MEMORIA // 75 AÑOS DE LA REVISTA LIBERTARIA
La publicación pionera para las mujeres libres

‘Mujeres Libres’, ideada por Lucía Sánchez Saornil,
publicó 14 números entre 1936 y 1938 y fue
el germen de una federación de 20.000 afiliadas

11/11/11 · 8:00
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Foto: Lucia Sánchez Saornil.

Hace 75 años, el 20 de mayo de 1936,
nacía la revista Mujeres Libres.
Anarquista, libertaria y emancipadora,
se dirigía a las mujeres obreras y
tenía como meta “despertar la conciencia
femenina hacia ideas libertarias”
y sacar a la mujer “de su triple
esclavitud: de ignorancia, de mujer y
de productora”. El primer número se
agotó casi inmediatamente, el segundo
apareció el 15 de junio y el tercero
justo antes de comenzar la Guerra
Civil. En total se publicaron 14 números mensuales
hasta 1938. Pero
fue el germen de algo más: la
Agrupación de Mujeres Libres,
que nació en Madrid, Barcelona,
Guadalajara y San Sebastián y
apareció en más lugares hasta llegar
a tener 20.000 afiliadas. Aunque sus
fundadoras eran anarquistas, pertenecientes
a la CNT y/o a las
Juventudes Libertarias, muchas de
las que se acercaron a ellas no lo
eran. Su mérito fue llegar a todas y
formarlas para lograr su emancipación
económica, social e intelectual.

Como recordaba Sara Berenguer,
miembro de Mujeres Libres y recientemente
fallecida, en el libro colectivo Mujeres
Libres. Luchadoras libertarias

(Fundación Anselmo Lorenzo,
Madrid, 1999), la idea de la revista
surgió en otoño de 1935 en las columnas
del periódico Solidaridad Obrera,
donde Lucía Sánchez Saornil, ex secretaria
de redacción de CNT
de
Madrid, invitada por Mariano R.
Vázquez,Marianet, secretario general
de la CNT catalana, a ocupar una
tribuna femenina, responde: “No recojo
tu sugerencia porque mis ambiciones
van más lejos; tengo el proyecto
de crear un órgano independiente
para servir exclusivamente a
los fines que me he propuesto”.

Sánchez Saornil encontró en Mercedes
Comaposada
, ensayista y periodista
como ella, y la doctora
Amparo Poch y Gascón, a las colaboradoras
entusiastas y competentes
con las que, después de muchas vicisitudes,
pudo realizar el proyecto en
mayo de 1936. Según la militante de
CNT y ex secretaria del Sindicato
Antonia Fontanillas, que las conoció,
“Mercedes y Lucía confirieron a la
revista una personalidad anarquista
revolucionaria altamente crítica”.

Para Martha Ackelsberg, autora
de Mujeres Libres. El anarquismo y
la lucha por la emancipación de las
mujeres
(Virus, Barcelona, 1991),
“tenían diferentes prioridades. Para
Mercedes, uno de los más importantes
objetivos era la formación.
Defendía artículos que educaran a
las mujeres sobre una variedad de
temas y posibilidades para sus vidas
.
Lucía era, entre otras cosas, una poetisa
con talento. Algunos de sus poemas
se publicaron en la revista”.

Además, relata Ackelsberg, Sánchez
Saornil “escribió un irónico artículo
sobre ‘una fábrica de bodas en serie’.
Amparo Pochera, médico muy radical
verbalmente en temas de sexo y
género, probablemente fue la autora
de muchos artículos que aparecieron
sobre la salud de mujeres y niños”.

El cuerpo de redacción estaba formado
por ellas tres, que solían firmar
con seudónimo, lo que hace difícil
atribuir los textos. Al mismo tiempo
buscaban colaboraciones exclusivamente
de mujeres, como la influyente
anarquista Emma Goldman.

Las numerosas cartas de Lucía
muestran cómo convenció a Lola
Iturbe, que colaboraba también en
Solidaridad Obrera, para que escribiera
en la revista. Trataba de enseñar
a las mujeres que querían colaborar
qué datos y qué imágenes les
tenían que enviar de sus pueblos para
publicar artículos sobre huelgas y
colectivizaciones en el campo. Fue
un trabajo arduo que retrasó varias
veces la salida de la revista, que se
distribuía por correo y a través de
quiosqueros anarquistas o afines.
El primer editorial expresaba la intención
de “hacer oír una voz sincera,
firme y desinteresada; la de la mujer;
pero una voz propia, la suya (...);
la no sugerida ni aprendida en los coros
teorizantes”. Así, “tratará de evitar
que la mujer sometida ayer a la tiranía
de la religión caiga (…) bajo
otra tiranía, no menos refinada y aún
más brutal, que ya la cerca y la codicia
para instrumento de sus ambiciones:
la política”, ya que “no entiende
de problemas humanos, sino de intereses
de secta o de clase. Los intereses
de los pueblos no son nunca los
intereses de la política. Ésta es la incubadora
permanente de la guerra”.

Lucía Sánchez explicaba que “la
revista despertó un vivo interés.
Nuestras ideas fueron acogidas como
la única esperanza de salvación
por millares de mujeres”. La primera
acogida superó los cálculos y para el
segundo número tuvieron que doblar
la tirada. Ackelsberg señala que “muchas mujeres
encontraron interesante
y desafiante esta apertura de nuevas
direcciones y oportunidades”.
Esos caminos se iban a concretar
en la Agrupación Mujeres Libres. La
guerra empieza justo después del tercer
número. Ya no es aquella revista
de 14 páginas, sencilla, de dos meses
atrás. Ahora,metidas de lleno en los
cambios revolucionarios que la guerra
y el fascismo desataron, “hacemos
de Mujeres Libres el periódico
estremecido, caliente y vibrante que
pueda reflejar con toda intensidad la
imponente grandeza del momento”.

Aumenta su tamaño y enriquece su
lenguaje, que refleja preocupación y
aporta soluciones, pero también críticas
a la realidad que se vive.
En 1938 la revista dejó de aparecer.
Muchas de las militantes salieron
de España, algunas se mantuvieron
en contacto y publicaron
varios números de Mujeres Libres
en el Exilio. Pero la organización como
tal finalizó con el triunfo de las
tropas de Franco en 1939.

Aunque tuvo una corta duración,
la revista Mujeres Libres no sólo
contribuyó a aglutinar a un movimiento
de mujeres que lucharon por
la emancipación y que dejaron honda
huella en quienes las conocieron
y formaron parte, sino que también
supuso un estallido de originalidad
y creatividad que, con esfuerzo y
mucha ilusión, produjo una de las
revistas más interesantes del periodismo
español.


DOS MISTERIOS

No se sabe a ciencia
cierta qué sucedió con
Lucía Sánchez Saornil.
Como Mercedes Comaposada
y Amparo Poch
y Gastón, Lucía también
se exilió de España
en un primer
momento, pero luego
regresó. Se escondió
en Valencia hasta su
muerte en 1970. Pasó
12 años oculta en la
clandestinidad hasta
que regularizó su situación.
Se dedicó a pintar
cuadros de pintores
conocidos por encargo
de un marchante.

Jamás volvió a dedicarse
a actividades periodísticas.
Por su parte, Mercedes
Comaposada intentó
hacer un libro tras la
muerte de Franco
sobre Mujeres Libres.
Pidió la colaboración
de las veteranas para
que le enviaran por
carta todo lo que
recordaran. Llegó a
redactar un manuscrito
que, junto con la documentación,
desapareció
tras su muerte.

Artículos anteriores:

- HERSTORY: una mujer libre: [Lucía Sánchez de Saornil->http://diagonalperiodico.net/Lucia-Sanchez-de-Saornil-una-mujer.html]

- ENTREVISTA A CONCHITA LIAÑO, LIBERTARIA Y UNA DE LAS FUNDADORAS DE MUJERES LIBRES EN CATALUNYA: [«La lucha debe continuar, ahora hay que enseñar a las más jóvenes»->http://diagonalperiodico.net/La-lucha-debe-continuar-ahora-hay.html]

Tags relacionados: Número 161
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Foto: Lucia Sánchez Saornil.
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