Tras el 20N, quedan las democracias

Lo primero es no dejarse engañar e ir a mirar los votos
contabilizados. El PP ha
sacado un 45% de los votos válidos, es decir ha sacado algo
más de los 10 millones de abstenciones y votos en blanco. Ante lo que se
está vendiendo de abrumadora mayoría del PP en cuanto a votos cabe
rectificar, pues el PP baja en 13 de
las provincias en donde gobierna –si
contamos los votos reales y no sólo
los diputados–, algunas tan significativas como Madrid y Valencia.

, Activista y profesor emérito UCM
12/12/11 · 9:00
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Estos cuatro años van a ser de desgaste sin duda para el PP, pues ni
los más optimistas dicen que se pueda mejorar la economía antes de
2016. Los hoy electores triunfantes
deberán aprender en carne propia
lo que les va a significar una gestión
aún más neoliberal. Lo cual no es
para alegrase: indica que hay aún
un 40% de electorado –si sumamos
otros partidos de derechas– que no
ven otras salidas. Los votos registrados también indican que el segundo
“partido” es la abstención, aunque
es difícil suponer qué significa esto
pues hay mucha de tipo técnico –dificultades para votar, etc.–.

El PP sube en escaños sobre todo
por la caída en picado del PSOE, cuyos votos se han dispersado entre
UPyD, la abstención, otros partidos
locales, y en menor medida IU. La
subida de UPyD ha sido espectacular, no tuvo televisión pero ha sabido jugar en el campo electoral mejor que IU o Equo por ejemplo. Las
previsiones de las peleas dentro del
PSOE, donde se ha agotado la generación que venía de la Transición,
no les da muchas esperanzas de una
recuperación creíble.

IU parece estar muy contenta con
sus 11 diputados, pero apenas ha subido sus votos un 1,5%, teniendo todo a favor con la caída del PSOE y
las manifestaciones de los indignados. Lo de Equo está más claro: solo
ha sacado resultados significativos
en Valencia, Baleares y Tenerife, y
siempre en coalición con fuerzas locales. Esto corrobora para Aragón y
Valencia el interés de presentar
unos frentes comunes a la izquierda
y desde la base. El caso de Valencia
es significativo: UPyD multiplica por
ocho sus votos, Compromís-Equo
por cuatro, y EU por dos.

La mayor parte del voto PSOE y
exPsoe se queda en un “centro” muy
desorientado por la crisis, y se pierde entre la dispersión del sistema
electoral por provincias, y la división
de las candidaturas llamadas de izquierdas que no permite una actuación unitaria desde la base. En estas
situaciones, el incremento del voto
nulo y en blanco es muy significativo también. Los votos en blanco no
han crecido mucho, pero sí los
97.000 del voto a los escaños en
blanco. Y el crecimiento del voto nulo multiplicándose por dos –más de
300.000– parece también una consecuencia de los indignados pues esta
consigna fue lanzada por Anonymus y otros grupos. Si juntamos los
nulos y los votos en blanco puede
significar una 6a fuerza política, pero siendo conscientes de que en este
terreno electoral son otras las formas de hacer –no favorables a estas
manifestaciones críticas–.

En el mejor de los casos el sistema de votaciones no favorece a los
partidarios de las democracias participativas, que no alcanzamos a ser
un tercio de los votantes. Hay dos
tercios o más que siguen apoyando
las formas tradicionales de los partidos. Los defensores de las democracias desde la base debemos convivir
con esta situación haciendo demostraciones prácticas que den buenos
resultados, y sólo desde ahí se podrá
ir construyendo que otros mundos
son posibles. Como en el fútbol, podemos jugar en campo propio con
las democracias de base, pero toca
salir también a jugar en campo contrario con la democracia representativa. Hay otros dos tercios en este
sentido, que pueden entender que
se compatibilicen democracias de base y representativas.

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comentarios

1

  • |
    anónima
    |
    Mar, 12/13/2011 - 13:37
    Totalmente de acuerdo: se debería considerar la posibilidad de trabajar por la democratización de los partidos tradicionales "desde dentro". En mi opinión el sistema actual sufre de insuficiencia democrática no tanto por el bipartidismo sino por la falta de democracia interna dentro de los partidos: por ahí es donde, en mi opinión, por dónde hay que empezar. No se debe olvidar que la mayoría de cualquier cuerpo electoral en cualquier país es una mayoría desinformada/desinteresada que busca que alguien le resuelva los problemas/asuma las responsabilidades/realice la gestión de la polis, permitiéndome vivir más o menos bien. En la actualidad el miedo al empeoramiento de las situaciones particulares de cada ciudadano actúa también como elemento de desmovilización (las cosas no están tan mal cómo para echarse a la calle, pero están lo suficientemente mal como para que haya miedo echarse a la calle). Se dice bien pero es complicado: democratizar los partidos desde dentro es difícil porque se han configurado con estructuras no democráticos ante la apatía de la mayor parte de la militancia y por el hecho de que una minoría arribista muy bien organizada, siguiendo las técnicas empleadas por Malaparte, se ha hecho con el control de los partidos. Y no van a ceder voluntariamente el poder.
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