El peligro es la manipulación

En DIAGONAL nº 37, en su texto El peligro es la guerra (infinita) y el fanatismo, Raúl Sánchez Cedillo dudaba de la virtualidad, para salir de la lógica de la guerra permanente, de la consigna “destruir Israel”, por encapsularnos en un fanatismo paralizante. Planteamiento
que ha generado una polémica de larga duración que quizás nos permita ahondar en la reflexión colectiva ante los problemas de Oriente Medio. Raúl Sánchez contestaba a su vez al artículo Israel es el peligro, de Santiago Alba Rico, publicado en la sección Global,
en DIAGONAL nº 35. En dicho texto, Alba Rico afirmaba que “Occidente viene haciendo un esfuerzo (..) para ocultar dos ideas: (..) que Palestina constituye la grieta moral del mundo globalizado y que Israel constituye la máxima amenaza para cualquier esperanza de paz y estabilidad”.
Texto de GILAD ATZMON , Músico, compositor y escritor judío israelí, voluntariamente exiliado en Londres

26/10/06 · 0:55
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// Isa

A pesar de que los debates
intelectuales son supuestamente
lances instructivos,
he aprendido que la
mayoría de las veces aburren al más
pintado. Por eso, una manera de sazonar
un debate de poca altura consiste
en exponer los diferentes métodos
y tácticas de los contendientes.
Más que tratar de valorar o comprender
un argumento sobre la base
de lo que revela, uno puede tratar de
exponer lo que oculta.

En un reciente artículo publicado
por Diagonal [“Israel es el peligro”],
Santiago Alba Rico sostiene que
Israel es la mayor amenaza para la
paz del mundo. Parece sacar una
nueva conclusión ética de la última
fase de la brutalidad israelí. Si se
considera el grado de la agresión
perpetrada este verano por Israel en
Líbano y Gaza, dicha conclusión es
indudable. Israel es una ruina moral.

Pero a pesar de que Alba Rico
presenta un argumento correcto,
su premisa es en cierto modo obvia.
Simplemente acusa de homicidio
al asesino. En ello reside, sin
embargo, la mayor fuerza.

Alba Rico no es un político, no
está tratando de sugerir una solución
para el conflicto, no hace un
llamamiento para “arrojar al mar a
los judíos”. Sólo señala que Israel
nos está dirigiendo a todos hacia
una catástrofe inminente.

Por otro lado, Sánchez Cedillo
pretende lo imposible. Trata de refutar
a Alba Rico defendiendo el caso
de Israel. La tarea es increíblemente
difícil, pues se sitúa a sí mismo
en un camino que incluso los sionistas
tratan hace tiempo de evitar.
De hecho, los sionistas han abandonado
el “discurso de la justificación”.
Apoyados por los estadounidenses
y con bombas nucleares a
su disposición, el derecho a la existencia
de Israel se mantiene con la
espada o, para ser más específicos,
con millones de bombas de racimo
listas para ser lanzadas.

Presentar un argumento a favor
del derecho a la existencia del
“Estado sólo para judíos” es una tarea
heroica, porque después de
Jenin, Gaza y Beirut es difícil otorgarle
a Israel una defensa moral.

Manipular

Es un hecho bastante establecido
que en el discurso democrático liberal
de la posguerra quien controla
los “significados” es quien establece
la realidad. En otras palabras,
si uno quiere ganar debe
aprender a manipular. Manipular
es dictar significados.

Los sionistas tienen tendencia a
ocultar el hecho de que Israel es sólo
un nombre en clave para un
Estado nacional expansionista y racialmente
motivado. Es básicamente
el nombre en clave del “Estado sólo
para judíos”. Israel no es sólo un
inocente Estado nacional, sino más
bien un Estado racialmente orientado
con leyes discriminatorias que,
tal como Hanna Arendt ya señaló a
comienzos de los 60, no son categóricamente
distintas de las infames
leyes de Nuremberg.

Una vez que se cae en la cuenta
de que el significante Israel no es
más que una “manipulación”, es lícito
reemplazar la supuestamente
cándida palabra “Israel” por su verdadero
significado, esto es, “el Estado
sólo para judíos”.

Sánchez Cedillo sugiere que “no
puede poner[se] en tela de juicio la
existencia de Israel, al menos como
punto de partida de una perspectiva
de paz y justicia”. A primera vista,
esta cita parece una declaración
inocente y legítima. Sin embargo,
en cuanto reemplazamos la palabra
“Israel” por su auténtico significado
ideológico nos encontramos
con: “El Estado sólo para judíos no
puede ponerse en entredicho, al
menos como punto de partida de
una perspectiva de paz y justicia”.

Es evidente que desde un punto
de vista ético la cita modificada no
se tiene en pie. El concepto de
“Estado sólo para judíos” debe ser
puesto en entredicho antes de iniciar
cualquier discusión que se ocupe
de “paz” o de “justicia”.

No hay mejor negocio
que el negocio de la Shoah

En su refutación, Sánchez Cedillo
descarta cualquier comparación entre
Auschwitz y Gaza. Su razonamiento
parece legítimo a primera
vista: mientras que Auschwitz es un
“campo de concentración”, Gaza es
“sólo” una cárcel gigantesca con
más de un millón de presos hambrientos
bombardeados y ametrallados
a diario por el todopoderoso
Ejército del “Estado sólo para judíos”,
si bien, concedámoslo, los presos
todavía respiran. Cabe la posibilidad
de admitir que se trata de un
argumento de peso, pero sólo si uno
posee una mentalidad intelectual,
emocional o físicamente circuncidada.
De hecho, tanto los sionistas como
sus apologistas son incapaces
de entender por qué el razonamiento
de aquí arriba no logra abrirse paso
a través de las paredes del gueto
judío y del discurso sio-centrista.

Trataré de ayudarlos. Dado que
son los sionistas y sus apologistas
quienes bloquean categóricamente
cualquier posible proceso de reconsideración
que tenga algo que ver
con la II Guerra Mundial y el judeocidio
nazi, la Shoah se está convirtiendo
rápidamente en una manipulación
política, no en una vívida y genuina
ilustración ética. En vez de
afrontar críticamente el holocausto,
los europeos están ahora sujetos a
leyes que determinan la verdad de
Auschwitz. En vez de afrontar éticamente
Auschwitz como seres libres,
los europeos están condenados a
aceptar un extraordinariamente estricto
relato con implicaciones morales
y políticas precisas, por no hablar
de su interpretación. En otras palabras,
es la hegemonía sionista sobre
el discurso histórico lo que ha transformado
Auschwitz en un árido hecho
aislado que pierde su relevancia
conforme escribo estas líneas.

Por otra parte, la verdad de Gaza,
Jenin, Bint Jabel y la zona sur de
Beirut es el resultado de una genuina
reacción ética surgida de mentes
y espíritus libres. Compadecerse de
los palestinos es el mero resultado
directo de estar en el mundo.
Mientras que Auschwitz se ha convertido
en una parte esencial de la
política occidental contemporánea y
está intrínsecamente relacionado
con todo lo que detestamos en el discurso
político occidental, compadecerse
de los palestinos es reclamar
el humanismo, unirse a David para
derrotar a Goliat.

Mención de un nombre
importante

Al final de su refutación, Sánchez
Cedillo insiste en que “la existencia
de Israel no puede ponerse en entredicho”.
En caso de que uno pueda
preguntar exactamente por qué,
Sánchez Cedillo se apresura a responder.
“En 1968 Jean-Paul Sartre
consideró ‘insano’ atribuir el ‘papel
de agresor’ al Estado de Israel en la
guerra de 1948”. De lo cual puede
deducirse que “al Estado sólo para
judíos” se le debe otorgar un derecho
incondicional e ilimitado a la
existencia sólo porque el gran Jean-
Paul Sartre estaba mal informado o
intelectualmente paralítico en 1968.

Si es ésta la mejor manipulación
retórica que los defensores de Israel
son capaces de inventar, más valdría
que Israel y el sionismo confiaran
únicamente en la espada, pues desde
el punto de vista intelectual el derecho
a la existencia del “Estado sólo
para judíos” parece insoportable.

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