de Vivienda, no es algo que surge del todo de forma espontánea, el mismo hecho de autodenominarse “Plataforma de coordinación de grupos pro-movilización ciudadana" ya manifiesta un fin, desde ser plataforma con lo que de "viejas formas" conlleva, hasta la coletilla grupos pro-movilización ciudadana, sería más rompedor promover la parálisis ciudadana, encierro ciudadano permanente, no salgas, no te muevas, no consumas, no vivas públicamente, porque en definitiva no por moverte vives, no por hablar piensas. Los zapatistas ya ejercieron hace mucho tiempo el silencio como forma de lucha, y todavía queda mucho por aprender de ellos.

Además el 15 de mayo ¿qué se busca? Vernos en las calles, ¿para qué? En V de Vivienda estaba claro: se exigía una vivienda digna para todos, pero el 15 de mayo se busca la "democracia real" ¿y eso qué es? Las recetas de movilizaciones pueden ser buenas, creo que también han de ser imaginativas y proponer cosas nuevas, ¿Y la movilización del 15 de mayo qué propone? ¿La demo-qué real? ¿Y por qué hablar ya de democracia y no buscar otras formas? Y si se busca el castigo ante las elecciones municipales y regionales mejor directamente proponer #nolesvotes (a ninguno). Aun con todo no está de más verse en las calles, ellas deberán superar las propuestas de sus convocantes, sean estos quienes sean.

D: Las estructuras organizativas, grandes (los sindicatos, por ejemplo) o pequeñas (un colectivo de barrio, un centro social) suelen tener problemas para entender y participar en este tipo de convocatorias. ¿Cómo participar en ellas, o dialogar con ellas, sin renunciar de entrada a la propia identidad o más bien al bagaje de
saberes que se presupone a una experiencia militante?

G47: Las sentadas y el movimiento VdeVivienda representaron un gran campo de pruebas sobre cómo las estructuras organizadas pueden acercarse a participar a este tipo de movilizaciones espontáneas. Especialmente durante el primer año se vivieron toda una serie de reacciones que comprenden desde grupos que participaron en la asamblea sin admitir ni renunciar a su identidad, quienes pretendieron montar espacios paralelos para cooptar las movilizaciones, quienes vivieron las movilizaciones como un asalto a una temática que venían desarrollando y quienes se limitaron a dar soporte y participar desde la invisibilidad aportando cobertura, espacio y recursos a la asamblea y las movilizaciones.

Si el fin último era fortalecer las organizaciones es difícil considerar que alguna consiguió ese objetivo, los ridículos resultados electorales de unos, la total incapacidad de movilización en los espacios paralelos y su falta de consistencia de otros hacen pensar que no solo es perjudicial para las movilizaciones esta clase de métodos de acercamiento, sino totalmente inútil para esas organizaciones. Si el objetivo era fortalecer y apoyar el movimiento sin duda las actitudes de aquellos que aportaron y participaron desde la invisibilidad marcan un camino, asumiendo, eso sí, que por más que se desee en muchas ocasiones la experiencia no va a ser valorada ni se le da más validez a nivel de asambleas, tal vez porque las entonces novedosas características del movimiento hacían que las experiencias adquiridas no fueran necesariamente útiles.

El desafío que se abre ante este tipo de movilizaciones no es desembarazarse de los saberes previos (profesionales, especialistas, militantes, intelectuales), sino crear saberes internos al nuevo proceso, actualizando los saberes previos en un contexto desconocido (y no sólo los saberes, también los recursos, las infraestructuras, etc.).

D: Los conflictos sociales se suelen mover tradicionalmente en torno a una reivindicación; tradicionalmente el campo de fuerzas donde se juega el futuro de esa reivindicación suele ser una mesa de negociación, o la toma directa por parte del movimiento de aquello que está reivindicando (sea esto un recurso, un derecho, o la simple puesta en juego de una identidad oprimida, como por ejemplo en una besada pública). ¿Cómo conjugar la necesidad de escuchar a las redes y de confiar en la inteligencia colectiva con la necesidad de establecer mediaciones -un compañero le ponía adjetivos a estas mediaciones: culturales, simbólicas: políticas- que respondan a esas fases decisivas de conflicto/negociación/reapropiación?

G47: Quizás lo primero que habría que preguntarse es qué tipo de mediación es posible en un conflicto social como el del acceso a una vivienda digna y si es realmente necesaria una mediación de tipo tradicional. En el caso de V de Vivienda, el campo de fuerzas era, por decirlo de manera suave, bastante desigual. De una parte: la ley del suelo y su predominancia del derecho privado, las constructoras (unas de las mayores de europa), los bancos, las promotoras y, como ahora bien sabemos, un gran flujo inversiones financieras internacionales. Por el otro, gentes dispersas, no organizadas, que salieron a la calle con bastante intensidad y persistencia convocadas por un correo en el que se reflejaba el malestar que vivían en sus propios cuerpos por la imposibilidad de acceder a una vivienda.

Este experimento de organización consiguió entender algunas cosas mejor que muchos economistas

En semejantes circunstancias, construir en torno a esta reivindicación difusa una estructura de medidas concretas, buscar interlocutores institucionales y buscar apoyos políticos, no sería tan importante como la posibilidad de llevar a cabo un proceso en el que este malestar pudiera ser entendido, sus causas localizadas, las vidas puestas en cuestión. No porque el primer tipo de conflictos no sea importante, que lo es, sino porque, sencillamente, no era posible. Parece que cuanto más se intentaba armar el movimiento usando las herramientas de los movimientos tradicionales (lista de reivindicaciones, asambleas al uso, grupos de prensa, etc), tanto más éste perdía sentido para las gentes dispersas que lo formaban.

Lo que resultó interesante del experimento fue que surgió, en algunos sitios con más fortuna que en otros, una mediación cultural y política que no pasaba por un mediación convencional, de aparato de lucha, si no por una infinidad de pequeños dispositivos. Las pegatinas (“No tendrás una casa en la puta vida”), eslógans (“Cambio ático derecha por riñón izquierdo”), acciones (tomar el autobús número 47 para una rueda de prensa), etc, buscaban localizar los motivos del malestar y densificar los puntos en común entre estas gentes dispersas, con una presencia de V de Vivienda en el espacio público que pudiera apelar y afectar a cada vez más gente. Que una de las “campañas” lanzadas desde Barcelona (“En dos años la mitad”) fuera premonitoria de la debacle inmobiliaria que vino después demuestra que este experimento de organización consiguió entender algunas cosas mejor que muchos economistas.

Tags relacionados: Manifestaciones Militarismo
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