Los pilares de la izquierda (alternativa)

Debate entorno a la refundación y la reorganización de la izquierda parlamentaria. Reflexiones y postura Raúl Camargo militante de Izquierda Anticapitalista.

17/04/10 · 20:05
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La situación de la izquierda política que tiene como meta la superación del capitalismo no presenta novedades muy destacables en Europa en el último periodo. Los partidos comunistas o herederos de esa tradición continúan sobreviviendo a duras penas en las instituciones, pero su cuerpo militante, otrora robusto, es menguante.

Las formaciones que provienen de la izquierda radical tienen una presencia destacada en las luchas sociales, pero su peso electoral es muy pequeño o inexistente. Ante este panorama, y frente a la ofensiva de los poderes económicos y sus aliados políticos de la derecha y el centro-izquierda, ha surgido con fuerza una demanda de unidad de todas las fuerzas de la izquierda alternativa para actuar conjuntamente, en la calle y en las urnas, como forma de oponerse a las políticas neoliberales. Este discurso está encontrando simpatías entre importantes sectores de la izquierda social, cansados de décadas de gobiernos conniventes con los intereses patronales que han destruido las solidaridades de clase y que ahora amenazan con nuevos recortes de derechos con la excusa de la crisis.

Los debates de la unidad

En el Estado español, ante la crisis aguda por la que atraviesa la izquierda política –y la social, podríamos añadir– las apelaciones a la unidad tienen un eco creciente. Las luchas sociales unitarias a escala estatal han sido escasas en los últimos 20 años y en muy pocos casos han concluido con alguna victoria, si no han terminado con fuertes quiebras de confianza entre las diferentes organizaciones.

Sin embargo, múltiples colectivos y redes de la izquierda social continúan peleando en sus respectivos ámbitos, y, conjuntamente, estos movimientos reúnen a una cantidad nada despreciable de activistas que trabajan a diario para desgastar al sistema capitalista. La situación de la izquierda política del Estado español es mala. En este panorama de retroceso general, IU ha lanzado un proceso de Refundación, que algunos sectores de la coalición interpretan como un proceso general de cambio de la izquierda y otros como un mero maquillaje para relanzar este proyecto con algunas afiliaciones más. Este proyecto ha reabierto el debate sobre la unidad de la izquierda a la izquierda del PSOE y no han sido pocos los emplazamientos que algunos dirigentes de IU han realizado a Izquierda Anticapitalista (IA) para que se sume al mismo. Me parece pertinente hacer tres consideraciones al respecto:

1. El Llamamiento para la Refundación de la Izquierda que inauguró este proceso es un documento correcto, pero que no menciona ninguno de los retos estratégicos a los que se enfrenta la izquierda del S.XXI. Se dice que eso se hará en una fase posterior, que los propios foros por la refundación deben decidir sobre la línea a seguir, pero mientras tanto se mantiene sin cuestionamiento alguno la coalición con ICV para, como dice Joan Herrera, “ser la única formación que quiere mantener el Tripartito catalán”. ¿Cómo se va a ir construyendo “una sociedad mucho más justa, solidaria y sostenible, una sociedad socialista para el siglo XXI” como dice el Llamamiento… a la vez que se es corresponsable en la aplicación de políticas liberales en un Gobierno como el catalán? Las buenas intenciones sobre el papel aparecen desmentidas por la práctica real.

Pedirle a la gente de la izquierda social y política que deposite su confianza y energías en este incierto proceso es problemático, máxime cuando ni los propios impulsores del mismo tienen muy claro qué tipo de formación política debería ser la IU refundada, ni en el plano interno, ni en su relación con las instituciones y los gobiernos de mayoría socioliberal. Construir un partido anticapitalista y alternativo de nuevo tipo es un reto muy serio ante el que es inevitable tomar opciones difícilmente compatibles: o se apuesta por reforzar las luchas antisistémicas –sin falsas oposiciones entre unas y otras–, utilizar la presencia institucional para amplificar y robustecer el cuerpo social crítico y se crea una organización sin profesionales de la política, con rotatividad y límites salariales y de permanencia en cargos públicos inflexibles, o los problemas que han lastrado el proyecto de IU volverán a repetirse pronto.

Minoría

2. Las relaciones de fuerzas dentro de IU son también un dato a tener en cuenta para alguien que quiera participar en su Refundación. Lamentablemente, los sectores críticos que realmente apuestan por un proceso sin límites que depare en la construcción de una fuerza política que supere los lastres del pasado están en minoría clara. Las Federaciones de Andalucía, Madrid y Catalunya ansían construir o mantener proyectos cerca de las instituciones y de los gobiernos, antes que volcar su trabajo en la reactivación de las luchas sociales, además de hacer un uso muy limitado de la democracia interna. El sector de Llamazares, ahora minoritario, se sitúa más cerca de ICV que del propio PCE, y este último combina una retórica más izquierdista con prácticas similares a las que aplicaba la anterior dirección de IU en las Federaciones que controla.

Confianzas

3. Las relaciones con los movimientos sociales y la presencia real en las luchas serían también un test para comprobar si esta Refundación tiene credibilidad por abajo. Si bien es cierto que gente de IU participa en las campañas y movilizaciones que van surgiendo, no se percibe un giro significativo con respecto a la etapa anterior. Muchos movimientos recelan de cualquier opción partidista, incluso de las situadas más a la izquierda. Pero la responsabilidad no puede cargarse únicamente sobre ellos. Las complicidades se consiguen con muchos años de trabajo compartido y con lealtades que sólo concede la acción común.

Los debates acerca de la unidad de la izquierda van a ser claves en los próximos años. La Refundación de IU tendrá un papel destacado en este contexto, pero no se pueden negar sus límites y contradicciones. Otras iniciativas pueden surgir también a escala local, regional o nacional, a las que debemos prestar atención también. El proceso de reconstrucción de la izquierda llevará tiempo y solo podremos concluirlo satisfactoriamente si la unidad es acompañada de programas, prácticas y una nueva cultura política compartida.

Si queremos construir una casa nueva que dé cabida a distintas corrientes de la izquierda social y política, no podemos empezar por el tejado, sino por crear pilares sólidos. Los acuerdos sobre la estrategia política y las cuestiones organizativas son puntos fundamentales para certificar que el edificio no se va a venir abajo en la primera tempestad.

artículos en este debate:

CRISIS, OPORTUNIDAD Y REORGANIZACIÓN POLÍTICA (X)
- [¿Soñando desde la izquierda?-> 11842]

CRISIS, OPORTUNIDAD Y REORGANIZACIÓN POLÍTICA (IX)
- [La huelga y las municipales->11726]

CRISIS, OPORTUNIDAD Y REORGANIZACIÓN POLÍTICA (VIII)
- [(Re) Construir la izquierda. Ideas->11593]

CRISIS, OPORTUNIDAD Y REORGANIZACIÓN POLÍTICA (VII)
- [Refundar la izquierda: una propuesta abierta->10695]

CRISIS, OPORTUNIDAD Y REORGANIZACIÓN POLÍTICA (V)
- [Refundación de la izquierda y grupos motores->10277]

CRISIS, OPORTUNIDAD Y REORGANIZACIÓN POLÍTICA (IV)
- [Copenhague, anunciado final de la ilusión reformista->9993]

CRISIS, OPORTUNIDAD Y REORGANIZACIÓN POLÍTICA (III)
- [¿Refundar lo irrefundable? El escepticismo->9767]

CRISIS, OPORTUNIDAD Y REORGANIZACIÓN POLÍTICA (II)
- [¿Foros para programas o movimientos?-> 9560]

CRISIS, OPORTUNIDAD Y REORGANIZACIÓN POLÍTICA (I)
- [Hacia la refundación ciudadana de la izquierda->9520]

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