Revista de prensa del número 130

¡Vacíos y superficiales,
ni G8 ni G20!
de Damien Millet, Sophie Perchellet, Eric Toussaint.
Comité para la Anulación de la Deuda del
Tercer Mundo. 28 de junio de 2010 y ¿Mil millones de
dólares en seguridad?
de Pablo Jato.

07/07/10 · 7:00
Edición impresa

¡Vacíos y superficiales,
ni G8 ni G20!

Por Damien Millet, Sophie Perchellet y Eric Toussaint en la página web del Comité para la Anulación de la Deuda del
Tercer Mundo


Como en el caso de reuniones precedentes,
la cumbre del G20 –un club
privado en el que los más ricos del
planeta invitan a los jefes de Estado
de las principales potencias emergentes–
se ha mostrado de nuevo rica
en efectos publicitarios pero vacía
de decisiones. Como en 2008 en
Londres, y luego en 2009 en Pittsburg,
las discusiones del G20 reunido
en Toronto giraron alrededor de
la salida de la crisis, pero siempre de
una salida capitalista, favorable a los
acreedores y a las grandes potencias.

Desde hace dos años aparece una
cuestión recurrente, pero nunca
efectivizada: la reglamentación financiera
mundial. Esta vez tampoco
se logró, como era de prever, llegar a
un resultado concreto. Ante una población
que está pagando muy caro
los efectos de la crisis, de cuyo estallido
no tiene ninguna responsabilidad,
los gobiernos simulan el deseo
de animarse a redefinir las normas
del juego mundial, a pesar de que,
desde hace décadas, abogan por el
abandono de cualquier regla que
proteja a los pueblos.

Reglamentación del mercado de
productos derivados –innovaciones
financieras de pura especulación
sin ninguna utilidad social–, normas
sobre los fondos propios impuestas
a los bancos, limitación de los bonus
de los dirigentes de los grandes
bancos que por ahora se reparten
sin ton ni son, impuesto a los grandes
bancos o a las transacciones financieras,
temas que mostraron las
fuertes divergencias que existen en
el seno del G20, que es muy cómodo
como excusa para no decidir nada.
El “tema de la reglamentación
bancaria” se ha trasladado a la próxima
cumbre del G20, convocada
para Seúl en noviembre de 2010. Un
medio como cualquier otro para no
avanzar sobre este problema, que
sin embargo, es fundamental.
En cada uno de estos shows mediáticos
sigue siendo entonada la
misma cantinela contra el proteccionismo.

En todo el planeta, la
OMC, apoyada por el Banco Mundial
y el FMI, se autoconcedió la
misión de destruir todas las protecciones
nacionales decretadas obstáculos
al libre comercio. Haciendo
esto, los derechos fundamentales de
los pueblos, tales como el derecho a
la soberanía alimentaria, son sacrificados
en el altar del crecimiento y
del beneficio de las corporaciones
transnacionales. Sin embargo, las diferentes
crisis que sacudieron al
mundo estas últimas décadas tienen
sus raíces en esta liberalización del
comercio y de los flujos de capitales
esencialmente especulativos. La
gran desreglamentación financiera
de los años ‘90, la desestructuración
de sectores completos de las
economías nacionales y la disgregación
del Estado prepararon el terreno
a la feroz ofensiva de los tenedores
de capitales contra las poblaciones
del mundo entero, primero
las del Sur y luego también las
del Norte.

La crisis actual y los planes de salvataje
de los bancos aumentaron las
deudas públicas de los países del
Norte. El huracán de austeridad que
se cierne sobre los países europeos
provoca drásticas reducciones de los
gastos públicos, mientras se mantienen
las rentas del capital.

Aquí puedes ver el artículo original: http://www.cadtm.org/Vacios-y-superficiales-ni-G8-ni


¿Mil millones de
dólares en seguridad?

Por Pablo Jato, Rebelión.

Hasta la cadena Euronews difunde
esta información con asombro y casi
con vergüenza ajena: mil millones de
dólares gastados en seguridad en las
últimas cumbres del G-8 y del G-20.
Pero los políticos de hoy no se arriesgan
a derrochar una cantidad semejante
sin tener la seguridad de que
no van a ser acusados o ridiculizados
por la opinión pública. ¿Cómo eliminar
ese riesgo? Contratando vándalos
que hagan del gasto algo “necesario”
y justificable. ¡Y vaya si lo han
conseguido! Resultado: 600 detenidos
en 48 horas. 20. 000 policías desplegados
al toque de guerra. Cada
detenido ha costado cerca de un millón
y medio de dólares, todo un lujo
en épocas de crisis. Me pregunto a
cuánto asciende realmente la factura
de los destrozos, y si estos últimos
habrían ocurrido en caso de no haber
habido presencia policial. Por
desgracia, de haber sido así, nunca
se habrían tenido esas imágenes ya
clásicas de los golpes y la violencia.
Imágenes que impactan a los espectadores
de este circo mediático, hambrientos
de telerrealidad.

No hay que dejarse llevar por estas
imágenes. En contra de lo que
pueda parecer en los grandes medios
de comunicación, las manifestaciones
en contra del G-20 no han sido
violentas. Los “anti-globalización” se
han limitado a gritar, expresarse y
marchar por las calles, algo a lo que
aún parece que tenemos derecho los
ciudadanos, pero se cuelan sin ser
detectados, en la primera fila de algunas
protestas, o incluso en la última
fila (ya que en los vídeos no se
aprecia realmente) justo delante de
las cámaras, un montón de energúmenos
contratados o jaleados por
poderes externos a la protesta, atacan
a las fuerzas del orden, y éstas
contraatacan y cargan contra todos.
Si los violentos son 15 y los pacíficos
1.000, da igual. Cargan contra todos.

(...) Cualquiera que haya estado
en Toronto, o en París en las manifestaciones
del “primer empleo” o
en tantas otras protestas de los antiglobalización,
habrá visto a esos
agentes del orden camuflados entre
los violentos. Policías de paisano
mezclados entre los manifestantes
realizando detenciones sin mostrar
ningún tipo de identificación y
metiendo a los detenidos en vehículos
sin marcas no preparados para
transporte recordándonos las
más tristes imágenes de las épocas
del cóndor. Una vez más la historia
se repite. El engaño, la manipulación,
el show…

¿Es mentira entonces? Sí, por lógica
aplastante: si los miles de manifestantes
que había en la calle se hubieran
propuesto cargar contra la
policía de manera violenta, nadie les
habría podido parar. (...)

No son los millones gastados,
que bien podrían haberse utilizado
para otras cosas en plena crisis…
en países que necesitan ayuda,
en Haití, es la actitud. El hecho
es que, para que se reúnan los líderes
mundiales, se deben eliminar
temporalmente las libertades
constitucionales. Se cierran las calles,
se impide el paso, se limita la
libertad de expresión, de prensa…
la policía controla la calle y no hay
capacidad para desobedecer. La
indefensión de los protestantes, la
indefensión de la verdad que no
puede ser refutada ante la gran difusión
de la violencia.

Aquí puedes ver el artículo original: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=108908

Tags relacionados: Ecología
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto