Suecia, por ejemplo

Cuando unos oficiales nazis entraron
en el estudio de Picasso en París
y vieron una foto del Guernika le
preguntaron: “¿Así que usted pintó
este cuadro?” Picasso se encogió de
hombros y les contestó: “No, fueron
ustedes”. Algunas décadas después,
un viejecillo con la mirada un tanto
extraviada se instaló junto al Museo
Reina Sofía de Madrid y se dedicó a
repetir durante años a todo aquel
que pasaba su única frase conocida:
“Picasso, nada que ver con Guernika”.
Con la misma seguridad de

14/06/06 · 22:21
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Cuando unos oficiales nazis entraron
en el estudio de Picasso en París
y vieron una foto del Guernika le
preguntaron: “¿Así que usted pintó
este cuadro?” Picasso se encogió de
hombros y les contestó: “No, fueron
ustedes”. Algunas décadas después,
un viejecillo con la mirada un tanto
extraviada se instaló junto al Museo
Reina Sofía de Madrid y se dedicó a
repetir durante años a todo aquel
que pasaba su única frase conocida:
“Picasso, nada que ver con Guernika”.
Con la misma seguridad de
aquel viejo, el presidente Tony Blair-
al igual que Aznar tras el 11-M- no
se cansa de repetir su frase “los atentados,
nada que ver con Iraq”.

Bin Laden, como salido de un club
de la comedia global, se preguntaba
en un comunicado por qué creerían
los occidentales que Al-Qaeda no elige
como objetivo a Suecia, por ejemplo.
No es nada nuevo, de hecho es
lo que vienen diciendo los movimientos
sociales desde el 11 de septiembre
de 2001: las bombas que
caen en Oriente Medio sobre la población
civil estallan en New York,
Bali, Madrid o Londres con la misma
macabra precisión. Así se gritó en el
13 de marzo y se volvió a señalar en
la manifestación del domingo 17 de
julio pasado en Londres.

Pero esta ‘guerra global’ por el
control de los recursos energéticos
no sólo tiene como escenario Oriente
Medio y aquellos países que participaron
en la invasión de Iraq y
Afganistán. También se encuentra
en Colombia, donde la presencia de
tropas norteamericanas se ha multiplicado
con la excusa de luchar contra
el ‘terrorismo’. La aplicación
práctica de este concepto permite incluir
a cualquier tipo de disidencia,
como una guerrilla que lleva 40 años
de existencia y administra cerca del
20% del territorio, mientras avanza
el saqueo de los principales recursos
naturales y humanos del país por
parte de multinacionales norteamericanas
y españolas principalmente.

“¿Por qué no atacamos Suecia?”,
decía Bin Laden, aunque luego lo decía
más claramente: “Si ustedes ponen
bombas en nuestras ciudades,
nosotros pondremos bombas en las
suyas”. Mientras tanto, los civiles son
los que se llevan los golpes.

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