Poner el cascabel al monstruo
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// Isa

No descubrimos nada afirmando
que globalización
y precariedad constituyen
dos términos de un mismo
binomio. La lucha contra ella ha
de vertebrarse contraponiendo a su
vez el binomio de la concienciación y

16/06/06 · 19:12
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// Isa

No descubrimos nada afirmando
que globalización
y precariedad constituyen
dos términos de un mismo
binomio. La lucha contra ella ha
de vertebrarse contraponiendo a su
vez el binomio de la concienciación y
la solidaridad. Hoy el colectivo u organización
social que no haga de la
lucha contra la precariedad el puntal
de su actividad está colaborando por
acción u omisión con un sistema económico
y social cada día más injusto.

En este sentido la clase trabajadora
ha perdido referentes. Los sindicatos
son vistos como dinosaurios
burocráticos incapaces de dar
respuesta al permanente recorte de
derechos de los trabajadores. Esto
en el mejor de los casos, cuando el
trabajador no percibe que las organizaciones
sindicales son cómplices
del capital y el poder político y
ve con frustración el concubinato
de los dos sindicatos pactistas con
el poder político.

Resulta muy fácil darse de bruces
con trabajadores que no han tomado
conciencia de su estatus de precario.
A nadie agrada levantarse por las
mañanas y ver un precario en el espejo.
Lo cómodo para muchos es seguir
creyendo en el cuento de la clase
media. Aquí es donde el sindicalismo
alternativo tiene su primer caballo
de batalla. Hay que llegar a los
más afectados por la precarización:
los inmigrantes, las mujeres y los jóvenes.
Mal iremos si no conseguimos
que estos se involucren en la lucha
contra los poderes capitalistas.

Pero también es imprescindible la
implicación de los trabajadores que
hoy, aparentemente, tienen una situación
menos inestable, porque
pueden ser los precarios de mañana.
La destrucción de empleo estable
con las externalizaciones y deslocalizaciones
es alarmante. Las contratas
y subcontratas se multiplican con el
beneplácito de los sindicatos pactistas
y la impotencia del sindicalismo
alternativo.

Propuestas prácticas

Dentro de las acciones emprendidas
para encontrar vías de salida a la encrucijada
actual en que se encuentra
este sindicalismo se enmarca la
puesta en marcha, en el seno de la
CGT, de los llamados comités de lucha
contra la precariedad y el paro
(CLPP). Éstos reúnen a trabajadores
afiliados procedentes de diversos
sectores bajo el común denominador
de la apuesta por una participación
activa. Desde ellos se colabora también
con otras organizaciones y colectivos
sociales con los que se comparten
objetivos de lucha: las reuniones
son abiertas, aunque el núcleo y
motor sean afiliados al sindicato.
Uno de los fines de los CLPP es precisamente
conseguir ser un punto de
encuentro o, si se prefiere, un espacio
alternativo a la estructura organizativa
tradicional de sindicatos por
ramos de la producción, ya que la
precariedad es un problema que
afecta a todos los sectores y la lucha
contra ella no admite compartimentos
estancos.

De esta forma, se facilita una respuesta
conjunta y favorece la solidaridad
entre los distintos sectores, así
como el intercambio de información,
punto fundamental si se quiere llevar
a cabo una acción sindical coordinada
y medianamente efectiva. Otra de
las razones de la necesidad de la
existencia de este tipo de espacios
viene dada por la propia naturaleza
de la precariedad laboral, pues un
trabajador puede pasar de un sector
a otro en cuestión de meses a causa
de la alta temporalidad en la contratación.

En estas condiciones, cada
vez más frecuentes, hay que articular
sistemas que superen las limitaciones
de las estructuras clásicas de
las organizaciones sindicales y permitan
una eficaz coordinación entre
trabajadores a la hora de optar por
una militancia activa.
Otra de las agresiones al empleo
estable en la era de la globalización
es la constituida por la subcontratación.
Ésta es causa de los problemas
más graves con los que nos enfrentamos
en el mundo laboral y que contribuye
a la precarización y degradación
de las condiciones de trabajo como
ninguna otra. Los CLPP son foros
idóneos donde pueden establecerse
contactos entre trabajadores
de empresas matrices y de subcontratas,
facilitando la adopción de estrategias
conjuntas por trabajadores
de sectores diversos y de muy distintas
condiciones laborales: parados,
trabajadores de sectores precarios
casi por definición (como el telemárketing),
trabajadores con circunstancias
precarias en sectores que tradicionalmente
habían disfrutado de
estabilidad, trabajadores fijos con
unas aceptables condiciones laborales
y económicas que ven amenazado
su puesto de trabajo y sus condiciones
laborales por el monstruo de
la precariedad, etc. Uno de los sectores
con mayor presencia en el CLPP
de Madrid es el telemárketing, lo que
no es de extrañar dadas las condiciones
del sector, creado ex profeso por
las grandes sociedades (como Sogecable
o Telefónica) para degradar
artificialmente las condiciones del
trabajador.

Telemarqueting y precariedad

Auspiciado por el matrimonio patronal-
sindicalismo oficialista, el telemárketing
nació al amparo de la corriente
precarizadora. Sus trabajadores,
por lo general, cobran un tercio
menos de lo que cobrarían si prestasen
sus servicios en la empresa matriz
en lugar de hacerlo en una contrata.
En muchas ocasiones estas
presuntas empresas de servicios a
terceros han sido creadas directamente
por la sociedad que es el presunto
cliente. Así ATENTO pertenece
en más de un 90% a Telefónica y
CATSA está participada casi al 100%
por Sogecable, y son verdaderas contratas
ficticias donde empresa cliente,
empresa propietaria y empresa
contratada son uno y trino, como la
Santísima Trinidad, y donde los trabajadores
trabajan en campañas para
empresa matriz. A pesar de ser un
sector en el que el 70% de sus trabajadores
son precarios, los niveles de
movilización y concienciación ante
la negociación del III Convenio han
sido ejemplares. Desgraciadamente,
los trabajadores del telemárketing
ven tras la firma de sucesivos convenios
colectivos cómo se ha desperdiciado
su capacidad de movilización
al no haberse respetado sus legítimas
y más que razonables reivindicaciones.
Con una participación en
las huelgas de casi un 90%, la lucha
por unas condiciones dignas se ha
perdido por el trueque de un puñado
de liberados para los sindicatos firmantes,
los dos de siempre.

Es urgente encontrar vías para
lograr la concienciación de todos
los trabajadores y para acercar la
realidad del trabajo precario al conjunto
de la sociedad, pues si no lo
logramos, éste es el mundo laboral
que nos espera.

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